La goma de tragacanto: una materia que da cuerpo al color
La goma de tragacanto es un aglutinante y espesante natural obtenido del exudado de distintas especies de Astragalus, arbustos de regiones áridas de Asia occidental. Utilizada en la fabricación de pasteles y en otros medios pictóricos acuosos, transforma el agua en un mucílago capaz de dar consistencia a una preparación y mantener distribuidas sus partículas. Su interés para el pintor comienza en esa transformación: una pequeña cantidad de materia vegetal altera la movilidad del color y permite trabajar con una pasta donde antes solo había líquido y pigmento (Tragacanth Gum, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, s. f.; Gum Tragacanth, Museum of Fine Arts Boston, 2022).

La procedencia de esta goma conserva una geografía de intercambios entre Persia, Anatolia y los mercados europeos. Una monografía técnica de 1954 distingue el tragacanto en cintas, llamado también persa o sirio y producido principalmente en Irán, de la goma de Esmirna, comercializada en escamas más anchas, gruesas y oscuras procedentes del interior montañoso de Asia Menor. Tales nombres reunían origen comercial, apariencia y valoración de calidad; el material llegaba al taller con diferencias que podían importar tanto como la receta empleada para prepararlo (History, Production, and Uses of Tragacanth, American Chemical Society, 1954).
Aunque suele mencionarse junto a la goma arábiga, su comportamiento en agua exige distinguirlas. El tragacanto contiene una fracción soluble, denominada tragacantina, y otra que se hincha sin disolverse por completo, conocida como basorina. De esa convivencia procede su capacidad para producir dispersiones espesas y de aspecto opalescente. Describirlo simplemente como una goma «soluble» oculta una diferencia material decisiva: parte de su estructura incorpora agua y aumenta de volumen, dando cuerpo al medio (Gum Tragacanth, Museum of Fine Arts Boston, 2022).
En la fabricación del pastel, esa consistencia permite reunir el pigmento en una masa moldeable. La tarea del aglutinante (tragacanto) es delicada: debe proporcionar cohesión a la barra sin impedir que esta libere color sobre el papel. El tragacanto forma parte del repertorio tradicional de materiales empleados para resolver ese equilibrio, junto con sus usos en aprestos e impresión textil. La elección de la goma afecta así tanto al objeto que sostiene la mano como al depósito de partículas que deja el trazo; la formulación del instrumento empieza a determinar la superficie de la imagen antes de que el artista dibuje (Gum Tragacanth, Museum of Fine Arts Boston, 2022).

Su uso en el marmoleado de papel introduce otra posibilidad: espesar el baño sobre el que se distribuyen los colores antes de transferirlos a la hoja. Aquí interesa la respuesta del líquido, su capacidad para sostener y permitir organizar las manchas. Las reconstrucciones experimentales realizadas en Rutgers muestran cuánto depende el resultado de la concentración y de la consistencia alcanzada. Entre la barra de pastel y el baño de marmoleado, el tragacanto participa en operaciones muy distintas: fija la proporción entre fluidez y resistencia con la que el taller puede construir una imagen (Gum Tragacanth and Early Marbling Trials, proyecto experimental de Rutgers University, 2022).
Del exudado al fermentador: dos historias del espesor
En el taller, la goma de tragacanto llegaba como una materia cuyo valor había sido reconocido también por boticarios y comerciantes. Una monografía técnica de 1954 la describe entre las sustancias medicinales de larga tradición y distingue sus calidades por procedencia, forma y comportamiento. Las cintas claras del comercio persa y sirio convivían con las escamas de Esmirna: bajo un mismo nombre circulaban productos que exigían selección y prueba. La preparación comenzaba, por tanto, antes del mortero, en el reconocimiento de una mercancía cuya apariencia ofrecía indicios de su calidad (History, Production, and Uses of Tragacanth, American Chemical Society, 1954).

