Remedios Varo: arte del exilio y la transformación del surrealismo mediante la unión de los saberes mágicos con la ciencia
Remedios Varó nació el 09 de diciembre de 1908 en el seno de una España que se encontraba en un periodo marcado por la imposición de valores conservadores así como por un atraso económico cultural y social si tomamos como referencia al resto de países europeos.
En el ámbito familiar, Remedios Varo contó con la influencia de su padre quien fue un hombre de pensamiento liberal, fuertemente posicionado contra los valores tradicionales de la época, que se dedicaba a estudiar esperanto y a hacer dibujos de diversos conductos de agua debido a su profesión de ingeniero hidráulico.


La figura de su padre contrasta con la de su madre, pues ella era una mujer conservadora y sumamente religiosa, es por esto que el haber tenido una figura paterna con tanto interés por la cultura y el arte fue crucial para la artista. Además de que de acuerdo con diversos investigadores como David Franco Colorado de la Universidad Distrital de Francisco José de Caldas, fue él quien al notar el talento artístico de su hija le enseñó las bases para que pudiera dibujar, no simplemente la realidad, sino también la surrealidad (“Remedios Varo: caminante en la búsqueda de lo surreal”)
Su primera etapa académica Remedios Varo estuvo en un colegio religioso por decisión de su madre, sin embargo, cuando cumplió 15 años ingresó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Sus estudios en dicha academia fueron de seis años, desde 1924 hasta 1930. Es aquí donde conoce a personas como Maruja Mallo y Salvador Dalí (Raúl Navas, “Remedios Varo, una artista por descubrir”).


Durante su tiempo como estudiante de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando participó en tertulias de estudiantes donde conoció a personas como Federico García Lorca y Luis Buñuel.
Es en esta época cuando la artista comenzó a interesarse por los movimientos de vanguardia del siglo XX, especialmente por el surrealismo.
El surrealismo, una nueva manera de libertad
Manifiesto surrealista
En el año de 1924 el poeta André Bretón publicó por primera vez el Manifiesto del Surrealismo. En este buscaba establecer una definición de surréalisme, término tomado de Guillaume Apollinaire, “sobre, o por encima, del realismo”.
Entonces, el surrealismo es una corriente artística de vanguardia que surge en la primera mitad del siglo XX. Es importante conocer un poco del contexto histórico de estos años, pues resulta crucial estar al tanto de que el surrealismo surge después de dos guerras mundiales que resultaron catastróficas para la historia de la humanidad. Esto aunado a todos los cambios que estaba experimentando el mundo científico debido a las teorías y formulaciones de figuras como Oppenheimer, Einstein y Freud llevaron a los artistas a buscar una manera de reinterpretar de la realidad, no desde el evasionismo, sino desde un punto de vista revolucionario.
Los orígenes históricos del surrealismo se pueden rastrear hasta Bosco, Brueghel, Goya y Sade, quienes tienen como punto en común la creación de obras que resultaron transgresoras para los valores de sus respectivas épocas y que responden a la búsqueda de librarse de las cadenas de la razón y de los juicios morales y estéticos (Erika Madrigal, “A cien años del Manifiesto del surrealismo”).
La relación entre el surrealismo y el ocultismo
Cuando el surrealismo comenzó a poner en el centro de la mesa cuestiones esotéricas como la adivinación con cartas hubo todo un debate entre las personas que se consideraban dentro de la corriente.
Hubo quienes consideraron que las cuestiones ocultistas mencionadas en el segundo manifiesto de Bretón como una sorpresa desagradable, sin embargo la verdad es que estas cuestiones siempre estuvieron presentes dentro del surrealismo, de acuerdo con el mismo André Breton:
“las preocupaciones de este tipo no son nuevas y que es absolutamente abusivo pretender que marcan un giro reciente de mi pensamiento” (André Breton, “El Surrealismo. Puntos de vista y manifestaciones”, 1977).


De acuerdo con Michael Löwy, la relación entre las creencias esotéricas y el surrealismo tienen también un motivo político pues presenta una crítica al sistema positivista que estaba imperando en el mundo durante el siglo XX (Michael Löwy retomado por María José González Madrid, “Surrealismos y saberes mágicos en la obra de Remedios Varo”).
El surrealismo de Remedios Varo
Interés por los motivos fuera de lo ordinario
Desde niña Remedios Varo tuvo un interés especial por la magia y por el ocultismo. Casi como una antítesis a la educación religiosa que le procuraba su madre, Remedios Varo se interesó por la fantasía y en las prácticas mágicas alrededor del mundo así como en los fenómenos sobrenaturales. María José González Madrid menciona que en su infancia incluso llegó a mandar en secreto una carta a un hindú solicitando el envío de una raíz mandrágora. (Retomado de Juliana González, “Trasmundo de Remedios Varo”, en Octavio Paz y Roger Caillois, Remedios Varo).
La astrología en la obra de Remedios Varo
Remedios Varo tiene varias obras en las que retrata a la astrología como moldeadora de las acciones de los protagonistas de sus obras. En su obra Premonición (1953) se puede ver a un grupo de seres tejiendo con un hilo directamente unido al firmamento, es una manera de representar el tejido del destino. En esta obra se puede ver nuevamente la unión que Varo hacía entre la ciencia, mediante la figura de la máquina compleja y los motivos fantásticos.


El espiritismo y su amistad con Leonora Carrington
Durante su exilio en México Remedios Varo formó una amistad con Leonora Carrington, ambas artistas con un gran interés por los saberes mágicos y el ocultismo.
“Recordemos que si, de niña. Varo había escrito a un hindú, Carrington había intentado levitar.” (María José González Madrid, “Surrealismos y saberes mágicos en la obra de Remedios Varo”)
Juntas exploraron temas relacionados a las prácticas mágicas que ya conocían desde europa como el tarot, pero también abordaron temas sobre las prácticas mágicas en México.
Interés por la ciencia y la psicología
Además de los motivos surrealistas fuera de lo ordinario, la obra de Varo también tenía un gran interés por la ciencia, la psicología, la botánica y la zoología. De acuerdo con David Franco:
“Gran parte de su obra madura proyecta una búsqueda espiritual que intenta enlazar tópicos científicos y esotéricos que conformasen una sola unidad. El fin de esta alianza suponía que era posible complementar la ciencia y el ocultismo para dar una posible lógica a lo que la razón científica no daba lugar” (David Franco Colorado “Remedios Varo: caminante en la búsqueda de lo surreal”).


Es por esto que en varias obras de la artista se puede ver mezclado el mundo de lo surreal con elementos o con temáticas científicas, como es el caso de Mujer saliendo del psicoanalista (1960) que retoma la corriente del psicoanálisis propuesta por Sigmund Freud, con la figura de una mujer que sostiene la cabeza de [...] y que está a punto de dejarla caer por un pozo.


Una vez más retomando a David Franco, resulta importante que la figura femenina esté a punto de dejar caer la cabeza debido a que resulta simbólico respecto a la postura de la artista frente al psicoanálisis, puesto que:
“Esto supone una introspección no tanto la que se pueda hacer después de haber visitado al psicoanalista, sino después de haber comprendido el psicoanálisis como discurso. (David Franco Colorado “Remedios Varo: caminante en la búsqueda de lo surreal”).
Unión entre la ciencia y los motivos surrealista: la alquimia
Remedios Varo buscó crear una unión especial entre los motivos científicos y la visión del mundo surrealista. Ella logró esta unión mediante el retrato de la alquimia en sus pinturas.


La alquimia es una disciplina que utilizando conceptos de la física, química, astrología, misticismo y metalurgia buscaba la transmutación de la materia con el fin de encontrar un material o un estado que produjera un estado absoluto de iluminación.
En los cuadros de esta artista esta transmutación que ocasiona un estado de iluminación se puede ver representado con seres andróginos, unión entre personajes y animales. En ocasiones esta unión se da entre los mismos personajes y otras con el entorno.


Esta transmutación está presente en varios cuadros de la artista, especialmente con en la unión de las personas y animales que retrata con su entorno, con máquinas, con plantas, entre sí, etcétera.
Otro de los temas que está presente en el fondo de las obras de Remedios Varo es el viaje y el movimiento. La presencia de este elemento en sus pinturas puede atribuirse al exilio que experimentó la artista debido a la situación política en España y en Europa, que la llevaron a buscar refugio en México.
Es por esto que es común ver en sus obras viajeros o vagabundos, seres que se encuentran en constante movimiento, en ocasiones sobre vehículos complejos con un interior que sirve como una suerte de espacio protector que contrasta con el fondo de la mayoría de sus obras.
De acuerdo con Olga Ries: “Destaca en las composiciones la falta de espacios libres, el trasfondo tupido como nubes tempestuosas, creado por la decalcomania, una multitud de árboles y muros producen una atmósfera de estrechez, opresión y encarcelamiento continuos, curiosamente afuera del vehículo.” (“El exilio y la política nacionalista mexicana Remedios Varo, Leonora Carrington y el nacionalismo mexicano”)


Pero también están los viajeros que se mueven por el entorno utilizando elementos de la naturaleza o incluso las características de sus propios ropajes, de acuerdo con María José González Madrid: “Muchos de los viajeros están en proceso de transmutación: son seres etéreos, fluidos, conformados por materias flexibles, gaseosas, transparentes y cambiantes.” (“Surrealismos y saberes mágicos en la obra de Remedios Varo”)
Los viajes de estos personajes en ocasiones tienen el motivo de un escape como en el caso de La huída (1961) que es el cuadro final del tríptico que Remedios Varo realizó en 1961.
En la primera pintura de este tríptico titulada Hacia la torre (1951) se puede ver un grupo de señoritas vestidas iguales y con el mismo cabello que salen andando en una bicicleta común en la que son custodiadas por pájaros para evitar que escapen, todas parecen estar con la vista perdida, menos una de las señoritas.


