El uso de grises en la pintura de Vincent van Gogh

agosto 15, 2017, 5:23 PM

Vincent van Gogh (1853-1890) fue un pintor neerlandés, famoso en la actualidad por su trágica historia y por su forma de pintar sin paralelo. Su estilo se caracteriza por el uso de pintura empastada y la brillantez del colorido de muchos de sus cuadros. Los pintores fauvistas lo citaban como una de sus más importantes influencias, precisamente en relación a su uso del color.

Cuando leemos sobre su técnica, se habla mucho de su uso de la pintura directo del tubo debido a la luminosidad que tiene el colorido de sus cuadros. Esta afirmación se debe en parte a que este pintor fue uno de los pioneros en el uso de óleo extraído de tubos depresibles de plomo. Sin embargo, la realidad de su forma de pintar no puede reducirse al uso exclusivo de colores directos del tubo. La forma de aplicar el color de Vincent van Gogh posee en realidad una gran complejidad, que en mucho dependía del uso de los grises.

 

Van Gogh, Autorretrato, óleo sobre lienzo, 42 x 37 cm, 1887. Art Institute of Chicago.

 

La técnica de Vincent van Gogh

Si analizamos los textos que van Gogh nos dejó en sus cartas, encontraremos frases como la siguiente, escrita a su amigo pintor van Rappard:

 

“Sondeemos los misterios de la técnica tan profundamente, que la gente se agolpe alrededor de nuestros cuadros y jure por los cielos que no tenemos técnica alguna.”                                                                                                                                                 Vincent van Gogh.

 

Basándonos en sus escritos, y principalmente en sus cuadros, podemos darnos cuenta de que el uso del color de Vincent van Gogh es mucho más que la aplicación de óleo salido directo del tubo. Aunque el colorido de sus cuadros tardíos podría hacer creer que sólo empleaba colores brillantes, su uso del color es sumamente complejo. Por lo que podemos ver en algunos de sus cuadros incompletos, en mucho estaba inspirado por la manera de trabajar de los antiguos maestros. Esto último no asombra, puesto que en su época los sistemas antiguos seguían siendo los más utilizados. Lo realmente asombroso es la forma en que van Gogh volvió suyos estos procedimientos y los ajustó en relación a su propio y novedoso estilo pictórico. Sin duda, van Gogh es uno de los grandes coloristas de la pintura, afirmación de la que puede dar crédito cualquiera que haya visto cuadros de su obra tardía en vivo.

 

Van Gogh, Descanso al mediodía (después de Millet), óleo sobre tela, 73 x 91 cm, 1890. Musée d’Orsay, París.

 

El uso de grisallas en la obra de van Gogh

La obra de Vincent van Gogh se pintó en el transcurso de 7 años. Fue a lo largo de este período que su pintura evolucionó, mientras el pintor experimentaba con distintos sistemas de trabajo. Su primera etapa se caracteriza por hacer gran énfasis en el dibujo, que generalmente realizaba sobre papel entonado en tonos sepia. Sobre este papel trazaba los contornos y las sombras con tintas y carbones, para después marcar las luces con tizas blanquecinas.

A pesar de que hoy en día muchos trabajamos dibujo y pintura directamente sobre lienzos blancos, en la época de van Gogh éste no era el sistema más común. De hecho, muchos lienzos se vendían con imprimaturas blanquecinas en sepias, tierras y azules o verdes agrisados. Sobre estos lienzos entonados se procedía generalmente a realizar grisallas, que posteriormente serían cubiertas con veladuras de distintos colores. La ventaja del sistema de grisalla, como se puede ver en las pinturas de la escuela veneciana renacentista, es la luminosidad que las grisallas previas otorgan a las veladuras superpuestas de colores brillantes.

El sistema de grisallas fue el que van Gogh adoptó en sus estudios tempranos de dibujo y el cual después se convirtió en la base de su forma temprana de pintura. Dicho sistema fue transformándose en la obra del pintor con el tiempo, aunque conservando siempre una versión del mismo en las primeras capas de sus pinturas.

 

Van Gogh, Telar con tejedor, dibujo, 1884. Museo Kröller-Müller, Otterlo, Holanda.

 

El uso de grises en la obra de Vincent van Gogh

Como ya se mencionó, lo primero que van Gogh hacía en su etapa temprana era entonar el fondo en colores sepia o tierra. Posteriormente realizaba una grisalla sobre este entonado con más tierras, así como con sombras y blancos. Por último, entonaba la grisalla con veladuras de color, para con así terminar sus cuadros. Hasta aquí su sistema de trabajo era considerablemente convencional, salvo por su uso del impasto y su trazo.

Con el tiempo este sistema de trabajo se transformó; el entonado general inicial se volvió mucho más ligero y agrisado. La grisalla posterior adquirió una amplia gama de grises blanquecinos neutros, en lugar de basarse principalmente en negro, blanco y sepias. Y por último, las veladuras finales se volvieron más gruesas y en muchas ocasiones se transformaron en brochazos localizados que permitían ver los grises previamente empleados en la pintura, en lugar de glaseados que cubrieran los grises previos, como se observa en su pintura temprana.

 

Van Gogh, Two Women in the Moor (Dos mujeres en el páramo), óleo sobre tela, 27.8 x 36.5 cm, 1883. Van Gogh Museum, Amsterdam.

 

Van Gogh, Campo cubierto de nieve con arado (después de Millet), óleo sobre tela, 72 x 92 cm, 1890. Van Gogh Museum, Amsterdam.

