José Chávez Morado: retrato de un país en constante cambio
José Chávez Morado fue un artista, profesor, grabador, escultor, museólogo y difusor de la cultura. A lo largo de su vida realizó aportaciones importantes al arte nacional. Algunas de sus obras más famosas son “La Conquista de la Energía” ubicado en la fachada del Auditorio de la antigua Facultad de Ciencias en Ciudad Universitaria, el mural “Homenaje al Rescate” y el relieve “Evolución y Futuro de la Ciencia Médica en México” ubicados en el Centro Médico Nacional.


El efecto de la Revolución Mexicana en José Chávez Morado
José Chávez Morado nació en el pueblo de Silao en Guanajuato en el año de 1909, región mejor conocida como la zona del Bajío.


La casa en la que vivió durante sus primeros años de vida se encontraba justo al lado de un cuartel militar. Esta cercanía resultó ser un problema debido a que sólo un año después de su nacimiento estalló la Revolución. Como resultado de esto, la familia del artista sufrió saqueos por parte de los ejércitos revolucionarios y Chávez pasó una buena parte de su infancia refugiado en su hogar. En una entrevista que le realizó Sealtiel Alaistre a Chávez Morado, este reconoció que:
“yo no tenía, sería mentiroso si lo dijera, admiración por la Revolución en ese momento, al contrario, lo que tenía era un temor muy grande”
(Del carnaval al dolor. Crónica de la estética de José Chávez Morado, 1985)
Tras la muerte de su madre a causa de la influenza española y el segundo matrimonio de su padre, el pintor terminó al cuidado de su abuelo paterno. Fue en la casa de su abuelo donde Chávez tuvo contacto con varios clásicos de la literatura además de libros con ilustraciones que se entretenía replicando.
Sus primeros pasos en el arte
Desde una corta edad Chávez desarrolló una gran pasión por replicar ilustraciones y hacer retratos.


En uno de sus primeros trabajos donde se dedicaba a llenar recibos cometió la equivocación de hacer una caricatura de uno de sus jefes, que se traspasó a uno de los recibos debido al papel carbón que se encontraba abajo. Este descuido lo llevó a perder ese trabajo. Posterior a este empleo Chávez Morado trabajó en el Servicio Express en contacto directo con los ferrocarriles, estos le mostraron a Chávez la posibilidad de viajar más allá de su pueblo e incluso fuera del país.
A la edad de 16 años Chávez tomó la desición de irse a Estados Unidos como indocumentado. En USA trabajó como bracero, pero nunca dejó de lado su pasión por el arte. A la par que trabajaba como bracero, también dibujaba.
“Muchos me vieron dibujar y mis dibujos les gustaron, y una de las consecuencias de que les gustaran, fue que una profesora me recomendó que fuera a estudiar a una escuela de Los Ángeles, la National Art School”
(Del carnaval al dolor. Crónica de la estética de José Chávez Morado, 1985)


Aunque constantemente se habla de que fue una beca, realmente era un intercambio. Chávez se quedaba a limpiar el salón una vez terminadas las clases. Esta actividad extra lo dejaba agotado y debido a las exigencias físicas de su trabajo como bracero terminó abandonando la academia un par de meses después.
“Renuncié a los dos meses casi sin haber aprendido nada”
(Del carnaval al dolor. Crónica de la estética de José Chávez Morado, 1985)
Para Chávez los conocimientos artísticos no vinieron de las academias. Aún después de abandonar las clases, siguió dibujando y mejorando su técnica. En esos momentos su principales clientes eran sus amigos braceros.
“me pedían retratos de ellos para mandárselos a su familia, decían que les gustaban más que las fotografías, yo creo que porque yo los retocaba, hasta hubo un tuerto al que le puse los dos ojos, fíjese usted. Por aquellos retratos me pagaban un dólar y medio que en aquella época era una fortuna”
(Del carnaval al dolor. Crónica de la estética de José Chávez Morado, 1985)
La influencia de José Clemente Orozco en la carrera artística de Chávez
Algo relacionado al arte que vio en Estados Unidos y que tuvo importancia en su formación como artista fue el mural “Prometeo” que José Clemente Orozco estaba pintando en el Pomona College dentro de la Universidad de Los Ángeles. Aunque en esa ocasión no conoció ni vio a Orozco pintar, ver los andamios y el mural en proceso de elaboración le causó una fuerte impresión:
“Nunca había visto algo tan vigoroso, ni en mis libros, ni en ninguna estampa. ni en los museos de Los Ángeles que yo había visitado. Me impactó muy fuertemente”
(Del carnaval al dolor. Crónica de la estética de José Chávez Morado, 1985)