Esa circulación entre oficios explica la diversidad de sus aplicaciones. La farmacia necesitaba mantener sustancias distribuidas en una preparación; el fabricante de pasteles, reunir pigmento en una barra; el marmoleador, disponer de un baño suficientemente consistente para organizar el color. La capacidad de espesar atendía necesidades distintas, sin convertir sus recetas en equivalentes. En las reconstrucciones actuales del marmoleado, la hidratación y la concentración del tragacanto siguen siendo operaciones decisivas: el baño debe permitir mover las manchas y conservar, durante el trabajo, la disposición que después recibirá el papel (Gum Tragacanth, Museum of Fine Arts Boston, 2022; Gum Tragacanth and Early Marbling Trials, Rutgers University, 2022).
Durante el siglo XX, la búsqueda de espesantes pasó a incluir la producción microbiana controlada. En la década de 1950, investigadores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos estudiaron microorganismos capaces de generar gomas de interés comercial que pudieran compartarse de una forma similar a la goma de tragacanto; de ese programa surgió la goma xantana, producida por fermentación de carbohidratos con Xanthomonas campestris. Su fabricación comercial alcanzó una escala importante en 1964. Frente a la recolección de un exudado arbustivo, el fermentador ofrecía otra organización del suministro: nutrientes, cultivo, recuperación del polisacárido y acondicionamiento del producto (Xanthan Gum: Handling/Processing, Agricultural Marketing Service, USDA, 2016).
El vínculo entre tragacanto y xantana empieza en esa búsqueda de control sobre la consistencia. Ambos pueden espesar medios acuosos, pero la semejanza funcional no demuestra que produzcan la misma película ni que admitan una sustitución directa en pintura. La xantana se desarrolló precisamente como una goma capaz de competir con otros hidrocoloides; trasladarla a una receta artística exige distinguir qué se espera del material: mantener partículas en suspensión, regular el movimiento del pincel o dar cohesión al color seco. Una preparación puede conservar su espesor al cambiar de goma y, aun así, modificar su adhesión y su respuesta sobre el soporte (Xanthan Gum, capítulo técnico de Springer, s. f.; USDA, 2016).
Química, reología y comportamiento en restauración
La goma de tragacanto no es un polímero único, sino un exudado vegetal heterogéneo formado por polisacáridos de elevada masa molecular. Sus componentes principales se agrupan en dos fracciones funcionales: la tragacantina, soluble en agua, y la basorina, que se hincha formando un gel sin disolverse completamente. Las proporciones aproximadas suelen citarse entre 30 y 40% de tragacantina y 60 a 70% de basorina, aunque varían según especie, procedencia y tratamiento del exudado. Esta heterogeneidad explica por qué dos muestras de tragacanto con el mismo peso pueden producir medios de viscosidad, transparencia y cohesión diferentes (Gum Tragacanth, ScienceDirect Topics, s. f.).

A nivel estructural, la goma contiene arabinogalactanos y fucoxilogalacturonanos. El análisis de distintas fracciones ha identificado cadenas de ácido galacturónico unidas por enlaces 1,4, con sustituciones terminales de fucosa y de xilosa; también se reconocen segmentos de galactano y arabinogalactano. Los azúcares predominantes son galactosa, ácido galacturónico, fucosa, xilosa y arabinosa, mientras que los grupos carboxílicos suelen encontrarse como sales de calcio, magnesio y potasio. La presencia de grupos hidroxilo y carboxilo es decisiva: facilita la hidratación, permite interacciones electrostáticas y explica la afinidad de la goma por superficies celulósicas (Tragacanth Gum: Structural Composition, Natural Functionality and Applications, Danish Technical University, 2009).
La hidratación sigue una secuencia física precisa. En contacto con agua, la tragacantina se dispersa formando un hidrosol coloidal, mientras la basorina absorbe agua, se expande y contribuye al cuerpo del mucílago. La viscosidad aumenta con el tiempo de reposo y alcanza su máximo en torno a 24 horas a 25 °C; concentraciones del orden de 2,4% pueden producir un gel espeso. Por ello, una solución recién preparada no permite evaluar de forma fiable la consistencia final: el tiempo de hidratación es parte de la formulación (Gum Tragacanth, ScienceDirect Topics, s. f.).
Su comportamiento reológico es pseudoplástico o de adelgazamiento por cizalla. La viscosidad aparente disminuye al aumentar la velocidad de deformación, porque las cadenas poliméricas y las estructuras hinchadas se orientan o se reorganizan bajo esfuerzo. En el taller, esto significa que un mucílago puede parecer denso en reposo y fluir con relativa facilidad al agitarlo, extenderlo con pincel o trabajarlo con espátula. Los estudios reológicos muestran que la viscosidad depende de la concentración, el pH, la temperatura y los electrolitos presentes; el cloruro de potasio, el cloruro de calcio y el cloruro de aluminio pueden modificar las interacciones entre cadenas (Rheological Study on Different Gum Solutions, estudio experimental, 2022).
El pH influye de manera notable. La ionización de los grupos carboxílicos modifica la repulsión entre cadenas y, con ella, el volumen hidrodinámico del polímero. Una revisión reológica de cinco gomas vegetales observa que el tragacanto muestra su menor viscosidad cerca de pH 8, con descensos marcados en el intervalo de pH 2 a 8. En una formulación pictórica, esto significa que pigmentos ácidos, aditivos alcalinos o variaciones del agua pueden alterar el comportamiento del medio incluso sin cambiar la cantidad de goma (Rheological Properties of Five Plant Gums, estudio experimental, s. f.).

La temperatura también actúa sobre la estructura. El aumento térmico produce adelgazamiento por la mayor movilidad molecular y la reducción de interacciones efectivas entre cadenas; al enfriar, las dispersiones tienden a recuperar gran parte de su viscosidad. En la práctica, calentar la solución de tragacanto puede facilitar la dispersión inicial, pero no debe confundirse con una forma de acelerar la hidratación sin consecuencias: la temperatura de preparación, el enfriamiento y el reposo forman parte de la historia mecánica del material (Gum Tragacanth, ScienceDirect Topics, s. f.).
En restauración, el tragacanto interesa por su capacidad para consolidar y aumentar la cohesión de soportes celulósicos. Investigaciones sobre papel reciclado tratado con goma de Astragalus gossypinus muestran una superficie más densa y una mejora de las propiedades mecánicas, atribuida a los grupos hidroxilo y carboxilo del polímero y a su interacción con la celulosa y las hemicelulosas. La misma capacidad de unión implica cautela: un consolidante que refuerza el papel también puede aumentar su rigidez, modificar su permeabilidad y reducir la reversibilidad si se aplica en exceso (Upgrading recycled paper using Astragalus gossypinus tragacanth gum as a bio-based additive, BioResources, s. f.).
La goma xantana comparte con el tragacanto la condición de hidrocoloide polimérico, pero su estructura es más regular y su comportamiento reológico más predecible. Producida por fermentación de carbohidratos con Xanthomonas campestris, forma soluciones de alta viscosidad a bajas concentraciones y presenta un fuerte adelgazamiento por cizalla.
En condiciones de alta salinidad y temperatura elevada, sin embargo, su viscosidad puede reducirse considerablemente: en un estudio comparativo, una solución de xantana a 1500 mg/L conservó solo el 24,4% de su viscosidad a 90 °C con una mineralización de 220 g/L. Para restauración, esto indica que la xantana puede ser útil como modificador reológico, pero su estabilidad depende del entorno iónico y térmico del tratamiento (Evaluation of Viscosity Changes and Rheological Properties…, estudio experimental, 2023).

