La paleta de colores de los impresionistas y su obra

enero 18, 2019

El siglo XIX fue un período de grandes cambios para los pintores. Nuevos colores y distintas versiones de pigmentos tradicionales aparecían con una regularidad desconcertante, cada pocos años. El azul de cobalto surgió en 1802, el óxido de cromo verde se introdujo en 1809. El amarillo indio también llegó en esta época. En 1817 aparece el amarillo de cadmio, el azul cerúleo en 1821, seguido de un azul ultramar sintético, el blanco de zinc, el rosa madder, el aureolina, el viridian y el violeta de cobalto.

Las innovaciones del color que trajo la era industrial impulsaron la gran revolución creativa en la pintura que dio origen al movimiento impresionista. Sin embargo los problemas relacionados con la toxicidad de los pigmentos permanecieron. El Verde Esmeralda, por ejemplo, el tono verde favorito de Vincent Van Gogh, era tan venenoso que se comercializó como Paris Green y se empleó para matar ratas en las alcantarillas parisinas.

En este texto profundizaremos en los pigmentos que utilizaron distintos pintores del movimiento impresionista y algunas características de sus estilos, y obras.

 

Naranja-cadmio

Naranja de cadmio

 

Síntesis del movimiento impresionista

El impresionismo comenzó en la década de 1860 en París y luego las ideas del movimiento se extendieron por toda Europa, hasta que finalmente llegaron a los Estados Unidos. De forma generalizada se dice que los impresionistas intentaban capturar el efecto momentáneo y fugaz de una escena en el ojo de un espectador. Estos pintores se vieron profundamente influenciados por los descubrimientos científicos de la época sobre la óptica y la luz, lo que contribuyó en su interés de captar la luz visible y mostrar sus distintos efectos sobre la superficie de los objetos.

Como estaban muy interesados ​​en la luz, estos artistas dejaron el estudio y comenzaron a pintar en plena calle o en escenarios naturales. Debido a que realizaban gran parte de sus obras en espacios exteriores, los impresionistas pintaban rápidamente para capturar los efectos de la luz cambiante del día. Esto resultó en un trabajo con pinceladas sueltas o desordenadas que parecían sin terminar en comparación con las obras tradicionales que se habían hecho hasta la fecha.

El trabajo era tan diferente a lo que se consideraba una obra de arte en aquel momento, que fueron ridiculizados. El término “impresionista” fue utilizado por primera vez como un insulto por un crítico de arte en la exposición de nuevas pinturas en París en 1874, refiriéndose a una obra de Monet titulada Impresión, Sol Naciente (1872) y otro crítico describió a los pintores como “lunáticos”.

Algunos de los artistas más famosos asociados con el movimiento impresionista son: Claude Monet, Eugene Boudin, Camille Pissarro, Alfred Sisley, Édouard Manet, Edgar Degas, Paul Cézanne, Auguste Renoir, Berthe Morisot y Mary Cassatt.

 

“El sembrador a la puesta de Sol”, 1888. Vincent Van Gogh. Óleo sobre lienzo. Altura: 64,2 cm; Ancho: 80.3 cm

 

El uso del color en el impresionismo

Las cálidas luces doradas contra los azules fríos y profundos son imágenes que me vienen a la mente cada vez que pienso en el movimiento impresionista. Esto podría ser tan simple como el violeta de las flores contra la cálida luz solar del verano o tan complejo como usar violetas y azules oscuros sobre tonos grises para crear efectos atmosféricos y profundidad espacial en una escena.

La exageración en la temperatura y pureza del color, y la utilización de colores fríos y cálidos de manera contrastante, intensifican el efecto del color de una manera que es muy “impresionista”, como en las escenas de amaneceres y atardeceres de Monet o en los estudios de bailarinas de Degas.

La otra cosa sobresaliente sobre el arte impresionista, es que usan una gran cantidad de tonalidades grises. Sin ellos, los colores intensos pueden volverse ásperos y chichones.

El uso del color impresionista tiene la cualidad de contrastar y exagerar acertIvamente la sutileza de ciertos tonos en relación a la intensidad de otros para así hacer resaltar los colores más importantes del cuadro y hacerlos ver exuberantes.

 

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“Crepúsculo en Venecia”, 1908. Claude Monet.

 

 Claude Monet

Hasta principios del siglo XIX, se pensaba que el color era una propiedad intrínseca de un objeto, como la densidad o el punto de fusión. Las naranjas son esencialmente de color naranja y los limones son esencialmente de color amarillo.

Los impresionistas franceses y los postimpresionistas, influenciados por los últimos descubrimientos de la ciencia, cambiaron esta concepción a travez de sus obras. El trabajo de Claude Monet (1840-1926) alrededor de 1890 demuestra este desarrollo. Monet y sus contemporáneos comienzan a pintar al aire libre, a diferencia de la configuración tradicional de un estudio. Es así como las series de Almiares (1890) de Monet están pintadas bajo diferentes condiciones de luz en diferentes momentos del día. Se presume que se levantaba antes del amanecer, pintaba el primer lienzo durante media hora, momento en el cual la incidencia de la luz habría cambiado. Luego cambiaba al segundo lienzo, y así sucesivamente. Al día siguiente repetiría el proceso hasta terminar la obra. En cada pintura, el color del almiar es diferente porque el ángulo de reflexión de la luz es diferente. Sin embargo también se sabe que Monet no terminaba todos sus cuadros al aire libre y ni siquiera con el modelo enfrente. De hecho hubo quien lo critico por ello, a lo que el en cartas respondió que lo único importante era el resultado final del cuadro y no si lo hacía de una manera o de otra.

Otra serie de pinturas pintadas por Monet fue la de la Catedral de Rouen (1890). Cada una de las pinturas captura la fachada de la catedral en diferentes momentos del día y del año, reflejando cambios en su apariencia bajo diferentes condiciones de iluminación. Monet pintó más de 30 pinturas de la catedral y para la obra, alquiló un lugar al otro lado de la calle de la catedral para poder verlo en diferentes momentos durante del día y del año.

 

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“Almiares”, 1890. Claude Monet

 

Colores en la paleta de Monet

Monet usó una paleta bastante limitada, descartando los colores tierra y para 1886, había dejado de usar el negro, al menos como color para agrisar a otros colores. Cuando se le preguntó en 1905 qué colores usaba, Monet dijo: “La clave es saber cómo usar los colores, cuya elección es, cuando todo está dicho y hecho, una cuestión de hábito. De todos modos, uso blanco, amarillo cadmio, bermellón, madder oscuro, azul cobalto, verde esmeralda, y eso es todo”.