El regreso de Chávez a México y su llegada la Ciudad
Después de cinco años en Estados Unidos, Chávez regresó a Silao donde permaneció poco tiempo pese a los intentos de su padre por hacer que retomara el oficio de comerciante. Chávez llegó a la Ciudad de México un 20 de enero de 1931. Ya en la Ciudad, obtuvo sustento a través de la venta de sus dibujos por el día.
Por las noches asistió a tomar clases en la Academia de San Carlos gracias a la recomendación que hizo el gobernador de Guanajuato a su favor.
En la academia tomó clases de grabado con Francisco Díaz de León, litografía con Emilio Amero y pintura con el maestro Bulmaro Guzmán. Debido a su postura, es posible que fuera precisamente Bulmaro Guzán quien le mostró a Chávez que las pinturas también pueden estar respaldadas por el sentimiento y no solo por el rigor académico
Su labor como profesor y como difusor cultural
Luego de su llegada a la Ciudad de México y de su periodo como estudiante en la Academia de San Carlos, Chávez trabajó como maestro de arte en escuelas primarias, al inicio la motivación del artista era meramente de subsistencia económica, pero con el paso del tiempo comenzó a involucrarse en el desarrollo de programas y la creación de talleres para escuelas de arte y artesanías.
En el año de 1935, Chávez fue ascendido por Rufino Tamayo a Inspector de Artes Plásticas en las escuelas afiliadas a la Secretaría de Educación. Como parte de esta nueva labor, Chávez impulsó la separación entre artesanías, artes plásticas y escultura dependiendo de sus aplicaciones y usos prácticos.


Sobre su labor como inspector de artes plásticas, Isabel Pérez Gavilán menciona que:
“En su sección se enfocó al aprendizaje por medio de la práctica, como también se hacía en el Taller de Integración Plástica (TIP) que fundó, junto con otros artistas, en 1949, bajo los auspicios del Instituto Nacional de Bellas Artes, que entonces dirigía Fernando Gamboa”
(Chávez Morado, destructor de mitos. Silencios y aniquilaciones de La ciudad (1949)).
A la par de estos eventos, también comenzó a impartir clases catedráticas en la Academia de San Carlos, llamada renombrada como Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM.
El papel de Chávez Morado y de Olga Costa en museos de Guanajuato
En el año de 1935 tuvo lugar otro suceso importante, él y la pintora Olga Costa se casaron. Ambos artistas compartían el interés por difundir el arte y la cultura popular.


Juntos hicieron una serie de donaciones importantes a distintos museos de Guanajuato, en el año de 1975 donaron su colección de arte prehispánico al Museo Regional de la Alhóndiga de Granaditas y la de arte colonial y popular al Museo del Pueblo de Guanajuato (José Chávez Morado, uno de los grandes pintores y muralistas mexicanos, 2017). Al final de su vida, también donaron la casa en la que vivieron al Gobierno de Guanajuato con todas las obras y colecciones que tenían en ella, en el año de 1993 fue inaugurada con el nombre de “Museo Casa de Arte Olga Costa-José Chávez Morado”
Pero el papel de Chávez Morado y de Olga Costa no se queda solo en las donaciones. Previo a esto, en el año de 1966, el gobernador Manuel Moreno invitó a Chávez a ser director del Museo de la Alhóndiga. En ese momento Chávez encontró un museo lleno de polvo, la única colección que había era la de arte popular que había iniciado Daniel Rubín de la Borbolla, además de los murales que Chávez ya había realizado previamente en el lugar.


