Consejos para dominar el uso del color en la pintura

enero 23, 2018, 9:34 PM

El color es un tema muy amplio, por lo que existen muchas formas distintas de abordarlo. En cuanto a pintura, podemos hablar del color de diferentes maneras, ya sea abordando los colores primarios, secundarios y terciarios o mencionando las distintas armonías o contrastes que éstos producen. Podemos también hablar de color en términos de matices e incluso de pigmentos y explorar la vastísima gama que nos ofrece el mundo contemporáneo. También podríamos hablar de color en términos de física o de óptica y enfocarnos en cómo se comporta o cómo percibimos la luz. En fin, lo que intento decir es que el color es un tema tan vasto que profundizar en él para comprenderlo o dominarlo puede ser una tarea interminable.

Si bien no es necesario ser experto en color para ser un buen pintor, sí conviene adquirir cierta profundidad respecto al conocimiento del mismo. Para la pintura, el color es uno de los elementos más significativos de su lenguaje. Si bien es un tema amplio, hay maneras de comprenderlo y volverlo nuestro.

En ésta y en las próximas publicaciones me adentraré un poco en distintos aspectos del color que es conveniente analizar de manera independiente. También hablaré un poco de las razones por las cuales examinar estos detalles es enriquecedor y significativo. El conocimiento del color produce grandes beneficios en la obra de cualquier pintor, ampliando o refinando sus posibilidades. En este texto en particular hablaremos un poco sobre matices y su lugar dentro de la pintura artística.

 

Fernando de Szyszlo, De la serie trashumantes, 2017, durban segnini gallery

 

Divide y vencerás

Como en distintas circunstancias de la vida, toda tarea que sea muy extensa es mejor abordarla en partes pequeñas. Por tanto, si se desea analizar y entender con profundidad el tema del color, lo mejor es dividirlo en temas delimitados y concretos.

Como ya se mencionó antes, existen muchas ramas en las que puede dividirse el color: óptica, física, química, cultura, psicología, etcétera. Sin embargo, no todas estas ramas son de interés para todos los pintores. Para el ámbito de la mercadotecnia, por ejemplo, es de suma importancia conocer y analizar la relación que tenemos los seres humanos con el color en términos prácticos. Este conocimiento les permite a los mercadólogos determinar qué tipo de colores serían mejores para ciertos productos o para ciertas campañas publicitarias.

Nosotros, como pintores, no necesariamente tenemos una relación tan práctica con el color. Si llevas pintando lo suficiente, quizá hayas escuchado de otros pintores que si quieres vender un cuadro lo debes pintar de rojo. Sin embargo, puede que sea hasta ahí a donde llega el interés de muchos pintores por generar reacciones tan concretas ante los colores que usan. De hecho, como artistas muchas veces no tenemos la completa certeza de qué era lo que deseábamos expresar o lograr con una pintura hasta que de pronto nos encontramos con la respuesta de manera semi fortuita. Y muchas veces cuando esto ocurre es que por fin damos la obra por terminada o que finalmente concretamos la dirección en que deseamos llevar el cuadro. Aún cuando hubiésemos tenido intuiciones de hacia dónde nos gustaría llevar la obra, nuestro plan de acción podía no estar absolutamente definido con antelación.

 

John Baldessari, Prima Facie (Quinto estado): Nacho Cheese/ Strawberry Shortcake, impresión de pigmento perdurable sobre papel montado sobre tabla, 154.94 x 1231.9 cm, 2005.

 

Algo anterior a las palabras

El escritor portugués Antonio Lobo Antunes dijo, durante una entrevista, que el material con el cual trabaja un escritor no son palabras, sino algo anterior a las palabras: “Se trata de tener la certeza de que se está trabajando con un material anterior a las palabras -emociones, impulsos, instintos- que por definición son intraducibles en palabras”. Precisamente es también con ese material con el cual trabajamos los pintores; la única diferencia entre ambas tareas es el lenguaje que elegimos para transmitir aquellos sentimientos, intuiciones e impulsos con los que trabajamos.

Para muchos de los pintores sería difícil escoger un color basándonos en pruebas como aquellas de los mercadólogos. Quien pinta normalmente suele relacionarse con el color a partir de sensaciones. Cuando uno de esos instintos o emociones de los que habla Lobo Antunes de pronto conecta con un color, sabemos que ese es el camino a tomar. No todos necesitamos conocer las razones culturales o psicológicas por las cuales conectamos con ese color, o el efecto comprobable que este color tendrá en aquel que lo vea. De hecho, muchos artistas, como podría ser John Baldessari, estarán más interesados en desafiar dichas convenciones que en utilizarlas.