Según James Heard en su libro “Paint Like Monet”, el análisis de las pinturas de Monet muestra que Monet utilizó los siguientes colores:

  • Blanco de plomo (equivalente actual = blanco de titanio mezclado con blanco de zinc)
  • Amarillo de cromo (equivalente actual = Amarillo claro de cadmio)
  • Amarillo de cadmio medio
  • Verde viridian
  • Verde esmeralda
  • Ultramar francés
  • Azul cobalto
  • Rojo Madder (equivalente = alizarina carmesí)
  • Rojo de Cadmio Medio.
  • Negro Marfil (pero solo si está analizando un Monet de antes de 1886)

La paleta muestra la selección de un color cálido y frío de cada color primario, junto con el blanco. Algunos pintores, como Monet, a menudo también agregaron el color secundario verde, para facilitar la obtención de verdes de paisaje, puesto que su color azul primario aún no era preciso, y los mezclaban con alizarina carmesí para obtener un negro cromático profundo y hermoso.

 

“Atardecer”, 1883. Claude Monet Óleo sobre lienzo. Altura: 60,5 cm; Ancho: 81.8 cm

 

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“Atardecer”, 1883-85. Claude Monet.

 

Auguste Renoir

Pierre-Auguste Renoir (1841 – 1919), fue el primer impresionista en percibir las limitaciones potenciales de un arte basado principalmente en la sensación óptica y los efectos de luz. A lo largo de su carrera, Renoir reafirmó la necesidad de transformar la composición y la estructura subyacente en la pintura moderna, logrando en su obra madura un estilo estructurado y monumental que reconocía los puntos fuertes del arte del Alto Renacimiento.

La obra de Renoir se volvió ejemplar e indispensable para los grandes movimientos franceses del alto modernismo: el fauvismo y el cubismo. Al igual que Renoir, los precursores de estos estilos se centraron en temas de color, composición y profundidad en lugar de bocetos rápidos de momentos individuales. Sus pinturas vívidas y compuestas crearon un puente vital desde los antiguos coloristas como Rafael, Peter Paul Rubens, Jean-Antoine Watteau y Eugène Delacroix hasta los gigantes del siglo XX Henri Matisse y Pablo Picasso.

Muchos de los colores disponibles para los pintores durante la época de Renoir siguen siendo populares hoy en día, mientras que otros, como el amarillo cromo basado ​​en plomo, han sido reemplazados por las opciones basadas en titanio y amarillo de cadmio. En gran medida ello se debe a que los cromos son bastante venenosos y a la vez no secan muy bien al ser mezclados con aceite de linaza. De hecho si vienen a nuestra tienda física verán que en nuestro muestrario físico de colores al óleo el naranja de cromo sigue fresco, pese a que el muestrario se pinto hace meses.

La paleta de Renoir consistía en solo siete versiones cálidas y frías de colores primarios, además de blanco:

  • Blanco de plomo
  • Azul cobalto
  • Viridian
  • Amarillo holandés (titanato de nickel)
  • Amarillo claro de cadmio
  • Naranja de Nápoles
  • Rojo bermellón auténtico
  • Alizarina Carmesí.

 

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“Baile en el Moulin de la Galette”, 1876. Pierre-Auguste Renoir Óleo sobre lienzo.
Altura: 131 cm; Ancho: 175 cm

 

Obras de Renoir

Renoir utilizó pequeños trazos multicolores para evocar las vibraciones del color y la luz en obras icónicas como Baile en el Moulin de la Galette (1876), y Madame Charpentier y sus hijas (1878). Sin embargo, los viajes a Argelia, Italia y el sur de Francia a principios de la década de 1880 hicieron que el pintor se separara del impresionismo. Su nueva apreciación se refleja en el énfasis clasista sobre el volumen, la forma y la línea combinado con los colores y la sensualidad del Mediterráneo. Este estilo ulterior se puede apreciar en obras como Las grandes bañistas (1883) y La trenza (Suzanne Valadon) (1884–86).

 

“Las grandes bañistas”, 1887. Pierre Auguste Renoir. Óleo sobre lienzo
altura: 1,178.81 mm; Ancho: 1,709.42 mm

 

Paul Cézanne

Cézanne desarrolló un estilo único que lo hizo famoso hacia el final de su vida. No es sorprendente que, con el tiempo, sus colores se volvieran más vívidos y el intento de capturar la forma esencial de las formas en la naturaleza, se convirtió en el tema definitorio de su trabajo.

Aplicando una pesada capa sobre otra de pintura al óleo, su trabajo intenta capturar no solo el color puro, sino también las estructuras subyacentes, como la geometría, la percepción de una manzana en su obra Manzanas (1889) o el gran peso y la solidez de un paisaje rocoso en su obra Rocas en L’Estaque (1882-1885). A este respecto, es visto en el mundo del arte no tanto como un impresionista sino más como un precursor del cubismo y el fauvismo. De hecho fue venerado por muchos grandes pintores que le sucedieron, como Picasso y Matisse.

En 1895, luego de exitosas exhibiciones en París, Cézanne se mudó permanentemente a Aix-en-Provence. Debido a que era financieramente independiente en esta etapa, pudo concentrar sus años restantes pintando al aire libre y en su estudio emplazado en una colina a las afueras del centro de la ciudad.

Lugares como las majestuosas canteras de Bibémus, los afloramientos rocosos de arenisca dorada en contraste único con las plantaciones de pinos, el cielo de la Provenza y la impresionante elevación de La montaña Sainte-Victoire en el horizonte, fueron una gran inspiración para crear las obras: La montaña Sainte-Victoire (1905) y La montaña de Sainte-Victoire, vista desde Bibémus (h. 1898-1900)

Los colores en la paleta de Cézanne, según Emile Bernard son:

  • Amarillo titanato de nickel
  • Amarillo Nápoles
  • Cromo amarillo
  • Amarillo ocre
  • Sienna natural
  • Bermellón
  • Ocre rojo
  • Sienna tostada
  • Rosa Madder
  • Verde esmeralda
  • Viridian
  • Tierra Verde
  • Azul cobalto
  • Azul ultramarino
  • Azul de Prusia
  • Negro melocotón
  • Blanco de plomo

 

“La montaña de Saint-Victoire, 1887. Paul Cezanne. Óleo sobre lienzo
Altura: 67 cm; Ancho: 92 cm

 

Edgar Degas

Edgar Degas (1834-1917) nunca parece haberse reconciliado con la etiqueta de “Impresionista”, se identificaba más como “Realista” o “Independiente”. Al igual que otros impresionistas, trató de capturar momentos fugaces en el flujo de la vida moderna, pero mostró poco interés en pintar paisajes al aire libre, prefiriendo pintar escenas de actividades de ocio urbano como carreras de caballos y, después de 1870, cantantes de conciertos de café y bailarinas de ballet. Su gran interés en las bailarinas de ballet le llevó a producir aproximadamente 1,500 obras sobre el tema, siendo una de las más famosas Ensayo de ballet en el escenario (1874).

Antes de 1880, empleó óleo para sus trabajos terminados, pero sus bocetos y estudios preliminares fueron hechos a lápiz o pastel. Después de 1875, comenzó a usar pasteles con mayor frecuencia. En 1885, la mayoría de sus obras más importantes fueron realizadas al pastel. A fines de la década de 1880, la vista de Degas había comenzado a fallar, tal vez como resultado de una lesión sufrida durante su servicio en París durante la guerra franco-prusiana de 1870-71. En sus últimos años, sus obras mostraban a menudo mujeres bañándose, totalmente absortas en sí mismas y sin posar, entre estas obras destaca Baño en una bañera poco profunda (1885), realizada al pastel.

En su última etapa, Degas se volvió solitario, malhumorado y con tendencia a caer en estados depresivos, probablemente como consecuencia de su creciente ceguera. Su Paisaje monotipo (1892), un trabajo inusual de este período, es un ejemplo inesperado del artista que presenta una escena al aire libre sin figuras, mostrando un uso imaginativo y expresivo del color y líneas libres, como resultado de su lucha por adaptarse a su visión deteriorada.

Los colores empleados en sus obras con más frecuencia fueron:

  • Blanco de zinc
  • Blanco de plomo
  • Bermellón
  • Viridian
  • Rojo de plomo
  • Ocre rojo
  • Ocre amarillo
  • Ocre naranja
  • Negro de carboncillo
  • Amarillo de cadmio medio
  • Azul de prusia
  • Rosa madder
  • Azul Ultramar artificial
  • Verde esmeralda

 

 

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“Ensayo de ballet sobre el escenario”, 1874. Edgar Degas. Óleo sobre lienzo
altura: 650 mm; Ancho: 810 mm

 

Vincent Van Gough

Vincent Van Gough (1853 – 1890) es un artista post-impresionista que revolucionó el arte de la pintura debido a su uso aventurero (e impresionantemente sabio) del color. Van Gogh usó deliberadamente el color para plasmar el estado de ánimo, la emoción y la sensación de los espacios, en lugar de emplear una coloración realista, lo cual era apreciado como completamente extravagante.

Cuando empezó a pintar a tiempo completo, en 1880, Van Gogh usó colores de la tierra oscuros como verde oliva, el umber y el sienna crudos. Estos eran muy adecuados para sus modelos mineros, tejedores y campesinos. En esta etapa destacan Los comedores de patatas(1885), Campesinos excavando (1885) y El tejedor en el telar (1884). Pero gracias los nuevos pigmentos más brillantes y la influencia del manejo de la luz aportada por los impresionistas, no tardó en introducir tonos brillantes en su paleta como rojos, amarillos, naranjas, verdes y azules, tal como se muestra en Los descargadores en Arlés (1888).

Influido por la pintura japonesa, pintó contornos oscuros, más no negros, alrededor de los objetos, rellenándolos con pinceladas gruesas de color, ejemplificado en El dormitorio en Arlés (1888). Empleó habitualmente colores complementarios combinando amarillos y naranjas con azules y rojos con verdes. Su elección de colores varió según su estado de ánimo y, en ocasiones, restringió deliberadamente su paleta a dos o tres matices, como en Jarro con doce girasoles (1888), con una selección de colores casi completamente amarilla.

Los colores típicos en la paleta de Van Gogh fueron ocre amarillo, amarillo de cromo y amarillo de cadmio, naranja de cromo, bermellón, azul de Prusia, azul ultramar sintético, blanco de plomo, blanco de zinc, verde esmeralda, rojo madder, rojo ocre, sienna crudo y negro de hueso.

Van Gogh pintaba muy rápidamente, con un sentido de urgencia, utilizando pinceladas gruesas y manifiestas. En sus últimos 70 días, se dice que empleó un tubo de pintura por día y que pintaba un cuadro por día.

 

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“Los descargadores en Arlés”, 1888. Vincent Van Gogh. Óleo sobre lienzo
Altura: 54 cm (21.2 ″); Ancho: 64 cm (25.1 ″)

Conoce los pigmentos clásicos, modernos y contemporáneos de la pintura artística

enero 11, 2019

 Gracias a la evolución de la química en los últimos 300 años, actualmente contamos con cientos de colores puros y permanentes entre los que elegir para pintar. Dando una mirada atrás en el tiempo a lo largo de la historia del arte, las pinturas siempre han sido un reflejo de los materiales que estaban disponibles en cada época para los artistas. Los pintores de la Europa medieval se las arreglaron ingeniosamente para producir sus propios pigmentos y pintar a partir de minerales, arcilla, plantas, huesos, conchas e insectos.

Podría surgir la pregunta de si la amplia gama de pigmentos sintéticos contemporáneos proporciona a los artistas de hoy en día un medio de estándares a la altura de los pigmentos naturales utilizados por los maestros medievales y renacentistas.

En el presente artículo haremos un recorrido histórico para tener una idea del panorama general sobre los pigmentos a través del tiempo; luego estudiaremos con detalle los pigmentos disponibles actualmente elaborados sintéticamente, ilustrando las características de cada tipo, así como información práctica sobre ventajas y desventajas de emplear cada uno para que puedas decidir cuáles son los pigmentos que mejor te conviene incluir en tu paleta de colores.

En primer lugar, la historia del uso de pigmentos para realizar obras de arte se puede clasificar en tres períodos: Clásico, Impresionista y Contemporáneo. Esta clasificación responde al hecho de que existieron 3 hitos en la historia que desembocan en el panorama actual de disponibilidad de pigmentos.

 

Sassoferrato. La Virgen en oración, 1640,50. 

 

Los pigmentos del período Clásico: de la oscuridad a la luz.

Este grupo de pigmentos, tiene sus orígenes en la pintura rupestre y la antigüedad puesto que provienen de piedras, óxidos naturales y minerales molidos, sin embargo no fue si no hasta el Renacimiento que los pintores tuvieron acceso a muchos de estos pigmentos a la vez. Antes del renacimiento todos estos pigmentos ya existían, pero en distintos lugares y países. Durante el renacimiento, gracias al auge del comercio marítimo los pintores, en especial los florentinos y venecianos, tuvieron acceso a muchos de estos pigmentos, con lo que desarrollaron su estilo de pintura característico.

Para saber más sobre la pintura renacentista revisen el siguiente enlace: La técnica veneciana y las circunstancias que le dieron vida. 

Estos pigmentos continuaron siendo los más abundantes en la paleta de todo pintor durante toda la era clásica de la pintura al óleo, desde el renacimiento temprano hasta la primera mitad del siglo XIX. Constituyen una gama limitada de colores que se encuentran cerca del núcleo central dentro de la escala de color Munsel, lo que quiere decir que son colores agrisados en su mayoría. Y a su vez es una escala en la que escasean los verdes, azules, morados y carmines, pero que posee una muy amplia cantidad de rojos, naranjas y amarillos en distintas tonalidades.

