La genialidad de un pintor: Leonardo Da Vinci

abril 16, 2019, 8:07 PM

Leonardo Da Vinci fue el epítome del “hombre del Renacimiento”. Desde sus comienzos más humildes, se convirtió en el artista más famoso de la época. Creó obras maestras como La última Cena, El Hombre de Vitruvio y la Mona Lisa, quizás la pintura más famosa de la historia.

Los poderes de observación y habilidad de Da Vinci le permitieron recrear los efectos que veía en la naturaleza. Alimentado por la curiosidad, Leonardo constantemente trataba de explicar lo que veía a través de sus obras pictóricas, agregando una vivacidad especial a sus retratos.

 

Obras y estilo de Leonardo da Vinci

Da Vinci realizó un estudio científico de la luz y la sombra en la naturaleza. Con el tiempo se dio cuenta de que visualmente los objetos no estaban compuestos de contornos, sino que estos son visibles por la luz y la sombra. La experimentación con la técnica conocida como claroscuro, dio a sus pinturas la calidad sutil y realista que hacía que las obras más antiguas parecieran planas.

Leonardo también comprendió que el color y el detalle de un objeto cambian a medida que se retira en la distancia. Una de las técnicas que empleó para generar esta ilusión es llamada sfumato, la cual fue desarrollada por primera vez por pintores flamencos y venecianos. Con el genio artístico de da Vinci, se convirtió en una herramienta poderosa para acentuar la atmósfera y profundidad en sus obras.

 

La última Cena

La última cena, ha sido denominada como “la pintura narrativa más fascinante de la historia”. El duque de Milán le pidió que pintara esta obra en la pared de un comedor de un monasterio. A diferencia de otras representaciones de La última cena, de las cuales había cientos en ese momento, Leonardo no captura un momento. Él entiende que no hay tal cosa como un instante de tiempo desconectado. Él escribe que cualquier instante contiene lo que viene antes y después, porque está en movimiento.

Así que él hace de La última cena una narrativa dramática. Cuando entras por la puerta, ves la mano de Cristo y, luego, al observar su brazo levantado, miras su rostro. Él está diciendo: “Uno de ustedes me va a traicionar”. Cuando tus ojos se mueven a través de la imagen, casi puedes ver que el sonido casi ondea cuando cada uno de los grupos de apóstoles reacciona.

 

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La última cena (1490). Leonardo da Vinci. Témpera sobre gesso, brea y masilla. 460cm x 880cm. Convento de Santa Maria delle Grazie en Milán

Efecto teatral de esta y otras de sus obras

Leonardo no solo se dedicaba al oficio de la pintura, le gustaba pensarse a sí mismo como un ingeniero y arquitecto, labores que también desempeñó con gran pasión. Lo interesante y el hilo conductor de toda su producción artística, es que su primer trabajo fue como productor teatral.

A partir de eso, aprendió a hacer trucos con perspectiva porque el escenario en un teatro parece más profundo de lo que es. Incluso una mesa en el escenario estaría ligeramente inclinada para que puedas verla, que también es lo que vemos en La Última Cena. Del mismo modo, en el escenario, los gestos teatrales de los personajes serían exagerados, que es lo que también se observa en La última cena.

 

La Mona Lisa

Da Vinci empleó la técnica de sfumato (más tarde conocido como el humo de Leonardo) para producir su obra de arte más famosa, la Mona Lisa. Otras cualidades de esta pintura son el simple vestido, el paisaje dramático, la paleta de colores tenues y la naturaleza extremadamente sutil de la obra. En esta obra donde se han mezclado sucesivas capas finas de óleo en la superficie para ocultar cualquier rastro del trazo del pincel.
La sonrisa de la “Mona Lisa”

¿Dónde encaja la Mona Lisa en la vida y el trabajo de Leonardo, y cómo ha logrado hechizarnos durante 500 años? La sonrisa de Mona Lisa es la culminación de toda una vida dedicada al estudio del arte, la ciencia, la óptica y cualquier otro campo posible en el que pudiera aplicar su curiosidad, incluida la comprensión del universo y cómo encajamos en él.

Estudios minuciosos de anatomía

Leonardo pasó muchas páginas en sus cuadernos diseccionando el rostro humano para descubrir cada músculo y nervio que tocaba los labios. En una de esas páginas ves un esbozo débil en la parte superior del comienzo de la sonrisa de la Mona Lisa. Leonardo conservó esa pintura desde 1503, hasta su lecho de muerte en 1519, organizando minuciosamente los diversos aspectos artísticos en una capa tras otra.
Llevaba su cuaderno mientras caminaba por Florencia o Milán, y siempre dibujaba las expresiones y emociones de la gente y trataba de relacionar eso con los sentimientos internos que tenían. Este ejercicio es más obvio en La última cena.

 

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Retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo (c.1503 – c.1519). Leonardo Da Vinci. Óleo, tabla, madera, álamo. Louvre, París, Francia

Pero la Mona Lisa representa la cúspide de su maestría pictórica de la anatomía facial. Cada vez que la miras parece un poco diferente. A diferencia de otros retratos de la época, esto no es solo una representación plana y superficial. Esta obra posee además un elemento adicional de complejidad artística, en la que logra representar un estado emocional imposible de descifrar ¿Serenidad, felicidad, armonía? ¿O todas y más al mismo tiempo? La Mona Lisa es un personaje enigmático representada por un artista no menos misterioso.

 

El hombre de Vitruvio de Da Vinci

Otra de las obras más famosas de Da Vinci es El Hombre de Vitruvio, creada alrededor de 1490.
Leonardo dibujó al Hombre de Vitruvio, conocido también como “Las proporciones del cuerpo humano de acuerdo con Vitruvio”, en 1492. Representado en lápiz y tinta con punta de metal en el papel, la pieza representa a un hombre desnudo idealizado de pie dentro de un cuadrado y un círculo. Ingeniosamente, Leonardo eligió representar al hombre con cuatro piernas y cuatro brazos, lo que le permite realizar 16 poses simultáneamente.

El hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci

The Vitruvian Man se basa en De Architectura, una guía de construcción escrita por el arquitecto e ingeniero romano Vitruvio entre el 30 y el 15 aC. Si bien se centra en la arquitectura, el tratado también explora el cuerpo humano. Trata sobre la geometría de proporciones “perfectas”, que atrajo el interés de Leonardo por la anatomía e inspiró su dibujo. Es por esta razón que la pieza es en parte obra de arte y en parte diagrama matemático. Es una obra que transmite la creencia de que de que “todo se conecta con todo lo demás”.

Vitruvio describió a la figura humana como la principal fuente de proporción entre los órdenes clásicos de la arquitectura. Vitruvio determinó que el cuerpo ideal debería tener ocho cabezas de altura. Esta imagen muestra la mezcla de arte y ciencia durante el Renacimiento y proporciona el ejemplo perfecto de la profunda comprensión de Leonardo de la proporción.

 

El hombre de Vitruvio (1490). Leonardo da Vinci. Plumín, pluma y tinta sobre papel. 34,4 cm × 25,5 cm. Localización: Galería de la Academia de Venecia, Venecia. (Especificación de las proporciones: 4tas, 6tas, 8vas, 10mas).

Los cuadernos de Leonardo

La más clara y basta muestra de la mente de Leonardo da Vinci, quedó plasmada en sus cuadernos de dibujos. Esquemas y anotaciones sobre casi todo lo que su mente descubrió sobre el universo, incluyendo su visión de cómo encajamos en él. Ser curioso acerca de todo y solo por curiosidad, no simplemente porque es útil, fue el rasgo definitorio de Leonardo.

En sus cuadernos, se pueden encontrar muchos dibujos relacionados con botánica, ingeniería y anatomía. Leonardo diseccionaba cadáveres y los analizaba, mientras dibujaba y escribía con precisión las características de varias partes del cuerpo humano. Dibujó las partes del esqueleto, los músculos y los órganos internos. Uno de sus logros menos conocidos es que fue la primera persona en ilustrar con precisión un feto en el útero. Sus bocetos de anatomía están tan bien dibujados y descritos, que su genialidad se comprende, cientos de años después, cuando los médicos y científicos modernos analizan su trabajo.

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Los músculos del hombro (1511). Leonardo da Vinci. Pluma, tinta, tiza.  Colección real

En sus cuadernos Leonardo también dejó plasmados una serie de bocetos preliminares de estudio para sus pinturas, a manera de ensayo de los múltiples aspectos de la composición de lo que podría llegar a ser la obra final. Llevó a cabo varios estudios denominados “caricaturas” que parecen haber sido hechos a partir de modelos en vivo. Vasari dijo que Leonardo a menudo seguía a personas que él consideraba interesantes y que hacía bocetos de ellas todo el día para estudiar los gestos detrás de las emociones y reacciones humanas.
IMAGEN estudio para la batalla de Angiari

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Estudios para la Batalla de Anghiari (1504 y 1505). Leonardo da Vinci. Tinta con punta de metal, tiza negra y roja sobre papel. Altura: 191 mm (7.51 ″); Ancho: 188 mm (7.40 ″) Leonardo da Vinci q: en: Leonardo da Vinci

 

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Caricaturas en los cuadernos de Leonardo Da Vinci

Materiales, composición y la paleta de colores de Leonardo Da Vinci

Las superficies en las que pintó y las pinturas que usó

Leonardo pintó sobre una variedad de superficies. Trabajo al fresco, al seco, sobre creta, papel, pergamino y otros soportes. Usualmente usaba pinturas al óleo hechas a mano y pigmentos molidos con diversos medios.

 

Cómo Da Vinci usó la pintura para crear atmósferas

Cuando comenzaba a pintar, Leonardo primero creaba con temple una pintura interior detallada en un gris neutro o marrón hoy día mejor conocida cómo grisalla. Luego aplicaba sobre ella sus colores capa tras capa a manera de veladuras. Volvía cada vez más oleosas sus veladuras transparentes empleando barnicetas diversas cada vez más densas. Al finalizar la obra parte de la pintura inferior se mostraría a través de las capas, ayudando a definir formas y volúmenes.

Muchos de los tonos visibles en sus cuadros eran creados ópticamente mediante la aplicación de las veladuras superpuestas. La creación de estos colores aplicando capas es conocido como tonalidades ópticas o grises ópticos. Ellos dan a una pintura una profundidad y vibración que no puede obtenerse aplicando un color solido sin transparencia.

De acuerdo con el biógrafo de Leonardo da Vinci, Walter Isaacson, este método le permitió a Leonardo producir tonos luminosos. La luz pasaría a través de las capas y se reflejaría desde la capa de imprimación, haciendo que pareciera que la luz emanaba de las figuras y los objetos mismos.

 

Paleta de colores de Leonardo

En su paleta había colores apagados como siennas, tierras, sombras, ocres, verdes y azules dentro de un estrecho rango tonal. Esto la ayudaba a dar un sentido de unidad a los elementos en la pintura. Generalmente no usaba muchos colores ni contrastes intensos.

El uso de las sombras y la luz en las pinturas de da Vinci
Leonardo fue maestro en “chiaroscuro“, un término italiano que significa “claro / oscuro”. Esta técnica utiliza los contrastes de luz y sombra “como una técnica de modelado para lograr la ilusión de plasticidad y volumen tridimensional”, según Isaacson. “La versión de la técnica de Leonardo consistía en variar la oscuridad de un color agregando pigmentos negros en lugar de hacerlo con un tono más saturado o más rico”.

 

Sfumato

La iluminación suave era crucial para sus pinturas. Las características faciales no se definieron delineando con fuerza, sino que se transmitieron mediante suaves variaciones en el tono y el color. Cuanto más lejos del punto de enfoque de la pintura, más agrisadas se volvian sus sombras.

La técnica empleada por Leonardo de suavizar colores y bordes con esmaltes oscuros que se conoce como sfumato,adquiere su nombre del término en italiano fumo, que significa humo. Es como si todos los bordes estuvieran ocultos por una bruma de sombras transparentes, o humo. Según Isaacson, esta técnica de “contornos y bordes borrosos … es una forma en que los artistas representan los objetos a medida que aparecen ante nuestros ojos en lugar de los contornos nítidos”.

Como Leonardo escribió en sus Cuadernos, “Tus sombras y luces deben mezclarse sin líneas o bordes como la forma en que el humo se pierde en el aire”.

 

Estética de la obras de Leonardo Da Vinci

La estética es una rama de la filosofía que está dividida en dos escuelas. La más antigua de ellas considera que la estética trata de la naturaleza del arte, la belleza y el gusto, con la creación y el aprecio de la belleza. La otra se define más científicamente como el estudio de valores sensoriales o emocionales, a veces llamados juicios de sentimiento y gusto. Más ampliamente, los estudiosos en el campo definen la estética como “reflexión crítica sobre el arte, la cultura y la naturaleza”.

Leonardo Da Vinci fue la primera persona en haber estudiado anatomía en detalle y en documentarla sistemáticamente. Los dibujos anatómicos de Leonardo incluyen muchos estudios del esqueleto humano y sus partes, y estudian músculos y tendones. Estudió las funciones mecánicas del esqueleto y las fuerzas musculares que se le aplican de una manera tan minuciosa que prefiguró la ciencia moderna de la biomecánica. Dibujó el corazón y el sistema vascular, los órganos sexuales y otros órganos internos, haciendo uno de los primeros dibujos científicos de un feto en el útero.

Leonardo da Vinci enseñó que el mejor balance de proporción facial existe cuando la cara se puede dividir en tres dimensiones verticales iguales: desde la barbilla hasta la parte inferior de la nariz, desde la parte inferior de la nariz hasta la frente, y desde la frente hasta la línea del cabello (ver el dibujo a continuación). Además, la cara estéticamente correcta se puede dividir en quintas que se aproximan al ancho de un ojo. Estas proporciones faciales “ideales” son de gran utilidad para el pintor y dibujante, puesto que guian nuestros intentos de representación.

 

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Regla de los tercios vertical tercios y Regla de los quintos horizontales. a) Tercios verticales. b) Quintas horizontales.

La postura de los personajes retratados por Leonardo Da Vinci

La nueva estética visual que Leonardo Da Vinci trajo en sus pinturas es la postura de la persona retratada. Hasta el siglo XV, las pinturas de personas fueron posturas frontales o laterales.  Da Vinci presentó una postura en la que el cuerpo se sitúa hacia un costado y el rostro hacia el frente, mirando hacia el observador. Esto creó una experiencia única para el observador, haciéndolo sentir más conectado con el retrato. De esta forma pudo representar las emociones de manera más realista. Esta estética visual se evidencia claramente en La Mona Lisa y en la Dama del Armiño.

Este estilo visual fue incorporado fácilmente por los artistas de la cultura occidental. Se reflejó también en las obras de Miguel Ángel y Rafael.

Leonardo nunca pintó una retrato frontal, devido a esto el retrato recientemente descubierto de Salvator Mundi atribuido a Leonardo ha dividido considerablemente al mundo del arte. Hay curadores que afirman que dicho retrato es de el taller de Leonardo, pintado por alguno de sus aprendices, más no es una pintura de Leonardo.

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Dama con un armiño (entre 1483 y 1490). Leonardo da Vinci. Óleo y temple sobre panel de madera. Altura: 54.8 cm (21.5 ″); Ancho: 40.3 cm (15.8 ″). Colección: Museo CzartoryskiAlgunos otros post del blog relacionados son:

 

Leonardo da Vinci, Salvator Mundi, c.1500, oil on walnut, 45.4 × 65.6 cm

 

 

 

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