Para quien pinta, el indicador más importante suele ser la misma sensación interna que le produce un color. En efecto, nuestra relación con el color es profundamente psicológica, pero se mueve dentro de lo sutil e intangible, dentro de aquello difícilmente medible y dentro de lo amplio que es el espectro del sentir humano. Podríamos decir que más que interesarnos por el significado de los colores, de forma similar a como se le da atención en un diccionario al significado de las palabras, lo que más nos interesa es crear con los colores, así como a un escritor lo que más le interesa es crear con las palabras.

Claro que no porque a nosotros nos interese el color en su conjunto, deja de ser importante darle atención a los colores de manera individual. Puesto que en efecto el color sigue siendo la base de nuestra creación.

 

 

Matiz

Si no mal recuerdo, Joseph Albers, el importante profesor de la Bauhaus, solía comenzar sus clases de color mencionando lo escasos que son los nombres que damos a los colores en comparación con la cantidad de colores que tenemos la capacidad de ver. Se dice que los seres humanos podemos ver alrededor de 1,000,000 de colores, mas utilizamos nombres específicos para sólo algunos cientos y, en el lenguaje coloquial, utilizamos sólo algunas escasas decenas. Es por esto que el lenguaje verbal en realidad no necesariamente es una buena herramienta para hablar o analizar el color en cuanto a sus cualidades.

Cuando hablamos de matices, estamos hablando de una de las propiedades de los colores. Esta propiedad es la que determina si al ver un color lo consideramos azul, verde, amarillo, blanco, naranja, rojo, negro, gris, magenta, violeta o cafe, o alguna variante de ellos, puesto que a su vez existen muchos matices de todos estos colores: matices de verde, matices de azul, de rojo, etcétera. A esto se suma que cuando hablamos de matices en pintura, hablamos de algo distinto a cuando se habla de matices de color en muchas otras áreas del conocimiento. Por “distinto” no me refiero aquí a algo completamente diferente, sino sólo a algo que tiene aspectos que no son consideradas por muchas otras áreas. Aquellos que lleven bastante tiempo pintando sabrán que, si bien dos pigmentos distintos pueden tener un matiz casi idéntico, a nivel de sensación pueden ser muy distintos.

Pigmentos diferentes, como un amarillo cadmio y un amarillo hansa, aún cuando tuvieran un matiz igual y de nombre igual, a la distancia se sentirían diferente. Esto tiene que ver con la forma en que los pigmentos refractan la luz y es una de las cualidades más sutiles de los matices con las cuales podemos experimentar los pintores. Dependiendo de qué tan delgado o cubriente sea un pigmento, de las cualidades de sus partículas, su capacidad de refracción, el tipo de superficie sobre la cual fue puesto y el medio con el cual fue aplicado, un mismo matiz puede generar gran cantidad de sensaciones completamente distintas. Así, experimentar con este aspecto del color no sólo se reduce a experimentar los matices según sus nombres (rojos, azules y demás) sino según muchas otras cualidades, las cuales, si bien no necesariamente son “el matiz” mismo, afectan profundamente el cómo lo percibimos.

 

Josef Albers, De la serie Homenaje al Cuadrado

 

Distintos pigmentos, distintos colores

Cuando se compran pinturas de distintos colores, uno se topa con una gran cantidad de posibilidades. Para empezar, las hay de distintos precios y en diferentes tamaños, y muchos pintores escogeremos nuestras pinturas considerando exclusivamente precio, cantidad y matiz, al cual por lo general en los empaques se le nombra como hue.

El término hue suele emplearse en los tubos de óleo y en otras pinturas para hablar del matiz de un color que en ese tubo imita otras materias primas. Por ejemplo, si encontramos un tubo de óleo que dice red cadmium hue, quiere decir que ese tubo de óleo imita el matiz del rojo cadmio. Este tipo de pinturas que imitan matices de otras pinturas suelen, por lo general, ser versiones más baratas de los mismos colores. Éstas suelen utilizarse por cuestiones económicas o porque aquellos colores que imitan son muy tóxicos y se prefiere no estar en contacto con ellos (si es que uno se bate mucho o come con las manos mientras pinta).

Estas imitaciones de matices son buenas opciones si se está corto de dinero, pero suelen limitar “el jugo” que puede sacársele a un pigmento, independientemente de su matiz.

 

 

Cómo se imita un pigmento

Durante algunos años se ha estado debatiendo en Europa si prohibir los pigmentos de cadmio, o no. Sin exagerar, si llegara a hacerse sería un drástico golpe para muchos pintores. Los cadmios son pigmentos brillantes y sumamente cubrientes, por lo que muchos pintores recurren a éstos como herramienta esencial de su paleta de pintura. Los sustitutos de cadmio más convincentes no tienen ni su capacidad de cubrir ni replican lo vibrante de su color, pese a que se acerquen de forma certera a su matiz.