Para solucionar esta falta de exposiciones Chávez donó una colección de arqueología que había estado reuniendo por varios años junto a Olga Costa. Para el resto de obras de la exposición, Chávez consideró que
“no era cosa de importar objetos, había que encontrarlos alrededor nuestro, vivos. Tuvimos que recurrir a la propia comunidad, a las donaciones, y a todo lo que pudimos.”
(Del carnaval al dolor. Crónica de la estética de José Chávez Morado, 1985)
La intención de Chávez era presentar de manera tan bella y el objeto exhibido que no hiciera falta leer una carta de presentación impresa al lado, esto por supuesto siguiendo su ideal de que lo principal en las obras artísticas es la emoción que generan y lo que comunican por sí mismas.
Características de la obra de Chávez Morado
La obra de Chávez está fuertemente cargada de simbolismo. Para él lo más importante de sus obras era que lograran comunicar algo y provocar emociones en quienes las vieran.


“A mí lo que me importa es conmover y después cada quien puede mirar distinto. Yo creo que eso es lo importante en todas las artes: llegar, sacudir, envolver, a veces con amor, pero conmover”
(Del carnaval al dolor. Crónica de la estética de José Chávez Morado, 1985)
En el museo de la Alhóndiga, hay dos murales que retratan la figura de Miguel Hidalgo. En uno de ellos se le puede apreciar liberando esclavos, esta figura, contrasta con la que otros pintores como Orozco habían plasmado anteriormente. En el “Hidalgo Incendiario” de José Clemente Orozco se ve la figura de un Hidalgo fuerte y lleno de ira. En cambio, en su mural, Chávez retrató a Hidalgo como él lo consideraba:
“Hidalgo era un hombre completo, pero más bien un hombre sensual, generoso con las damas, buen jinete, buen bebedor, un caballero. y yo lo quise retratar así”
(Del carnaval al dolor. Crónica de la estética de José Chávez Morado, 1985)
Esto en parte se debió también a que para Chávez era importante identificarse con lo que pintaba, es por esto que considera que en las obras por encargo no llenan del todo la necesidad creativa del artista.
“El que trabaja en obras monumentales, tiene una parte de artista, una parte de artesano, una parte de, técnico, pero realiza mejor su trabajo cuando tiene libertad, independencia, cuando hace una cosa por su gusto”
(Del carnaval al dolor. Crónica de la estética de José Chávez Morado, 1985)
"La ciudad de México interpretada por sus pintores"
En el año de 1949 el periódico Excélsior organizó un concurso para que los pintores mexicanos retrataran su percepción de la Ciudad de México, este concurso llevó por nombre: “La ciudad de México interpretada por sus pintores”.
De acuerdo con la maestra Luz García Ordóñez, Chávez siempre fue un pintor con un temperamento reactivo y una postura crítica ante la sociedad. Esta postura se ve reflejada en sus obras.
Río revuelto
Cuando Chávez se inscribió al concurso organizado por el Excélsior, ganó el tercer lugar con su pintura “Río revuelto”. En esta pintura Chávez retrató la Ciudad como la estructura de un edificio en construcción, en ella Chávez presenta una imagen de la Ciudad con todos su conflictos y dualidades internas.