En el segundo cuadro aparece el mismo grupo de señoritas bajo las órdenes de una persona cubierta casi completamente con ropas moradas que con una mano sostiene un libro y con la otra remueve un utensilio para generar hebras de hilo y que así las señoritas borden mantos.


En el cuadro final aparece nuevamente la señorita que tenía la mirada lúcida en el primer cuadro acompañada de otro personaje con ropaje naranja. Se les puede ver sobre un artefacto capaz de navegar sobre las nubes rumbo a una cueva en lo alto de las montañas.


Este conjunto de cuadros hacen alusión directa a su escape de la escuela religiosa a la que su madre la había ingresado.
Al igual que el tópico del exilio que se encuentra de fondo en muchas de sus obras, este conjunto de pinturas también es un ejemplo de cómo Remedios Varo incluye dentro de sus arte partes biográficas interpretadas con un enfoque surrealista.
Remedios Varo y los surrealistas
Remedios Varo se une a un grupo de surrealistas de manera formal en el año de 1937, sin embargo, su producción artística previa a este año ya contaba con elementos y fundamentos propios del realismo.
En el año de 1936 participó en la “Exposición Logicofobista” donde presentó tres obras: “La cama alliberadora de les amibes gegants” “Accidentalitat de la dona-violència” y “Lliçons de costura” (María José González Madrid, “Surrealismos y saberes mágicos en la obra de Remedios Varo”).
Esta exposición se definió en términos muy similares al surrealismo y aunque nunca llegó a nombrarse dentro de esta corriente, también estaba en contra de las cadenas que una visión racional y lógica traen consigo.
El impacto del exilio en la obra de Remedios Varo
Desde niña, Remedios Varo se encontraba constantemente cambiando de domicilio, durante sus años de infancia a causa del trabajo de su padre y en la adultez debido a las guerras y ocupaciones que sufrió el continente europeo en la primera mitad del siglo XX. Luego de que empezó la guerra civil en España, la artista se mudó a París donde conoció a un grupo de artistas y poetas surrealistas entre los que se encontraban André Breton, Marx Ernst, Joan Miró, Víctor Brauner y Leonora Carrington.
De acuerdo con David Franco, Remedios Varo nunca fue un miembro oficial de dicho grupo, participaba en las tertulias organizadas por el grupo y también en algunas de las exposiciones que hacían. (“Remedios Varo: caminante en la búsqueda de lo surreal”)
Durante el periodo de tiempo entre 1937 y 1941, la obra de Remedios Varo fue exhibida en exposiciones organizadas por surrealistas como la que sucedió en Tokio en Junio de 1937, la de Londres, también en 1937, en París y en Ámsterdam en 1938 e incluso en México hubo presencia de las obras de la artista en el año de 1940, en la Exposición Internacional del Surrealismo, año en el que Remedios Varo todavía se encontraba en Europa (María José González Madrid, “Surrealismos y saberes mágicos en la obra de Remedios Varo”).
En el año de 1941 cuando los nazis invadieron París, Remedios Varo migró a México. Tras su llegada al país se reencontró con amistades que había conocido anteriormente y que se encontraban en la misma situación de exilio como Leonora Carrington y también conoció nuevas personas con las que terminó formando un grupo de artistas.
Algunas de las técnicas surrealistas utilizadas por Remedios Varo
Remedios Varo utilizó diversas técnicas al momento de pintar. Una de estas fue el fumage. Técnica surrealista creada por Wolfgang Paalen y mayormente difundida por Salvador Dalí con el nombre de Sfumato, que consiste en dejar que el humo o el hollín de una vela o lámpara de queroseno deje siluetas en el lienzo que posteriormente son interpretadas por el artista para crear figuras.


La decalcomania es otra técnica surrealista que Remedios Varo utilizó en sus obras, esta técnica consiste en aplicar pintura sobre un trozo de papel para inmediatamente después colocarlo sobre un lienzo para que quede estampada la pintura.


Otra de las técnicas que la artista utilizó es la de el goteo de la cera sobre el lienzo. Esta técnica al igual que el fumage dota al cuadro de un azar que impulsa al artista a interpretar manchas para darles un sentido más allá de la razón y de los trazos premeditados.


Entonces, en la producción artística de Remedios Varo hay una unión entre diversos intereses y vivencias personales. En sus obras pictóricas se puede apreciar la convivencia armónica de motivos fantásticos y surrealistas con elementos propios de la ciencia y la psicología, esto con el objetivo de buscar una iluminación que esté por encima tanto de lo meramente esotérico como de lo absolutamente científico. Es así como valiéndose de las técnicas surrealistas, Remedios Varo experimentó con su arte para así lograr crear un estilo con temáticas y motivos personales.