Limitados a este rango de espectro de colores, los pintores del período clásico representaron sus formas de distintas maneras, entre ellas la de dibujar grandes contrastes entre las sombras más oscuras y las luces más claras, creando el efecto de claroscuro (contraste luz/oscuridad) tan característico de los pintores del barroco como Caravaggio. O bien utilizando veladuras como los pintores venecianos, para ganar luminosidad en sus cuadros mediante el uso de bajotonos de colores.

 

Tintoretto, Cristo en el mar de Galilea, 1575 – 1580.

 

 

Pigmentos principales de la paleta clásica

  • Amarillo de Nápoles.
  • Bermellón.
  • Umber natural
  • Umber tostado
  • Rojo veneciano
  • Siena tostado
  • Rojo indio
  • Azul ultramarino (lapislázuli)
  • Terre Verte
  • Blanco de plomo
  • Cinnabar
  • Realgar

 

Los pigmentos del período impresionista: una tormenta de cambios en el color.

Los avances de la revolución industrial de mediados del siglo XIX ampliaron el espectro de colores y posibilidades para los artistas. Se fabricó una nueva gama de pigmentos mediante la fusión de materiales inorgánicos, como cadmio, cobalto y cromo a temperaturas muy altas. Estos colores no solo iluminaron los centros urbanos de la Edad del Hierro, sino que ampliaron el acceso de los pintores al color en comparación con las paletas de la Era Clásica.

Otros inventos del siglo XIX, como el molino de tres cilindros y el tubo de pintura plegable, dieron a los pintores la libertad de abandonar los límites de las paredes de sus estudios y pintar directamente en la naturaleza. Al mismo tiempo, los pintores se rebelaban contra el enfoque pictórico tradicional de las academias de arte. Estos factores culminaron en una “tormenta perfecta” y el resultado es la obra del movimiento impresionista.

 

Pigmentos principales de la pintura impresionista

  • Amarillo Gambogee
  • Amarillos de Cadmio
  • Naranja de cadmio
  • Rojo de cadmio
  • Rojo de Alizarina
  • Violeta de cobalto
  • Azul ultramarino
  • Azul cerúleo
  • Verde Viridian

 

Los pigmentos contemporáneos: Otra revolución del color

El final del siglo XIX dio origen a la aplicación del campo de la química orgánica en las industrias farmacéutica, de tinte e impresión. Los pigmentos orgánicos actuales se fabrican en laboratorios de alta tecnología con materiales que tienen átomos centrales de carbono. Estos colores se caracterizan por tener una mayor capacidad para producir mezclas de colores intensos. Los fabricantes de colores no solo combinaron la abundancia de color de la naturaleza sino que también la “mejoraron” en cuanto a matiz y croma.

Una vez más, los desarrollos en la tecnología de pigmentos ampliaron el acceso al color y expandieron las posibilidades creativas de los pintores. A diferencia de las familias de pigmentos minerales sintéticos, que por lo general cambian de valor claro a oscuro y ligeramente de temperatura (como por ejemplo, Amarillo cadmio limón a Amarillo de cadmio medio), los colores orgánicos modernos pueden variar de temperatura fría a cálida de forma más dramática, como Ftalo Verde (frío) a Ftalo Turquesa (cálido). Por lo tanto, los colores existentes en la nueva paleta de colores contemporánea ocupan una mayor parte del espectro de colores, dando a los pintores un mayor potencial para utilizar matices diversos.

 

Eric Fischl – Hacia el final de … algo (2017). Óleo sobre lino

 

 

Una vez que hemos paseado por los pormenores históricos de los pigmentos, precisemos algunos detalles sobre la naturaleza física de los mismos, diferencias, ventajas y desventajas de emplear cada uno.

 

Tipos de pigmentos disponibles en el mercado actual.

Pigmentos inorgánicos (de origen mineral): Son compuestos metálicos, por ejemplo, óxidos. En comparación con los pigmentos orgánicos son pocos en número en cuanto a sus matices. Los ejemplos de pigmentos inorgánicos naturales son los umbers, tierras, óxidos, ocres y siennas, ya que estos se excavan en el suelo o se obtienen oxidando metales de formas sencillas.

Pigmentos inorgánicos (sintéticos): Existen pigmentos minerales con los mismos nombres originales que también se producen sintéticamente. Ejemplos de pigmentos inorgánicos sintéticos son el amarillo / naranja / rojo de cadmio, azul de cobalto y blanco de titanio.

Pigmentos orgánicos sintéticos: Están hechos a partir de compuestos de carbono. Antes de que fueran producidos sintéticamente, usualmente eran de origen animal y vegetal. Ejemplos de pigmentos orgánicos sintéticos son: alizarina, azo-pigmentos (rango de color amarillo, naranja y rojo), phthalocianina (rango de color azul y verde) y quinacridona (un pigmento rojo-violeta resistente a la luz).

Las phthalocianinas y las quinacridonas, se parecen entre sí en términos de sus estructuras quimicas y propiedades físicas. Son muy estables a la luz, al calor, al ácido, a los álcalis y a los solventes, propiedades consideradas deseables en los pigmentos.

 

Pigmentos de origen mineral

 

Diferencias entre pigmentos naturales y pigmentos sintetizados químicamente

Hoy en día se utilizan menos la gran mayoría de los pigmentos empleados por los pintores del período clásico. Este hecho se debe a que son muy costosos de extraer de su medio natural (como el lapislázuli), se han agotado sus reservas, o están prohibidos en muchos sitios por ser tóxicos (plomo y otros metales pesados). Por supuesto que aún existen pigmentos minerales o tierras naturales en polvo que algunos fabricantes vendemos en frascos o tubos de pintura ya premezclada con un vehículo. Sin embargo, el empleo de cada tipo de pigmento debe ir acompañado de una debida instrucción para saber cómo usarlos para lograr resultados óptimos.

Es así como en el mercado actual existe una gran variedad de colores disponibles ofrecidos por múltiples marcas. Los pintores pueden seleccionar los colores que mejor se adapten a su tema o concepto. Incluso algunos pigmentos exóticos de la época de los Maestros de la Edad Media y el Renacimiento se han sintetizado satisfactoriamente, como con el Azul Ultramar, o se han reemplazado, como el Realgar y el Oropimente, con naranja y amarillo de cadmio, dando como resultado pigmentos bastante agradables a la vista, si bien no igual de estables a largo plazo.

 

Lapislázuli en forma bruta. Minas de Afganistán. (AP Photo/Rahmat Gul)

Diferencias entre pigmentos minerales y los pigmentos orgánicos sintetizados químicamente

Una de las diferencias entre los pigmentos minerales y los pigmentos orgánicos sintetizados químicamente, es el comportamiento distinto de cada uno al mezclarse.