Sobre el nombre de esta obra, Isabel Pérez Gavilán comenta que
“La expresión "A río revuelto... ganancia de pescadores", que es parte del título, alude a sacar ventaja cuando prevalece el caos. A través de la ironía en referencias idiomáticas y alegóricas, estas escenas representan una contradictoria, pero mítica, negociación entre la tradición, los géneros, las clases y la política.”
(Chávez Morado, destructor de mitos. Silencios y aniquilaciones de La ciudad (1949))
En esta obra Chávez Morado plasma los cimientos de la ciudad con una escena de la cultura prehispánica en la que aparece un hombre indígena llevando un bulto a cuestas al mismo nivel en el que se encuentra el desagüe. También incluye dos momentos históricos de la ciudad, por un lado está el pasado colonial y la fuerte presencia de la religión católica en el país simbolizado con la cúpula de una iglesia en la parte derecha detrás del edificio en construcción, mientras que del otro lado aparece la chimenea de una fábrica simbolizando el proceso de industrialización de la ciudad.
Respecto a las personas que habitan en este edificio alegórico en construcción es importante señalar que en su mayoría aparecen escenas comunes de la clase obrera. Se pueden ver personas formándose para comprar comida, mujeres vendiendo frutas y cigarros, una alusión a la corrupción con la figura de un policía hablando con una mujer mientras un cartel con una dentadura lo señala, al mismo tiempo que se comete un asesinato al otro lado del edificio. Al centro del cuatro se aprecian dos piñatas, una de un charro con pistola y una de un banquero arrojando monedas, ambas en llamas.
La ciudad
Para este concurso, Chávez Morado envió una segunda obra que no fue siquiera mencionada por la crítica. Incluso durante un tiempo existió la leyenda de que había sido destruida por Chávez mismo, sin embargo esta versión fue desmentida por el mismo Chávez, pues hasta el final de su vida la obra permaneció bajo su resguardo en su colección personal.


“El lienzo de La ciudad fue silenciado tanto por los críticos como por el jurado”
(Isabel Pérez, “Chávez Morado, destructor de mitos. Silencios y aniquilaciones de La ciudad (1949)”)
En esta pintura se puede apreciar a una mujer mutilada con partes robóticas y tres pares de senos recostada. En palabras de Ana Isabel Pérez Gavilan:
“Cuerpos brotan y se apilan como materia inerte entre las piernas de este extraño ser. Los hombres, mujeres y niños expulsados de su sexo ocultan sus cabezas en la oscuridad de aquellos genitales; diferenciados sólo por faldas o pantalones, podrían ser el resultado trágico de la violación de la Madre Tierra, víctima de la modernidad.”
(“Chávez Morado, destructor de mitos. Silencios y aniquilaciones de La ciudad (1949)”)
Es posible que la crítica tan fuerte a la modernidad fuera la causa del silencio del jurado sobre esta obra, sin embargo, Ana Isabel Pérez señala que también menciona que en comparación con Río revuelto, en esta pintura hayun par de detalles que hacen que la obra pierda fuerza. Uno de ellos es la inexactitud en el paisaje que se encuentra atrás de la figura femenina, al no estar tan detallados hace que la obra no se pueda fijar dentro de un lugar específico del Valle de México, esto aunado a los pigmentos mayormente rosas que Chávez utilizó hacen que la obra pierda contundencia.
A pesar de estos detalles, La ciudad no deja de ser una pieza artística con un fuerte contenido simbólico y con un mensaje claro por parte del artista.
Las técnicas de sus murales
En los inicios del muralismo en México los artistas utilizaron las técnicas tradicionales como el temple, la encáustica y el fresco. En etapas posteriores del Muralismo, los artistas experimentaron al momento de crear su murales, una de las técnicas que ganó fuerza en esta segunda etapa fue la del mosaico.


Chávez utilizó en el mural que realizó para la Exposición Universal e Internacional de Bruselas en el año de 1958. y que actualmente se encuentra en la fachada de la Escuela Nacional Preparatoria número 4.
Murales en Ciudad Universitaria
Tradicionalmente cuando se utiliza la técnica del mosaico el material más común es el vidrio, sin embargo, los murales que realizaron en Ciudad Universitaria José Chávez Morado, Juan O’Gorman y Diego Rivera tienen como material principal piedras que recolectaron alrededor del territorio mexicano. Estas piedras creaban combinaciones de color armónicas debido a que no generaban un contraste tan agresivo como lo hacen los mosáicos hechos mayormente con vidrio. (DGCS, “Recrea Chávez Morado una síntesis del momento histórico”, 2022)


