El nacimiento de la pintura abstracta

julio 17, 2017, 8:35 PM

Hay quienes dicen que la pintura abstracta nació durante el período tardío del Impresionismo. Sin embargo, también existen otros para quienes la abstracción en la pintura surgió con Picasso durante las vanguardias, mientras que algunos más encuentran sus orígenes en la obra de un artista inglés previo al movimiento impresionista.

Se sabe que en Asia existe pintura no representativa desde el siglo XIII, pero que en el caso de occidente ésta tardó varios siglos más en emerger. Al finalmente hacerlo tomó al mundo del arte occidental por sorpresa, llegando a ser en algún momento la única forma de pintura importante para la crítica especializada de una de las potencias más poderosas del mundo. Tanto en la pintura estadounidense, como en otras formas de arte del mundo, hasta el día de hoy es posible encontrar las huellas del movimiento expresionista abstracto neoyorquino, pero también las de las formas de las vanguardias europeas.

La influencia de la pintura abstracta puede ser vista en todas las modalidades contemporáneas de arte visual; tanto más es posible encontrarla en la pintura moderna y en la actual. Esta última cambiaría radicalmente a partir de la pintura abstracta, abriéndose a la posibilidad de repensarse a sí misma. Como resultado, la pintura se reinventaría una y otra vez durante el siglo XX, y aún más en el siglo XXI.

 

Pablo Picasso, Jolie, óleo sobre lienzo, 100 x 65.4 cm, 1911 – 1912. Nueva York, The Museum of Modern Art ©2004.

 

Los padres de la pintura abstracta

La pintura abstracta nace en occidente -casi oficialmente- con Pablo Picasso. En su obra cubista es perceptible el punto en que la pintura dejó de interesarse por su relación con el objeto que representaba y se volcó hacia su interior. De pronto lo más importante en un cuadro no era qué tan bien se representaba algo que habitaba en el mundo, sino exclusivamente aquello que la pintura hacía por sí misma. Los elementos figurativos de algunos cuadros eran cada vez más difíciles de reconocer y de pronto parecían meros pretextos para simplemente pintar. Fue de esta forma que nació la pintura abstracta en occidente.

Sin embargo, no puede decirse que la pintura abstracta surgió exclusivamente por el mérito de Picasso. Hubieron varios sucesos y, así mismo, varios pintores que marcarían la evolución de la labor pictórica durante los años previos al nacimiento oficial de la pintura abstracta.

 

Pablo Picasso, Ma Jolie (Nature Morte, Musique) [Mi bonita (Naturaleza Muerta, Música)], óleo sobre lienzo, 53.7 × 65.1 cm, 1913-14. Indianapolis Museum of Art.

Los antecedentes

Quizá el factor que más propició el surgimiento de la pintura abstracta fue el nacimiento de la fotografía. En Europa la pintura fue vista durante muchos siglos como una herramienta al servicio del clero y la aristocracia. Era principalmente utilizada para transmitir mensajes religiosos o para registrar momentos históricos significativos. La pintura se empleaba como un instrumento para contar historias y no como un medio con valor independiente de su función social. Fue precisamente por este modo de entender la pintura que cuando nació la fotografía muchos consideraron que la pintura había muerto. Y, en efecto, la razón social que a ésta se le había dado hasta ese momento había llegado a su fin.

 

Louis Daguerre, L’Atelier de l’artiste (El taller del artista), daguerrotipo de 1837.