Por ejemplo, si mezclamos dos rojos diferentes, el mineral Rojo Cadmio Medio y el orgánico Rojo Napthol , cada uno por separado con Blanco Titanio, los resultados de la mezcla serán que el Rojo Cadmio Medio (mineral) “se vuelve grisáceo” y pierde su intensidad cuando se mezcla con el blanco, en comparación con el RojoNapthol , que conserva igual intensidad en su tinte.

En este experimento se observa que el color mineral Rojo Cadmio Medio, cambió en Valor y Croma (Saturación), mientras que el color orgánico Rojo Napthol cambió solo en Valor y conservó su Croma (Saturación). Esta diferencia se observa en cualquier color mineral contra cualquier color orgánico y es devida a los distintos tamaños de las particulas de pigmento, y como refractan la luz al mezclarse.

 

Óleo rojo cadmio puro y óleo rojo cadmio mezclado con blanco de titanio

 

Óleo rojo Napthol puro óleo y rojo naphtol mezclado con blanco de titanio

 

 

Algunas consideraciones sobre la teoría del color para tomar la mejor decisión al mezclar colores.

Para comprender realmente el lenguaje del color, un artista debe comprender el croma de los pigmentos que usa para pintar. Durante los últimos siglos, se desarrollaron tres categorías para describir un color en luz blanca: matiz, saturación y valor. El matiz es el atributo de los colores que permite clasificarlos como rojo, amarillo, verde, azul, etc. La saturación se refiere a la pureza de los colores o su ausencia de disolución con el blanco, negro o gris. Valor (luminosidad) es la cantidad de negro o gris presente en el matiz o su obscuridad relativa. Estos atributos describen la apariencia visual del color, que es la longitud de onda dominante de la luz observada, la luz transmitida o reflejada.

Matiz, saturación y valor

 

El color de un pigmento depende del tamaño y la forma de las partículas

El croma de un pigmento depende del tamaño y forma de partícula y de las características de absorción de sus constituyentes químicos. El tamaño de una partícula de pigmento varía considerablemente desde menos de 10 micrómetros (o micrones μ), comparable a la harina molida, a más de 100 micrómetros, que corresponde a arena fina. Para hacer una comparación, la mayoría de los pigmentos sintetizados químicamente, como el azul cobalto y el ultramar, tienen un tamaño de partícula inferior a 1 micrómetro, mientras que las partículas más grandes de azurita, varían considerablemente entre 1 y 120 micrómetros.

Para ilustrar el efecto del tamaño de partícula en la estructura y la composición del color, usaremos un ejemplo común de la industria del tinte. Si el terciopelo, la seda, el algodón y el lino se tiñen de manera idéntica, se describe que tienen el mismo color. Sin embargo, la forma en que la luz se refleja sobre las diferentes texturas concede a cada una apariencia diferente. Los mismos fenómenos se observan en las diferencias entre los pigmentos sintéticos y los naturales. Aunque los pigmentos sintéticos actuales se presentan en tamaños y formas de partículas diversas, estos tienen formas mucho más simples y son más pequeños y homogéneos que los pigmentos naturales.

 

Dispersión de Cobalto Violeta Brillante (PV49), Kremer número 45820. Luz polarizada plana a 400X, en Meltmount ™, índice de refracción 1.662

 

La elección del pigmento depende del efecto que se quiera lograr en la pintura

Podríamos decir que los pigmentos a base de tierras naturales son adecuados para pintores interesados ​​en capturar los colores de la naturaleza y los efectos de la luz natural. Y que los pigmentos orgánicos sintetizados químicamente son apropiados para los pintores que desean hacer mezclas de colores y efectos más audaces. Sin embargo esa distinción no es del todo acertada, puesto que uno de los secretos para lograr colores brillantes es el uso de grises. Sin embargo el punto que deseo hacer es que distintas paletas producen diferentes resultados. Algunos pintores deseamos un tipo de resultados y otros pintores otros, por lo que nos conviene escoger distintas paletas.

Es importante considerar que distintos pigmentos tienen distintas características y por tanto producen diferentes resultados. Por ejemplo los pigmentos sintetizados químicamente son más delgados y por lo mismo transparentes, lo que da a los pintores posibilidades creativas con colores de todas las familias de tonos.

Debido a que los pigmentos de tierras naturales son como rocas diminutas, densas, pesadas y de tono opaco, la luz generalmente no penetra a través de estos materiales (a menos que sean siennas u ocres). Los pigmentos orgánicos sintetizados químicamente son de naturaleza translúcida, cuando se observan a través de un microscopio a menudo parecen piezas de vitrales. Es decir, la luz se transmite a través de estos pigmentos. Son bastante delicados de mezclar, pero al secarse, la pintura tendrá un alto brillo si son usados correctamente.

En conclusión, la naturaleza de las partículas en cada tipo de pigmento afecta la forma en que las ondas de luz se reflejan sobre ellas, creando diferente intensidad de color. Los medios brillantes tienden a intensificar el color y los medios opacos suavizan o disminuyen la intensidad del color.

 

Arriba: Paso de la luz a través de pigmentos translucidos. Abajo: Paso de la luz a través de pigmentos opacos.

 

Ideas para crear tu propia paleta de colores

Con una cuidadosa selección de colores para pintura y una buena comprensión de cómo mezclar colores, puedes crear una gran variedad de colores con un pequeño número de pinturas.

Una paleta básica sugerida de pinturas de calidad para artistas para cualquier medio de pintura incluiría un azul cálido y un azul frío, un rojo cálido y un rojo frío y un amarillo cálido y frío, junto con un par de colores tierra, blanco y negro. También podría agregar un verde y un morado (o bien tantos pigmentos como desees). Si deseas saber más sobre como construir una paleta limitada revisa el siguinte texto respecto a ello: como mejorar nuestra paleta de colores.

Algunos colores de uso común actualmente son:

Colores Minerales Colores Orgánicos
Amarillo Cadmio Limón

Amarillo Cadmio Medio

Amarillo Cadmio Oscuro

Naranja de cadmio

Naranja Cadmio Luminoso

Rojo Claro de cadmio

Rojo Cadmio Medio

Rojo Cadmio Oscuro

Alizarina carmesí

Violeta de manganeso

Violeta de cobalto

Violeta ultramarino

Azul ultramarino

Azul cobalto

Azul de Prusia

Azul cerúleo

Verde Viridian

Verde Cobalto

Óxido de cromo verde

Verde esmeralda

Verde de cadmio

Titanato de níquel amarillo

Amarillo Nápoles

Amarillo ocre

Siena natural

Siena tostado

Amarillo Tierra Transparente

Naranja Tierra Transparente

Rojo Tierra Transparente

Asfalto

Tono de la carne de raza blanca

Ocre dorado

Café Rosa Óxido

Rojo veneciano

Rojo indio

Verde oliva

Terre Verte

Sombra natural

Rojizo-Marron

Tierra negra

Negro Marfil

Verde claro permanente

Negro Chromo

Hansa Amarillo Mediano

Hansa Amarillo Profundo

Amarillo indio

Naranja Permanente

Naranja transparente

Rojo Napthol

Escarlata Napthol

Rojo de perileno

Alizarina Permanente

Rojo Quinacridona

Magenta Quinacridona

Violeta Quinacridona

Morado Dioxazina

Azul indantrona

Ftalo Azul

Tono azul cerúleo

Color Azul Manganeso

Ftalo Turquesa

Ftalo Verde

Ftalo Esmeralda

Savia verde

Oro Verde

 

 

Set de tierras, siennas y ocres importados ttamayo

 

La recomendación es comenzar con pocos colores, de preferencia los primarios exactos o una paleta que nos permita lograr mezclas de colores vibrantes (cómo nuestro set Nishizawa de 13 colores) que contengan un solo pigmento en su composición para que podamos aprovechar las cualidades de pigmentos delgados y pigmentos gruesos en nuestras pinturas. También puedes optar por agregar pigmentos premezclados extra o combinar colores sugeridos en esta tabla, por ejemplo, algunos verdes, morados o naranjas. Será tu paleta personal. Lo importante es que con estos colores podrás crear todos los colores que quieras y poco a poco expandirás con ello tu paleta.

Si has experimentado en alguna ocasión alguna técnica de pintura, te habrás dado cuenta de que algunas recetas, tal cual aparecen en los libros, son imposibles de recrear. Como lo reseñamos en este artículo, las materias primas actuales tienen procesos de refinamiento distintos a los antiguos, y por lo mismo, las recetas antiguas, para funcionar actualmente, requieren ciertos ajustes para así producir los resultados esperados.

Si este texto te fué de utilidad, queremos invitarte al primer curso de este año, “Las técnicas y los materiales de la pintura”.

En este taller,buscamos ofrecerte el mayor valor posible haciendo énfasis en cómo algunos de los más grandes pintores de cada periodo aplicaron a su manera las técnicas y procesos de su época. ¿Qué mejor que aprender de los mejores, cierto?

La maestra Luz García (instructora del curso) ha dedicado varias décadas de su carrera artística al estudio de las técnicas antiguas de la pintura, con miras a recrearlas en el presente.

 

Otros textos que puedes leer en relación con el tema:

Conoce los elementos clave considerados por van Gogh al pintar La noche estrellada.

La paleta de colores usada por Monet

Edgar Degas y su técnica de pintura al pastel

 

 

La influencia del arte japonés en la pintura impresionista

enero 3, 2019

Conocido como el primer movimiento de arte moderno, el impresionismo sigue siendo una de las formas de arte más populares y prevalecientes en la actualidad. Si bien gran parte del innovador género fue muy original, los impresionistas encontraron inspiración en otras formas de arte como el Ukiyo-e, los grabados japoneses en madera.

Después de que los puertos japoneses volvieran a abrir al comercio con Occidente en 1853, una ola de importaciones extranjeras inundó las costas europeas. En la cresta de esa ola estaban los grabados en madera grabados por maestros de la escuela Ukiyo-e, que transformaron el arte impresionista y postimpresionista al demostrar que los temas cotidianos, simples, transitorios, del “mundo flotante” se pueden presentar de una manera atractiva y decorativa.

En este artículo, exploraremos el surgimiento del Ukiyo-e, o “imágenes del mundo flotante”, y cómo luego inspiró a los impresionistas en términos de contenido, estilo y enfoque, que culminaron en una relación artística creativa e intemporal.

 

Left: Vincent van Gogh, Sower with Setting Sun, 1888. Photograph courtesy of Van Gogh Museum, Amsterdam (Vincent van Gogh Foundation). Right: Hiroshige Utagawa, Plum Park in Kameido from One Hundred Famous Views of Edo, 1857. Nakau Collection.

 

Surgimiento del Ukiyo-e en Japón

Para comprender el surgimiento del arte de ukiyo-e, debemos situarnos en la historia de Japón durante los siglos XVI al XVIII. La familia Tokugawa gobernó Japón, a partir de 1603. El Shogunato Tokugawa permaneció en el poder durante doscientos sesenta y cinco años, tiempo durante el cual las puertas de Japón se cerraron a los extranjeros.

Aunque el emperador era el monarca absoluto, este delegaba la autoridad en el Shogun, otorgando provincias a clanes secundarios de dominio, en una especie de régimen feudal para obtener un balance de poder.

 

La estructura de clase estaba claramente definida por estrictas leyes feudales, pero cambió sustancialmente con el crecimiento de las ciudades de Edo (Tokio) y Osaka. Estos cambios eventualmente dieron lugar a una clase mercantil próspera constituida por comerciantes y artesanos, quienes lucharon por obtener poder social, económico y libertad de expresión. Fue esta nueva clase media floreciente, conocida como Choonin, tuvo un papel importante en el derrocamiento del Shogunato de Tokugawa en el siglo XIX.

 

Ōhashi Atake no yūdachi, 名所江戶百景 大はしあたけの夕立 Sudden Shower over Shin-Ōhashi Bridge and Atake (Ōhashi Atake no yūdachi), from the series One Hundred Famous Views of Edo (Meisho Edo hyakkei), Utagawa Hiroshige (Japanese, Tokyo (Edo) 1797–1858 Tokyo (Edo))

 

El papel de los Choonin en el ukiyo-e

Los Choonin llegaron a conformar una especie de subcultura reaccionaria al Shogun con ideales conocidos como Ukiyo. Originalmente, Ukiyo era un término budista para expresar la impermanencia de la vida humana. Sin embargo, durante este período, Ukiyo llegó a referirse a los placeres sensuales y hedonistas de las personas, que ayudaron a aliviar las restricciones de la vida urbana japonesa.

Una forma de teatro popular y realista, conocida como Kabuki, se convirtió en uno de los modos de entretenimiento más importantes de la cultura Ukiyo en Edo. Otras artes como la literatura y la pintura también florecieron como medio de expresión de la reciente cultura floreciente de los Choonin.

Ukiyo-e, un término compuesto de uki (flotante), yo (mundo) y e (imágenes), comenzó como pergaminos pintados a mano para ilustrar las historias de los escritores de la época y escenas de la vida cotidiana. Las pinturas a menudo representan recreaciones populares y entretenimientos como las obras de teatro de Kabuki, bailes callejeros, festivales, hermosas mujeres que se dedican a actividades de ocio y dibujos de la belleza del paisaje japonés.

Otra situación común a la cultura de la gran ciudad de Edo, y que contribuyó a los motivos del Ukiyo-e, fue el área de la ciudad dedicada al placer conocida como el Distrito Yoshiwara. El distrito fue organizado y regulado por empresarios con la aprobación del gobierno. Algunas de las mujeres más bellas de Japón prestaron sus servicios como cortesanas a precios muy altos. Las cortesanas se maquillaban y adornaban con vestidos caros y coloridos. Algunas cortesanas talentosas fueron entrenadas como poetas, bailarinas o cantantes altamente calificadas (geishas). Los artistas de Ukiyo-e asistían a Yoshiwara para dibujar, descansar en los salones de té, hablar y disfrutar de la compañía de las cortesanas.

 

Ocean Waves, Katsushika Hokusai

 

The Great Wave off Kanagawa (神奈川沖浪裏), Katsushika Hokusai, c. 1829–33

 

¿Cómo se realizaban las ukiyo-e?

Las impresiones de Ukiyo-e contienen muchos elementos de diseño que contrastan con el arte occidental del mismo período de tiempo. Las Ukiyo-e eran composiciones planas, sin ningún tipo de profundidad. El dominio japonés del espacio plano se derivó de la pintura clásica china. El artista asiático usualmente se sienta con las piernas cruzadas sobre su papel y lo ve plano. Su trabajo final está destinado a mantenerse cerca de los ojos, en contraste con el lienzo occidental destinado a colocarse al nivel de los ojos y a cierta distancia.

Los artistas de Ukiyo-e eran expertos en el manejo del dibujo de líneas obtenido del valor de la escritura a mano en la cultura japonesa. Escribir en forma de caligrafía y pintar son inseparables para los japoneses. La habilidad de manejar la línea con un pincel puntiagudo y tinta negra para formar ideogramas se enseña desde la primera infancia.

Los métodos de composición japoneses utilizan el sistema chino para sugerir un tipo de perspectiva que puede ser todo lo contrario del arte occidental. Una de las reglas más importantes a seguir era que la parte inferior de una imagen debe representar el punto más cercano al espectador y las posiciones más altas en una imagen denotan un espacio más alejado del espectador. En segundo lugar, las líneas deben converger cuando se aproximan al primer plano. Las líneas se ensanchan a medida que retroceden hacia el fondo. Esta técnica creó planos diagonales que luego fueron empleados por los impresionistas franceses. Por último, las sombras no deben utilizarse para transmitir una forma tridimensional, ya que destruirían el efecto plano de la imagen.

Al principio, Ukiyo-e no eran impresiones, sino pinturas hechas con sumi (tinta negra); más tarde, se agregó color, y a medida que la cantidad de colores aumentó y las pinturas se hicieron más complejas, la técnica de impresión en madera se desarrolló para producir en masa impresiones del mismo diseño. Solo se usaron unos pocos colores en las primeras impresiones, pero a medida que la técnica mejoró, ukiyo-e se volvió más colorido y refinado.

El proceso de crear el grabado en madera para realizar las impresiones Ukiyo-e no fue el trabajo de un solo artista. Se necesitaron cuatro personas diferentes y altamente cualificadas para completar e trabajo: el pintor que diseñó la impresión haciendo un dibujo e indicando las opciones de color, el ebanista que creó el grabado en madera, la persona que imprimió la imagen sobre el papel con los colores sugeridos, y el editor que financió y planeó cada impresión. Se requirió la colaboración estrecha de estos cuatro artesanos para completar con éxito cada impresión. Por lo general, se hicieron doscientas copias de cada original, un proceso que podría tardar hasta tres semanas en completarse.

 

 

El ukiyo-e se populariza en Europa

Más de doscientos años de aislamiento y la consiguiente falta de comercio con otros países habían creado graves problemas económicos en Japón que estaban afectando el nivel de vida de sus habitantes en general. El contacto con el mundo occidental durante la década de 1850 dio lugar a la apertura del comercio; y los complejos cambios internos provocaron el derrocamiento del Shogunato Tokugawa en 1867.

Con la apertura de Japón para comerciar, la cultura japonesa se reveló a los europeos no solo como algo inusual y extraño, sino también como refinada y elegante. La cultura japonesa influenció a los intelectuales europeos en todos los aspectos de sus vidas. Muchas razones explican el atractivo del arte japonés:

El espíritu refrescante del arte japonés ofreció una alternativa creativa a los artistas que estaban cansados ​​de los estilos de arte grecorromanos que eran populares en ese momento, además contrastaba con las cualidades deprimentes de la nueva sociedad industrial en Europa. Ejemplos de arte japonés aparecieron en las tiendas y comercios de París, Londres, La Haya y Leiden. Los llamativos artefactos japoneses incluían desde álbumes de impresiones (Ukiyo-e) hasta abanicos, ropa, textiles y comida.

Se dice que el Ukiyo-e llegó al oeste como páginas separadas de Hokusai Manga (Bocetos de Hokusai). Las páginas se habían utilizado como relleno para porcelana importada de Japón. Probablemente fueron impresiones fallidas. El grabador francés Félix Bracquemond vio estas impresiones y se emocionó tanto con esas imágenes exóticas, que a partir de entonces alentó el estudio de las impresiones japonesas entre sus colegas.

 

名所江戸百景 亀戸天神境内, In the Kameido Tenjin Shrine Compound, Utagawa Hiroshige (Japanese, Tokyo (Edo) 1797–1858 Tokyo (Edo))

 

Japanese Footbridge is an oil painting by Claude Monet. It was painted in 1899. It measures 81.3 x 101.6 cm (32 x 40 in.) It hangs in the National Gallery of Art.

 

El Ukiyo-e se mimetiza en el arte Occidental

Al menos tres exposiciones importantes fueron fuentes de inspiración para los artistas franceses: las Exposiciones Universales de París de 1867 y 1878, y una exposición retrospectiva de arte japonés en 1883 en la Galería de Georges Petit en París. Estas y otras exposiciones exhibieron pinturas, grabados, dibujos en tinta y cerámicas japonesas. Los artistas franceses que aún no habían formulado sus estilos pudieron incorporar elementos artísticos japoneses a su trabajo gracias a estas exposiciones.

Desde entonces se aplicaron colores vivos y brillantes con un trazo de pincel más suelto, se agregaron cortes en las imágenes y se hizo popular el uso de la silueta. El empleo del contorno negro en los métodos de claroscuro era considerado como tradicional, mientras que el manejo japonés del contorno negro se consideraba inspirador y moderno.

Aunque hubo muchos artistas impresionistas franceses inspirados y revitalizados por el Ukiyo-e japonés, cinco artistas parecen ser los más apropiados para la discusión, ya que sus estilos y obras reflejan con mayor fuerza la influencia del arte japonés:

  1. Edgar Degas (1834-1917)
  2. Mary Cassatt (1844-1926)
  3. Paul Gauguin (1848-1903)
  4. Vincent van Gogh (1853-1890)
  5. Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901)

 

Left: Keisai Eisen, Courtesan Wearing Uchikake with Dragon Design, 1820~1830. Shigeru Oikawa Collection. Right: Vincent van Gogh, Courtesan (after Eisen), 1887. Photograph courtesy of Van Gogh Museum, Amsterdam (Vincent van Gogh Foundation).