Además de las piedras, Chávez también utilizó cerámica y vidrio. Unir estos materiales le dio la ventaja de crear reflejos y texturas en donde los lugares deseados. Para el montaje de estos murales Chávez trabajó sobre cuadros en el piso que posteriormente se anclaron a las paredes.
Homenaje al rescate: Mural del terremoto de 1985 en Centro Médico
Como mencioné anteriormente, la obra de Chávez Morado tiene como motivo recurrente el paisaje urbano y los cambios que estaba experimentando la Ciudad de México durante el siglo XX. Uno de estos cambios fue el ocasionado por el terremoto del 19 de septiembre de 1985. En este siniestro se perdieron cerca de veinte mil vidas, y hubo pérdidas materiales de cerca de cuatro mil inmuebles dejando a cerca de un millon de habitantes en damnificados. Fue un evento sumamente trágico. Durante las primeras horas fueron los mismos civiles quienes se organizaron para buscar entre los escombros a posibles sobrevivientes, una labor sumamente noble y valiente.
Sobre este suceso Chávez Morado realizó un mural en las paredes del Centro Médico Nacional que lleva por título Homenaje al rescate. Este mural puede dividirse en tres secciones para su análisis.


El primero inicia con la historia del Instituto Mexicano del Seguro Social, esta aparece simbolizada con un árbol en cuyas ramas aparecen los nombres de los fundadores y tres personas recargadas en este que hacen alusión al carácter tripartita del mismo. En este primer cuadro también se puede ver una grieta esgrafiada que hace alusión al cambio tan drástico que ocasionó el sismo en la realidad mexicana, se puede decir que esta grieta representa el momento exacto del terremoto.


En la segunda parte del mural se pueden ver imágenes de civiles organizados sacando personas entre los escombros, algunas conscientes, otras ya sin vida, enfermeras cuidando a los heridos y la figura de una pareja en luto. Esta parte central se puede entender como las acciones inmediatas después del siniestro; la angustia y el duelo, pero también la solidaridad de la población.
En el fondo del mural justo detrás de la pareja en duelo se puede ver una cadena de personas ayudando a remover escombros y al lado nuevamente el símbolo del carácter tripartita que fue motivo de la fundación del Instituto Mexicano del Seguro Social: obreros, patrones y gobierno sosteniendo juntos el símbolo nacional del águila parada sobre un maguey.


La tercera parte del mural representa las secuelas que dejó el sismo, tanto en el plano material como en el plano social. Se pueden ver las labores de reconstrucción de la ciudad, personas sin hogar durmiendo en campamentos y también las manifestaciones que tuvieron lugar con exigencias que se pueden leer dentro del mural: “casa, agua, luz”, “salud, trabajo, cultura” y “escuela, libros, deporte”.
A lo largo del mural Chávez incluyó grietas y relieves que de acuerdo con Dina Comisarenco sugieren “desde su misma materialidad, que la tragedia y las demandas sociales que originó, aunque algunos prefieran olvidarlas y no siempre lo reconozcamos de forma abierta y explícita, quedaron grabadas indeleblemente en la memoria de la gente”
(Dina Comisarenco, Un lugar de la memoria: Homenaje al rescate de José Chávez Morado).


La producción artística de Chávez Morado no puede ser analizada y comprendida totalmente sin tener en cuenta el contexto en el que fue creada y la ideología del autor.
Chávez fue un artista formado por sí mismo. Su paso por distintas escuelas de arte fue efímero. La técnica que utilizó desde el inicio de su carrera artística se fue puliendo con la práctica y la repetición y aunque al inicio sus obras eran más bien réplicas de la realidad, cuando alcanzó la madurez como artista sus objetivos cambiaron.
Con sus obras, Chávez buscaba conmover al espectador y comunicar un mensaje. En sus retratos de México y de los diversos pasajes históricos que pintó, abundan los símbolos que remiten a un país en constante cambio, destrucción y reconstrucción. Conocer el contexto histórico y personal en el cual fueron elaboradas ayuda a tener un panorama más completo del mensaje que Chávez buscaba plasmar en sus producciones pictóricas.