La elección entre ambas gomas no debe basarse solo en la viscosidad en húmedo. El tragacanto aporta una mezcla compleja de fracciones solubles y gelificantes, con mayor variabilidad natural; la xantana ofrece mayor regularidad industrial y un comportamiento pseudoplástico marcado. En un contexto de conservación, ambas exigen pruebas previas sobre muestras: control de pH, medición de viscosidad tras hidratación completa, evaluación de retracción al secar, observación de brillo superficial y ensayo de reversibilidad con agua. La decisión final debe considerar el conjunto material (goma, pigmento, soporte y condiciones ambientales), no únicamente la capacidad de espesar el medio (Gum Tragacanth, ScienceDirect Topics, s. f.; Evaluation of Viscosity Changes…, 2023).
El taller del pastel: recetas, materiales y artistas
En la práctica artística, la goma de tragacanto se emplea sobre todo para fabricar gises pastel. La fórmula básica reúne pigmento finamente molido, una carga mineral blanca (carbonato de calcio o caolín) y una cantidad mínima de aglutinante. El objetivo no es pegar el color con fuerza, sino formar una barra lo bastante cohesiva para sostenerse entre los dedos y, al mismo tiempo, lo bastante frágil para dejar partícula sobre el papel al rozarla. El Metropolitan Museum of Art describe precisamente ese equilibrio: el pastel debe mantener su forma sin impedir el depósito de pigmento (Pastel, The Metropolitan Museum of Art, 2020).
Las recetas tradicionales preparan la goma antes de mezclarla con el color. Una fórmula frecuente utiliza una parte de tragacanto por treinta partes de agua, con reposo de 24 a 48 horas para permitir la hidratación y la formación del mucílago. Algunos procedimientos añaden una pequeña cantidad de alcohol para ayudar a dispersar el polvo antes de incorporar el agua; otros recomiendan calentar y filtrar la solución antes de usarla. Estas operaciones no son equivalentes: el alcohol modifica la dispersión inicial, el filtrado puede retirar material hinchado y el reposo determina la viscosidad final (Instructions for making artist’s pastels, Earth Pigments, 2026; How to Make Soft Artist’s Pastels, Coloured Earth Pigments, 2026).

La proporción entre pigmento, carga y goma de tragacanto o xantana, se ajusta según el color. Una receta orientativa emplea dos partes de carga por una de pigmento y añade la solución de goma de forma gradual hasta obtener una pasta con consistencia de masa. Si la barra se desmorona, falta aglutinante; si resbala sobre el papel y deja poca materia, sobra. El criterio del taller es táctil y visual: la barra debe poder manipularse, pero el trazo debe conservar el carácter mate y granulado propio del pastel (Instructions for making artist’s pastels, Earth Pigments, 2026).
El uso de la goma de tragacanto en el pastel tiene una tradición europea amplia. Durante el siglo XVIII, la técnica alcanzó gran difusión en el retrato, impulsada por la visita de Rosalba Carriera a París entre 1720 y 1721. Los talleres combinaban pigmentos con cargas como tiza, arcilla, yeso o alabastro, y aglutinantes que incluían tragacanto, suero de avena o leche descremada. Cada pigmento exigía una formulación propia: su dureza, cohesión y comportamiento al secar determinaban la elección de carga y goma (The Rise of Pastel in the Eighteenth Century, The Metropolitan Museum of Art, 2011).
Edgar Degas es uno de los exponentes más asociados a la exploración técnica del pastel con goma de tragacanto, aunque no puede afirmarse que utilizara tragacanto como aglutinante principal en sus barras. Su relevancia para esta discusión procede de su uso intensivo del medio y de las soluciones que ensayó para fijar capas sucesivas.
Una receta atribuida a Degas y difundida por productos comerciales contemporáneos combina caseína, agua y alcohol como fijativo; su interés está en la búsqueda de adherencia sin recurrir a resinas que oscurecieran o amarillearan la superficie. La atribución histórica de fórmulas concretas exige cautela, pero el caso muestra el problema central del pastel: conservar la materia en la superficie sin sacrificar su luminosidad (SpectraFix Degas Spray Fixative, SpectraFix, 2024).

La goma xantana puede ensayarse como alternativa al tragacanto en la preparación de barras, pero no existe una equivalencia directa entre ambas. Su capacidad para espesar y mantener suspensiones permite formar una pasta, aunque su comportamiento al secar, su adhesión al pigmento y su efecto sobre la friabilidad deben verificarse experimentalmente.
En un taller, la comparación debería mantener constantes pigmento, carga y proporción de sólidos, variando únicamente la goma; después conviene evaluar cohesión de la barra, depósito de color, resistencia al roce y apariencia de la capa seca. El tragacanto conserva así su valor como referencia histórica, mientras la xantana se presenta como un material contemporáneo cuya incorporación exige pruebas específicas (Pastel, The Metropolitan Museum of Art, 2020; How to Make Soft Artist’s Pastels, Coloured Earth Pigments, 2026).
Investigación actual: cargas, compatibilidad y alternativas
La elección de la carga en un pastel no es neutra. El carbonato de calcio (cal, creta o whiting) aporta cuerpo, opacidad y una superficie mate al unirse con goma de tragacanto, pero su carácter básico exige evaluar cada pigmento antes de incorporarlo. No todos los materiales de color toleran igual un medio alcalino, y la compatibilidad depende tanto de la química del pigmento como de la humedad, el pH y el tiempo de contacto (Pigment-binder interactions in calcium-based tempera paints, estudio experimental, 2017).

El azul de Prusia es el caso más delicado. Este pigmento de hierro y cianuro se hidroliza en presencia de álcali: a pH cercano a 9,4 (el de una solución saturada de carbonato de calcio) puede degradarse de forma irreversible en ferrocianuro e hidróxido férrico, con pérdida del azul y aparición de tonos amarillentos o pardos. Por ello, no conviene formularlo con cal como carga principal ni emplear papeles con reserva alcalina de carbonato cálcico (A Blueprint for Conserving Cyanotypes, conservación de patrimonio cultural, s. f.).
El ultramarino plantea un problema distinto. Es estable frente a álcalis en condiciones ordinarias, pero es muy sensible a los ácidos: incluso ácidos diluidos pueden destruir su color y liberar sulfuro de hidrógeno. Al mezclar la goma de tragacanto con cal, el riesgo principal no proviene del carbonato de calcio, sino de contaminación ácida, de pigmentos ácidos vecinos o de un pH final desplazado hacia el lado ácido. El ultramarino puede emplearse con cal, pero conviene mantener el sistema neutro o ligeramente alcalino y evitar aditivos ácidos (Ultramarine, ficha técnica de pigmento, s. f.).

Los pigmentos de cadmio (amarillo, naranja y rojo) son sulfuros y sulfoseleniuros de cadmio, generalmente estables a la luz, pero sensibles a la formación de carbonatos y a medios muy alcalinos. En pintura al fresco pueden decolorarse por esa razón. En un pastel seco, el contacto con carbonato de calcio es menos agresivo que en un medio húmedo y alcalino prolongado, pero sigue siendo prudente limitar la proporción de cal, mantener baja la humedad y realizar pruebas de estabilidad cromática antes de producir una serie completa con la goma de tragacanto (Cadmium pigments, ficha técnica de pigmento, s. f.).
El caolín ofrece una alternativa útil cuando la cal resulta problemática al hacer pasteles con goma de tragacanto. Se trata de una arcilla de silicato de aluminio hidratado, de partículas laminares, que da cuerpo con menor alcalinidad y suele producir barras más cohesivas y de superficie más lisa. En ensayos con pigmentos de suelo, el caolín permitió formar barras consistentes, aunque aclaró los tonos oscuros y modificó la temperatura cromática de la mezcla. Su uso es especialmente razonable con azul de Prusia, ultramarino y pigmentos orgánicos sensibles (Foraged Pigment Drawing Sticks: About Binders, registro experimental de taller, 2020).

La goma xantana puede ensayarse como modificador reológico junto con caolín, pero no sustituye automáticamente al tragacanto. Su alta viscosidad a bajas concentraciones y su comportamiento pseudoplástico permiten formar suspensiones estables, aunque su interacción con cada pigmento y carga debe verificarse experimentalmente. La comparación más rigurosa mantiene constantes pigmento, carga y proporción de sólidos, variando solo la goma; después se evalúan cohesión de la barra, depósito de color, friabilidad, brillo y estabilidad cromática (Xanthan Gum-Driven Innovations for Reinventing Food…, revisión científica, 2025).