 

Edgar Degas

Nacido en París de una familia adinerada, estudió arte en la famosa Paris School of Fine Arts. Cuando era joven, viajó a Italia para aprender de los antiguos maestros. Durante la década de 1860, Degas comenzó a coleccionar impresiones japonesas de Ukiyo-e que gradualmente influyeron en su estilo de pintura. Sus figuras se colocan de forma asimétrica y en diagonal con particiones. Degas estudió con detalle el Manga de Hokusai, lo que lo llevó a observar su propio mundo con mayor claridad. En sus obras buscó capturar esa esencia detrás de la fachada de la vida cotidiana.

Degas trabajó con una variedad de medios, incluyendo acuarela, pasteles, óleos, litografía, grabado y monotipo. Hacia el final de su vida trabajó exclusivamente en pasteles, cera y barro y sus motivos estaban fuertemente influenciados por los temas femeninos planteados en los Ukiyo-e: realizar sus rituales diarios, bailar y en participar en labores de entretenimiento.

 

Triptych of Takiyasha the Witch and the Skeleton Spectre, c. 1844, Utagawa Kuniyoshi (1797–1861), V&A Museum no. E.1333:1 to 3-1922

 

Mary Cassatt

Nació en los Estados Unidos. Su padre era un rico banquero y magnate del ferrocarril en Pittsburgh, Pennsylvania. Contra sus deseos, dejó América para estudiar arte en París. Allí, Mary Cassatt desarrolló un amplio interés en las técnicas de los impresionistas franceses, que pintaban escenas cotidianas que destacaban la importancia de la luz natural en tonalidades cálidas y la sombra en colores claros.

Su estilo también estuvo parcialmente influenciado por los grabados en madera japoneses, especialmente los de Harunobu y Utamaro. Tal como su amigo Degas a menudo usaba a mujeres como modelos en escenas de la vida cotidiana. Realizó una serie de diez grabados en color que le permitieron imitar la simplicidad que se encuentra en la composición y las técnicas de color japonesas.

 

Flowering Plum Orchard (after Hiroshige), Vincent van Gogh (1853 – 1890), Paris, October-November 1887, oil on canvas, 55.6 cm x 46.8 cm, Credits (obliged to state): Van Gogh Museum, Amsterdam (Vincent van Gogh Foundation)

 

Paul Gauguin

La tumultuosa vida y obra de Paul Gauguin refleja la influencia del arte japonés y de otras culturas no occidentales. Él, Van Gogh, Toulouse-Lautrec y otros artistas desarrollan diferentes estilos con una amplia gama de posibilidades que se derivan del arte japonés. Su interés por la pintura no se desarrolló hasta que estuvo en sus treinta años. Su estilo de pintura se originó con los impresionistas, sin embargo, los problemas financieros y la mala salud lo siguieron durante toda su vida.

En Bretaña, Gauguin admiraba a los bretones por su aparente simplicidad de vida, en contraste con la vida más compleja de París. Su pintura refleja esta admiración, combinada con las técnicas de la línea japonesa y las grandes áreas de color plano. Gauguin también notó que las sombras no se ven en la mayoría de las impresiones de Ukiyo-e; como resultado, las elimina y su color se vuelve más expresivo.

 

Still Life with Head-Shaped Vase and Japanese Woodcut, Paul Gauguin, 1889

 

Utagawa Yoshiku, Actor Ichikawa Kodanji playing the hunter Nagohe with his wild white hair and a spear in his hand, 1864

 

Vincent Van Gogh

Nació en Holanda, en un lugar ahora conocido como los Países Bajos. Le gustaba dibujar, sin embargo, estudió para el ministerio de joven. Desde que reprobó sus exámenes para el ministerio, fue a Bélgica para trabajar como predicador laico entre los mineros, sin mucho éxito. A la edad de veintisiete años se dedicó al arte, dibujando y pintando la vida de los trabajadores a su alrededor: mineros, campesinos y los pobres de las casas de acogida, así como paisajes. Mientras vivía en Amberes, Bélgica, descubrió y comenzó a coleccionar impresiones japonesas de Ukiyo-e.

Cuatro años antes del final de su corta vida, se fue de Antwerp a París; allí Van Gogh llegó a apreciar el impresionismo y desarrollar su uso intenso del color aplicado con un pincel mucho más libre. Mientras estuvo en París, su obra fue influenciada en gran medida por el Ukiyo-e japonés, particularmente por las impresiones de Hiroshige y los Mangaalbums de Hokusai. Van Gogh intentó identificarse con los artistas japoneses; dibujó con la pluma de caña, e intentó el concepto japonés de vivir en una comunidad de artistas que se ayudaban mutuamente, aunque sin éxito debido a sus problemas con el alcohol.

 

Maurice Guibert, photograph of Henri de Toulouse-Lautrec in Japanese costume, c. 1890 The Museum of Modern Art, New York/Scala, Florence

 

Henri de Toulouse-Lautrec

Nació en Albi, Francia, hijo de primos hermanos. Su primera infancia se vivió en una sociedad de escuderos de campo y riqueza noble cuya principal actividad era la caza y la equitación. Desde muy temprana edad, Lautrec tenía una habilidad natural con el dibujo y la pintura que sus padres alentaban. Era físicamente frágil, ya que heredó una enfermedad que impedía que sus huesos crecieran normalmente. Aún así, antes de cumplir los veinte años fue a París a estudiar pintura. Después de un corto período de tiempo se encontró con Van Gogh y Degas. Lautrec pintó un retrato de Van Gogh y admiró grandemente la obra de Degas. Su fascinación por el arte japonés creció durante este tiempo, en el que estudió el trabajo de Hokusai, Utamaro y Harunobu.

Lautrec se entusiasmó mucho con la vida de los cafés de Moutnartre con sus salas de baile y sus cabarets. Sus encuentros con las prostitutas, bailarines de can-can, cantantes y personajes que frecuentaban estos lugares coloridos proporcionaron a Lautrec temas para sus dibujos, pinturas y carteles. Lautrec revolucionó el arte de hacer carteles empleando dispositivos japoneses de xilografía. Su estilo se volvió audaz, plano y lleno de movimiento al experimentar con las técnicas litográficas. Uno de los métodos que exploró fue el de crachis, que consiste en la aplicación de un fino rocío de tinta sobre una piedra litográfica con un cepillo de dientes. Además de carteles, imprimió programas de teatro y cartas de menú para restaurantes; no haciendo distinción entre arte “fino” y comercial.