Estas diferencias tienen que ver con cómo refracta la luz un pigmento u otro a nivel microscópico. Las partículas de unos pigmentos simplemente reaccionan de forma distinta, por lo que aunque se iguale un color, la sensación que el mismo produce y muchas otras de sus características no serán las mismas. Si a esto sumamos que las imitaciones de colores como los sustitutos de óleo cadmio, a parte de pigmentos, agregan otros polvos para asemejar la capacidad cubriente o textura de los pigmentos que intentan imitar, la forma en que el color es percibido cambiará aún más, pues será percibido en conjunto con todos esos otros materiales. Esto quiere decir que, aún si los matices de dos colores aparentan ser idénticos en la etiqueta de un color o en una pantalla de computadora, físicamente tendrán cualidades sutiles únicas e individuales, las cuales afectarán cómo los percibimos.

Las disparidades son particularmente perceptibles cuando vemos los colores la distancia y ya sobre un lienzo, puesto que las diferencias entre refracción lumínica de un pigmento y otro se hacen más obvias. También se vuelve tangible cuando realizamos mezclas con distintos tipos de pigmentos; matices casi similares nunca terminaran de ser iguales con mezclas de pigmentos con cualidades distintas y, de hecho, algunos colores ni siquiera podremos lograrlos mezclando.

 

 

Colores únicos

Existen algunos colores que son imposibles de lograr con mezclas: para empezar con el ejemplo más obvio, podemos nombrar los colores primarios. Pero existen otros que no son primarios y que tampoco pueden lograrse con mezclas de color, sino que sólo pueden obtenerse con mezclas químicas en laboratorios. Colores como el ultramar francés, por ejemplo, y otros ultramares, son algunos de estos colores que sólo se logran con pigmentos únicos.

Muchos de los colores de gama alta que producimos las empresas de materiales de pintura son colores de un sólo pigmento. Una de las razones por las que son colores de un sólo pigmento es justo porque algunos de éstos no pueden ser logrados con mezclas y se busca exaltar las cualidades de cada color particular. Otra razón podría ser porque puede tener otras características como pigmento que son insustituibles, como podría ser su transparencia o su resistencia a la luz, particularidades que también se desea exaltar.

 

Rufino Tamayo, La gran galaxia, Óleo sobre tela, 95.8 x 129.7 cm, 1978. Museo Tamayo

 

Pigmentos y matices en la práctica

No es necesario que todos los pintores usemos cada un o de los diferentes pigmentos. De hecho, muchos grandes pintores como Rembrandt o Monet han usado paletas limitadas a unos cuantos colores. Sin embargo es conveniente, especialmente cuando empleamos paletas limitadas, que los colores que empleemos sean aquellos que permitan la mayor expresión a nuestro tipo de pintura, aquellos con los que mejor nos acomodamos y con los que obtenemos mejores resultados.

Sin bien conviene saber un poco sobre qué colores son realmente los primarios, cómo construir una paleta limitada y otros aspectos relacionados con las propiedades físicas de cada pigmento, como su transparencia o capacidad de refracción, aparte de estos detalles todo es hábito y personalidad del artista. Por supuesto, para identificar con qué colores nos sentimos más cómodos debemos pintar bastante y probar distintos colores. Pero es bueno considerar que el matiz es afectado de formas sutiles por las propiedades de los pigmentos y que esas mismas propiedades afectan cómo se ven las mezclas realizadas entre unos colores y otros, y cómo se ven esos colores sobre distintas superficies.

La realidad es que la misma paleta de pigmentos, en cuanto a matices, podría ser completamente distinta en cuanto a pigmentos en el momento de cubrir las necesidades de dos artistas distintos. Por ejemplo, un pintor que trabaje principalmente con veladuras podría preferir colores translúcidos para sacar provecho a la luminosidad que permite el fondo de un lienzo, mientras que un pintor que trabaje con impasto podría desear sacar provecho a colores muy cubrientes que, al contrario, bloqueen el paso de la luz. Esto diferenciaría la obra de ambos, aún empleando los mismos matices. La diferencia haría que la obra de ambos fuera muy distinta visualmente, tanto que los matices llegarían a percibirse como muy distintos, aún si estos no variaran en realidad -y aún no hemos considerado las distintas armonías de color que pueden producirse por el uso de diferentes matices en un cuadro-.

 

 

El color como poesía y prosa, en lugar de como palabras sueltas

En la próxima entrada hablaremos más sobre color, no individualmente, sino conformando armonías. Si bien un color por sí mismo puede transmitir un significado, puesto al lado de otros muchos colores, de matices diversos y tonalidades distintas, su significado se relativiza. El color se vuelve parte de un todo más complejo que conforma la obra y en ella como su contexto es que se descubre su significado más profundo. Así mismo, la forma en que lo percibimos cambia y el cómo lo agrupamos con otros colores se vuelve más obvio.

2 comentarios to “Consejos para dominar el uso del color en la pintura”

  1. Mara Garzón dijo:

    Fabuloso cada comentario

  2. Rafael del toro dijo:

    Me encantó……!!!!

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