 

La fotografía y el impresionismo

Puesto que la fotografía era capaz de cumplir muchas de las labores antiguamente asignadas a la pintura de forma más rápida, precisa y económica, muchos pintores comenzaron a cuestionar qué otras funciones podría tener la pintura. Algunos de las pintores más importantes que se hicieron esta pregunta, y que la respondieron de forma más asertiva, fueron los que hoy llamamos los pintores impresionistas. En sus obras, muchos de ellos emplearon la pintura para algo más que para contar historias, pues para ellos cumplía la función de registrar instantes sutiles: la temperatura del ambiente, el colorido de los distintos horarios del día, la luz de Arles, los brillos de la luz sobre el agua o el movimiento de las hojas de los arboles con la brisa. Como resultado de esta búsqueda, la pintura de los impresionistas se volvió más inmediata y poco pulida, además de volverse una pintura menos preocupada por la fidelidad histórica y más por los efectos de la pintura. De brochazos pastosos y espontáneos, con colores vivos y gestos de primera intención, la obra de estos pintores marcó la pauta de lo que después se volvería la pintura abstracta.

La obra de los impresionistas es particularmente significativa para la pintura abstracta gracias a la mentalidad con la que fue hecha. Los pintores impresionistas ya no estaban interesados en capturar fielmente las figuras de lo que pintaban. Muchas veces se contentaban solamente con sugerir con algunos trazos los elementos representados. No sentían ningún reparo por hacer un rostro con un simple brochazo y un arbusto con una mancha. Así, este gremio de pintores comenzó a alejar su oficio de la rígida y estrecha relación con el objeto representado que caracterizaba a la pintura de épocas previas. Uno de ellos en particular sería quien más impulso daría a este nuevo tipo de pintura.

 

Camille Pissarro, Fenaison à Éragny (Cosecha de heno en Éragny), óleo sobre lienzo, 53.9 × 64.7 cm, 1901. National Gallery of Canada, Ottawa, Ontario.

 

Monet

Claude Monet realizó en su pintura tardía algunos cuadros casi abstractos. Si bien éstos aún eran pintados a partir de referencias, que en cierta forma seguían siendo perceptibles, la apariencia final de los mismos era casi por completo abstracta. Se trataba de grandes lienzos con vertiginosos manchones de colores, aplicados directo sobre la imprimatura. Estas obras marcarían, no sólo un hito en cuanto a la separación entre objeto representado y lienzo, sino también un importante antecedente para formas futuras de abstracción. La expresividad del trazo y la acción del artista, aunadas al carácter del material, remiten sin duda a los lienzos de los posteriores expresionistas abstractos. Incluso el formato posee similitud con la obra de los mismos. No obstante, la obra de Monet fue realizada varias décadas antes, momento en el que las vanguardias ni siquiera vislumbraban lo que la obra de Monet profetizaba.

Por asombroso que parezca, la obra de Monet tampoco fue la primera en predecir este futuro pictórico. Varias décadas antes existió otro pintor que produjo en sus telas y cuadernos imágenes casi tan abstractas como las de Monet y, en ocasiones, incluso más abstractas. Dicho pintor inglés es considerado por muchos el verdadero padre de la abstracción occidental.

 

Claude Monet, El puente japonés, 1918 – 1924.

 

Claude Monet, Lirios acuáticos (mitad de la derecha), 1917 – 1920. Musée Marmotan.

 

Turner

William Turner nació en la primavera de 1775 en Chelsea, Inglaterra. Es considerado el artista que hizo que la pintura de paisaje adquiriera el mismo valor que la pintura histórica a los ojos del público de su época. Sin embargo, en cierto momento de su carrera como artista sus paisajes se comenzaron a volver cada vez menos convencionales. Apenas sugeridos entre manchas, brochazos y colores, los paisajes de Turner se volvieron un pretexto, un vehículo de las manifestaciones emotivas del artista. Para la época en la que el impresionismo nació, la pintura de Turner llevaba ya algunas décadas volviéndose cada vez más sintética. Las fuerzas de la naturaleza eran su inspiración y probablemente el espíritu romántico del momento lo motivaba a fundir su sentir con el de dichas manifestaciones físicas. El resultado es una obra única y completamente novedosa para el momento en que fue producida; una pintura más cercana a los intereses y la forma de producir de los artistas taoístas chinos que a la pintura del momento en Inglaterra.