 

Campo cubierto de nieve

Un magnífico ejemplo de la forma en que Van Gogh comenzaba sus cuadros en una etapa más avanzada de su carrera, es el cuadro Campo cubierto de nieve con arado. En esta pintura que el artista realizó tras una obra de Millet, es posible ver la face inicial de sus cuadros sin que esté casi completamente cubierta con impastos y veladuras superiores. Podemos ver de qué forma evolucionó su uso de grisallas, de blanco, sepia y negro a una gran variedad de grises, sombras y blancos -tanto puros como entonados y agrisados-. Así mismo, en la parte inferior del cuadro podemos observar la manera en que, una vez hecha la “grisalla”, el pintor procedía a trabajar con medios tonos e incluso con colores brillantes. Un buen ejemplo de esta fase de su proceso es la siguiente pintura:

 

Van Gogh, Una esquina del jardín del hospital Saint-Paul, 1889, Van Gogh Museum, Amsterdam.

 

Lamentablemente no encontré esta imagen en una mejor resolución, mas al poner atención puede verse cómo los brochazos de color más brillante fueron superpuestos sobre múltiples grises previos. Estos grises son visibles entre brochazo y brochazo en partes que no fueron cubiertas, e incluso son empleados como colores finales de ciertas zonas, habiendo sido cubiertos en otras. Sin embargo, la forma en que fueron cubiertos estos grises ya no fue con veladuras delgadas, sino con densos brochazos superpuestos que dejan ver entre sí el fondo sobre el que fue realizada la pintura.

 

Fragmento de Una esquina del jardín del hospital Saint-Paul, 1889. Van Gogh Museum, Amsterdam.

 

Uno de los mejores ejemplos que encontré para hablar de esto es la primera imagen de esta publicación, que tiene muy buena resolución. La construcción de las capas internas de pintura con grises y la aplicación localizada de colores más brillantes en capas superiores es obvia en esta imagen; sólo hay que hacer click sobre ella y verla en tamaño grande. A continuación pondré algunos fragmentos de la misma. En la barba, por ejemplo, es visible su uso interno de grises-café neutros, seguidos por tonos café agrisados y blanqueados sobre los cuales al final son aplicados naranjas, rojos e incluso verdes. Su forma de construir el color va de lo muy gris y neutro hacia el uso de color cada vez más puro y luminoso. Sin embargo, los colores brillantes nunca llegan a cubrir del todo los internos.

En la forma en que está pintado el cabello es incluso más obvio el uso de los grises neutros internos, puesto que son sólo algunos brochazos superpuestos de color los que se encuentran en esa zona.

 

Fragmento de Autorretrato, óleo sobre lienzo, 42 x 37 cm, 1887. Art Institute of Chicago.

 

Fragmento de Autorretrato, 1887. Art Institute of Chicago.

 

Si bien Van Gogh también superpone tonos grises sobre otros más luminosos, podemos decir que en general sigue un patrón básico. Empieza con grises muy neutros blanqueados, prosigue con grises más coloridos y con menos blanco en zonas de sombra y, por último, coloca colores luminosos. Esto sin considerar la aplicación de luces, que van desde muy puras y luminosas hasta sumamente grises y con gran cantidad de blanco.

 

Fragmento de Autorretrato, 1887. Art Institute of Chicago.

 

Usos de los grises en la pintura de Van Gogh.

En cuanto a pintura, la época de Van Gogh se caracteriza (entre otras cosas) por el estudio que hicieron del color, tanto científicos, como pintores y otros intelectuales. Algunos se enfocaron en el aspecto físico, otros en el emocional y cultural -como Goethe- y otros en la percepción del mismo, como Seurat. La forma en que percibimos el color es siempre relativa a lo que lo rodea; no lo percibimos de forma absoluta. El uso de grises en la pintura de Van Gogh permite que los colores de sus cuadros aparenten ser aún más puros y vibrantes de lo que en realidad son.

Pero van Gogh empleó los grises de muchas formas en su pintura. En ocasiones hizo que sus sombras fueran sumamente grises, mientras que en otros momentos eran sus luces las más grises. Por supuesto, esto es difícil de observar en una pantalla de computadora o en una foto, lo ideal sería verlo directamente. En algunos de sus cuadros puede verse cómo están cubiertos los colores de sombra con veladuras de colores directos del tubo y, por el contrario, las luces -aunque blanqueadas- son sumamente grises. Sin embargo, las formas en que emplea sus recursos de color son amplias. Tanto que en efecto hace honor a la frase con la que abrí esta publicación.

Claro que el uso de colores brillantes en las sombras no es exclusivo de Vincent van Gogh. Otros impresionistas hicieron cosas similares, como Monet, quien decía que no debía usarse negro en las sombras, puesto que contenían una gran riqueza cromática. Si bien la forma en que él solucionaba las mismas es distinta, podemos encontrar grandes paralelos en la pintura de ambos artistas.

 

Van Gogh, De Sterrennacht (La noche estrellada), 74 x 92 cm, 1889. Museum of Modern Art, New York City.

 

Errores en el uso contemporáneo de grisallas.

Hoy en día, muchos pintores que aún usan grisalla la emplean únicamente como referencia para lo que pintarán después, cubriéndola después por completo. Al no emplear veladuras delgadas que permitan el paso de la luz y no dejando ver parte de la grisalla inicial, están perdiendo mucho del valor de la misma. Además, al realizar grisallas con grises no entonados ni valorados, y por consiguiente no tratar a los grises como colores en sí mismos, se pierde gran parte de sus beneficios.

Un color brillante al lado de otro color brillante compite por atención, mientras que un color brillante al lado de un gris parece aún más luminoso. El uso adecuado de colores puros, de distintos matices y de tonos de grises es una de las herramientas más complejas y valiosas que tiene un pintor. Esta habilidad da gran profundidad, no sólo a la pintura, sino a la aproximación que el artista pueda tener en relación con su medio de trabajo. Habilidades técnicas como éstas pueden hacer que el acto de pintar se vuelva profundamente enriquecedor.

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