En realidad, no es sólo en la pintura de caballete donde vemos antecedentes claros de abstracción en la obra de Turner. Sin embargo, es poco probable que su obra escondida haya tenido gran influencia sobre pintores posteriores. Entre los cuadernos de apuntes de William Turner no sólo se encuentran bocetos de paisajes, sino también cuadernos exclusivos para temas eróticos. Es en estos cuadernos en los que el artista produjo algunas de sus obras más abstractas, tanto en la forma de representación como en el manejo técnico y el resultado. Elaboradas con la motivación de que los temas eróticos solían mostrarse en la época de forma discreta y poco clara, estas piezas llaman la atención por lo ambiguo de su apariencia. En muchas de ellas es imposible saber qué es lo representado y lo poco que puede distinguirse es meramente leído entre líneas.

Si bien este gran artista es sin duda uno de los antecedentes más significativos para la pintura abstracta, no necesariamente puede decirse que es el más influyente para la misma. En este sentido, ni siquiera lo sería Monet. La realidad es que quien más influiría en la pintura abstracta “oficial” sería un pintor post impresionista que jugaría con los métodos de representación y que vería las pinturas, no como ventanas, sino como objetos.

 

Joseph Mallord William Turner, A Curtained Bed, with a Naked Woman Reclining, Perhaps with a Companion (Cama con dosel, una mujer desnuda reclinada y un posible acompañante), acuarela y grafito sobre papel, 77 x 101 mm, h.1834-6. http://www.tate.org.uk/art/work/D28794

 

William Turner, A Dark Interior, with a Kneeling Figure Holding the Foot of a Seated Naked Woman (Interior obscuro y figura hincada sosteniendo el pie de una mujer desnuda sentada), acuarela sobre papel, 77 x 101 mm, h.1834-6. http://www.tate.org.uk/art/work/D28834

 

William Turner, Fire at the Grand Storehouse of the Tower of London (Fuego en el gran almacén de la torre de Londres), acuarela sobre papel, 235 x 325 mm, 1841. http://www.tate.org.uk/art/work/D27848

 

Cézanne

Cézanne cambió la pintura para siempre. No lo hizo con su uso del color ni con la espontaneidad de su trazo; en todo caso lo hizo con su intelecto y con la reflexión que para él implicaba el acto de pintar. Artistas que lo vieron trabajando decían que a veces entre una pincelada y otra podían pasar hasta 20 minutos de intensa contemplación. Como resultado, la pincelada de Cézanne no era una pincelada espontánea, preocupada por la emoción del momento o por la sensación de la experiencia. Era una pincelada intelectual, más preocupada por el lugar que ocupaba sobre la tela y por el carácter de objeto que el mismo lienzo poseía.

La aproximación de Cézanne al elemento representado abrió un mundo de posibilidades a la pintura durante las vanguardias. Su uso de múltiples puntos de vista ante un mismo objeto representado fue un gran parteaguas y la semilla que engendró movimientos como el cubismo y el futurismo, que a su vez darían lugar a tantos otros movimientos modernos.

La pintura de Cézanne dio lugar a un sistema de pensamiento con el cual proceder ante la representación. Fue gracias a él que los pintores de épocas posteriores se plantearon la posibilidad de nuevas formas de pintar, cuestionándose el acto de pintar en sí mismo. Así se hizo posible que la pintura se deshiciera poco a poco de la necesidad de representar, encontrando de esta forma distintas formas de hablar e incluso de representar, no sólo por medio de la figuración, sino incluso a través del material, la escala, el efecto, el símbolo y el concepto.

 

Paul Cézanne, Le Jardin des Lauves (El jardín en Les Lauves), óleo sobre tela, 65.4 × 81 cm, h. 1906.

 

Paul Cézanne, Mont Sainte-Victoire y Château Noir (Monte Santa Victoria y Castillo Noir), óleo sobre tela, 66.2 x 82.1 cm, 1904-1905. Bridgestone Museum of Art, Tokyo, Japan.

Dejar un comentario: