Gerardo Murillo, mejor conocido como Dr. Atl fue un pintor, escritor, crítico de arte, vulcanólogo y filósofo mexicano. Es reconocido por ser uno de los paisajistas más importantes del siglo XX así como por la invención de los Atl colors y el aeropaisaje. 

Gerardo Murillo (Dr. Atl), El sol, 1932, Acuaresina, óleo y atlcolor sobre celotex. Colección Kaluz.
Gerardo Murillo (Dr. Atl), El sol, 1932, Acuaresina, óleo y atlcolor sobre celotex. Colección Kaluz.

Nació en Guadalajara, Jalisco en el año de 1875. Su formación como artista empezó a la edad de diecinueve años cuando ingresó al taller de Felipe Castro, quien fue su primer maestro, sin embargo, un año después tomó la decisión de mudarse a  Aguascalientes donde estudió el grado medio superior en el Instituto Científico y Literario del Estado. 

Después de graduarse,  Murillo regresó a Guadalajara donde conoció a Félix Bernardelli, pintor de orígen brasileño muy interesado en las vanguardias; él fue su segundo maestro en materia artística, y quizá el que más influencia tuvo en la trayectoria que tomaría la vida de Gerardo Murillo. Se dice que a Félix Bernardelli le gustaba alentar a sus estudiantes a viajar para conocer las técnicas y el arte que se  producía en más partes del mundo. Fue bajo esta influencia que Gerardo Murillo se mudó a la Ciudad de México en 1886 y se matriculó en la entonces Academia Nacional de Artes o Academia de San Carlos. 

Su formación en Europa

En 1887, un año después de su llegada a la Ciudad, el gran talento que poseía, la formación que recibió en Guadalajara por sus primeros maestros y lo que aprendió con su llegada a la Academia de San Carlos lo hicieron acreedor de una beca que le otorgó el gobierno mexicano, además del apoyo económico del gobierno de Jalisco, para ir a estudiar y perfeccionar su técnica a Europa. 

Gerardo Murillo (Dr. Atl), Autoretrato (dedicado a Jesús Contreras), 1899, pastel sobre papel. Colección particular
Gerardo Murillo (Dr. Atl), Autoretrato (dedicado a Jesús Contreras), 1899, pastel sobre papel. Colección particular

Con este dinero llegó a Italia, donde se  inscribió en la Universidad de Roma para estudiar  filosofía y derecho, con Antonio Labriola y Enrico Ferri. Sin embargo, Murillo no dejó de lado sus intereses artísticos y su pasión por la naturaleza, en su estancia en Europa, también cursó algunas materias de arte y geografía en la Escuela de Altos Estudios en París, Francia. Y de hecho, su presencia no pasó desapercibida en el mundo del arte, incluso ganó una medalla de plata en el año de 1900 en la exposición anual del Salón de París por un autorretrato elaborado con pastel.

Un nuevo nombre: el nacimiento del agua

Hay una versión, que es la más difundida, que sugiere que fue el poeta argentino Leopoldo Lugones quien nombró “Atl” que significa “agua” en náhuatl a Gerardo Murillo. Sin embargo Felipe Leal arquitecto miembro del Colegio Nacional quien ha liderado el homenaje al Dr. Atl, ha comentado que en realidad no fue así. Él dice que el sustantivo “atl” significó para Gerardo Murillo un renacimiento luego de un viaje con turbulencias en el que estuvo a punto de naufragar. 

“Él dice que eso se debe a que vuelve a nacer con el nombre de Atl, que es agua, y a partir de ese momento pide ser reconocido así” 

Lo que sí le asignó el poeta Leopoldo Lugones fue el título de doctor debido a que poseía un vasto conocimiento en distintas áreas, por lo cual en una de sus conversaciones le dijo “tú eres un doctor en muchísimas disciplinas, tú no eres Atl, eres el Dr. Atl”, comentó Felipe Leal en el "Homenaje a Dr. Atl, el polifacético artista que forjó su propia leyenda", 2025.

Los Atl colors

Su estancia en Europa fue más larga de lo previsto, al final duró alrededor de seis años. En este tiempo, Dr. Atl conoció técnicas y tendencias que fueron decisivas para el curso de su carrera artística. Estuvo en contacto con las técnicas pictóricas antiguas, especialmente con los murales renacentistas que vio en la Capilla Sixtina y las obras de arte griego y egipcio resguardadas en el Museo del Louvre, como resultado formó parte del grupo de artistas que pretendían retomar y revitalizar técnicas antiguas debido a las bondades que ofrecían y a su gran durabilidad, movimiento que fue la semilla que lo llevó a crear los Atl colors.

Gerardo Murillo (Dr. Atl), Vista de los volcanes desde Cuautla, ca. 1958, óleo, atlcolor sobre masonite, 90.8X122. Colección Blaisten
Gerardo Murillo (Dr. Atl), Vista de los volcanes desde Cuautla, ca. 1958, óleo, atlcolor sobre masonite, 90.8X122. Colección Blaisten

Como mencioné anteriormente, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX distintos artistas mostraron interés en recuperar técnicas utilizadas en la antigüedad, debido a que se dieron cuenta que las pinturas más antiguas, realizadas con técnicas y materiales considerados hasta ese momento arcaicos y primitivos, conservaban mejor su color y brillantez que las obras más recientes las cuales perdían el color y presentaban deterioro visible al poco tiempo de ser elaboradas. Los esfuerzos se centraron principalmente en actualizar la encáustica, material elaborado con ceras fundidas, famosa por sus colores brillantes y por permitir el paso de la luz.

El uso de esta técnica se puede rastrear hasta la antigua Grecia y el Antiguo Egipto, especialmente en los retratos mortuorios en región de Fayum (siglos I y II d.C). Es posible que el Dr. Atl haya presenciado por sí mismo las bondades de la encáustica en el museo de Louvre, donde se resguardan varios retratos mortuorios de la región de Fayum. Artistas como Rafaelli y Mussini ya habían intentado modernizar este material sin obtener del todo el éxito. (Barquera, La Energía Cósmica de la Materia. La tecnología del Atl color en La sombra del Popocatepl del Dr, Atl., p. 28)

Con este panorama el Dr. Atl se propone crear una fórmula que tenga las ventajas del pastel y de la encáustica sin todas las complicaciones, en ocasiones letales, de sus intentos de reformulación. Atl simplifica la fórmula. Para él la respuesta se encuentra en la misma naturaleza. Ya no solo toma como referencia las técnicas de la Antigua Grecia sino que se interesa también por las de los hombres de las cavernas (Barquera, Los Atlcolors, una materialidad volcánica cósmica, 2025), es así como nace el material con el que pintó la mayoría de sus volcanes: los Atl colors

La fórmula de los Atl colors

Para el Dr. Atl era tan importante el proceso de pintar como el conocimiento y la elaboración de los materiales que iba a utilizar. La creación de los Atl colors no fue un proceso rápido, le tomó tiempo y muchos intentos lograr llegar al resultado que quería.

Aunque en la mayoría de las entradas de su diario, no entra en detalles sobre las cantidades o el procedimiento detallado para la preparación de los Atl colors, para el año de 1937 comparte la mezcla que utilizó para su preparación, esta fue: copal (150gms), cera blanca (350gms), parafina, (350gms), aceite de linaza (100ml)  y trementina (50gms). El procedimiento sería fundir a baño maría la cera y el copal para después añadir el aceite y la trementina e integrarlos bien a la mezcla, para posteriormente añadir los pigmentos molidos aún en el baño maría para poder hacer las formas de barra y finalmente dejar que se enfríen. (Barquera, La Energía Cósmica de la Materia. La tecnología del Atl color en La sombra del Popocatepl del Dr, Atl., p. 20) 

Aunque el ingrediente que Dr Atl utilizó fue parafina (350gms), nuestra recomendación es sustituir este ingrediente por cera pura de abeja para evitar que se craquele.

Dr. Atl (Gerardo Murillo), Valle de México desde la carretera de Cuernavaca, 1955, óleo y Atl Colors sobre masonite, 110 x 145 cm. Colección Blaisten
Dr. Atl (Gerardo Murillo), Valle de México desde la carretera de Cuernavaca, 1955, óleo y Atl Colors sobre masonite, 110 x 145 cm. Colección Blaisten

El resultado de esta mezcla fue una barra de color con una fórmula muy similar a la de la encáustica que usaban los griegos, con los colores y las facilidades del pastel. Una de estas facilidades y de sus ventajas sobre la encáustica fue que no necesitaba estar caliente para ser aplicada, esta característica le permitió al artista tener un mayor control. Además, estas barras permitían encimar colores sin que estos llegaran a mezclarse, logrando así sucesiones de color y efectos luminosos que el artista supo utilizar a su favor en sus pinturas de volcanes.

Atl colors y los pasteles al óleo de Sennelier

En el año de 1949 Picasso encargó a Sennelier que le hiciera unos crayones similares al óleo, pero utilizando cera como base. El producto resultante es extremadamente similar a los Atl colors, tanto en la formulación como en el resultado final: barras con colores vibrantes que resisten muy bien el paso del tiempo. Aunque no existe un registro de que Picasso o Sennelier conocieran la formulación que el Dr. Atl desarrolló en esos años, resulta curioso pensar que quizá los famosos pasteles al óleo de Sennelier, fueron en realidad una interpretación de la fórmula que el Dr. Atl ya había desarrollado. 

La influencia del Dr. Atl en la difusión del arte popular

Después de su estancia en Europa, Dr. Atl regresó a México en el año de 1903 con un nombre nuevo, una formación sólida en distintas materias como la filosofía, el derecho, el periodismo, la geografía, la pintura así como unas fuertes ganas de cambiar el enfoque que tenía el arte en México.

Dr. Atl (Gerardo Murillo), Retrato de Carmen Rocha, 1958, óleo sobre masonite, 60X75. Colección Blaisten
Dr. Atl (Gerardo Murillo), Retrato de Carmen Rocha, 1958, óleo sobre masonite, 60X75. Colección Blaisten

A su regreso fue contratado en la Academia de San Carlos para realizar labores de evaluación clasificación y restauración de las obras que tenían, ahí comenzó su revolución. Él compartía con los estudiantes más jóvenes de la Academia entre quienes se encontraba José Clemente Orozco el valor y la importancia que tenía retratar la realidad más cotidiana de México. Atl animana a estos estudiantes a visitar vecindades, mercados, retratar a los compatriotas que antes se creían indignos de ser motivo de inspiración artística y pintarlos ya no en un lienzo de caballete, sino en las mismas paredes de la Ciudad.

A su movimiento se unieron varios artistas jóvenes como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros que respondieron a este exhorto por volver digno de retrato lo nacional y más aún, lo popular.

En el año de 1910 en el centenario de la independencia el gobierno de Diaz organizó una exposición en la Alameda de diversas obras pictóricas de los autores españoles Ignacio Zuloaga y Sorolla. Ante esto, el Dr. Atl no se quedó de brazos cruzados, organizó una protesta frente a la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes de la cual obtuvo un presupuesto de tres mil pesos para financiar su propia exposición con pintores nacionales. Para esta exposición el Dr. Atl logró contar con la participación de cincuenta pintores y catorce escultores, todos mexicanos. Al final, entre todos los artistas se reunieron un total de mil cuadros y cerca de doscientas esculturas. (Senado de la República, Dr Atl p. 52)

Las pinturas volcánicas de Dr. Atl

Entre pinceladas largas y relieve intencionado, Dr. Atl dotaba de textura a sus obras. Si observamos de cerca se pueden apreciar los rastros del pincel y la misma textura de los Atl colors. Esta disposición tiene una razón de ser; al unirse con los colores aplicados en capas y con las figuras volcánicas, crean un retrato lumínico del paisaje volcánico. 

Dr. Atl (Gerardo Murillo), Vista del Popocatépetl, 1934, Temple y atl colors sobre masonite, 100 x 125 cm. Colección Blaisten
Dr. Atl (Gerardo Murillo), Vista del Popocatépetl, 1934, Temple y atl colors sobre masonite, 100 x 125 cm. Colección Blaisten

Desde el año de 1909, Dr. Atl encontró una gran fuente de inspiración al realizar expediciones para verlos en persona, al como él mismo describe en esta cita de su libro Gentes profanas en el convento.

“—Nada me producía… un placer tan profundo como caminar tres o cuatro días para alcanzar las altas vertientes de una montaña, instalarme en ellas en una cueva o en un cabaña improvisada, y dibujar cuanto la naturaleza presentaba ante mis ojos”.  (Atl, 1950)

La primera producción artística sobre los volcanes por parte del Dr. Atl fue en realidad un libro titulado Sinfonías del Popocatépetl (1921), es un libro de poemas en prosa, en este libro podemos apreciar un poco del amor que tenía por estas formaciones topográficas:  

“Vaga o profunda, la Montaña ha ejercido siempre sobre el hombre una atracción que podría aparecer misteriosa, si no fuese esencialmente mecánica. Nos seduce no solamente su belleza multiforme, nos atrae materialmente su masa. Sobre mí, esa influencia se ha ejercido poderosamente durante toda mi vida. ...un irresistible amor a las montañas”  (Atl, 1921)

Dr. Atl (Gerardo Murillo), Paricutín, ca. 1943, Atl colors y óleo sobre cartón, 72 x 93 cm. Colección Blaisten.
Dr. Atl (Gerardo Murillo), Paricutín, ca. 1943, Atl colors y óleo sobre cartón, 72 x 93 cm. Colección Blaisten.

Una particularidad que tienen las pinturas del Dr. Atl, en especial en las que retrata la actividad volcánica es que remiten al origen mismo del planeta. Krieger en su artículo "Las geo-grafías del Dr. Atl, Transformaciones estéticas de la energía telúrica y atmosférica" del 2014, comenta al respecto que:

Su contemplación permite activar imaginaciones en torno a la prehistoria del planeta y sus violentos procesos de la formación de placas, comprimidos en partes como montañas, debajo de una atmósfera que en sí misma es producto de la temprana actividad volcánica hace mil millones de años.” (p. 20) 

Retrato de un volcán en nacimiento

Para un hombre con tal admiración por los volcanes como Dr. Atl, el hecho de que un 20 de febrero de 1943 se hiciera noticia el nacimiento de un volcán en San Juan Parangaricutiro, Michoacán significó una sola cosa: tenía que mudarse al lugar a presenciar por sí mismo tal fenómeno geológico. De su estancia en Parangaricutiro, Atl escribió un libro titulado Cómo nace y crece un volcán. El Paricutin (1950), en este libro incluye sus observaciones sobre el crecimiento del Paricutín, dibujos y pinturas que realizó sobre el volcán. 

Gerardo Murillo (Dr. Atl), Fumarolas en el Paricutín, 1944, Carbón sobre papel. Colección privada.
Gerardo Murillo (Dr. Atl), Fumarolas en el Paricutín, 1944, Carbón sobre papel. Colección privada.

Las técnicas que utilizó en la mayoría de las obras que incluyó en el libro alternan entre el carboncillo y los Atl colors. Su estancia cerca del Paricutín resultó bastante enriquecedora para sus pinturas. Gracias a que estaba constantemente cerca del volcán, pudo retratar contrastes increíbles entre la actividad volcánica y la iluminación natural del sol y de la luna en distintas horas.

De acuerdo con el Curador del Museo de Arte Moderno (MAM), Carlos Segoviano, “Le interesaba este fenómeno porque creía que el volcán era un objeto plástico, vibrante, cuya intensidad quería representar”.

Gerardo Murillo (Dr. Atl), Volcán en la noche estrellada, Atl color,  1950, MUNAL.
Gerardo Murillo (Dr. Atl), Volcán en la noche estrellada, Atl color, 1950, MUNAL.

El aero paisajismo

A causa de una trombosis y de pasar tanto tiempo en contacto con las fumarolas del Paricutín, en el año de 1949, Dr. Atl pierde la pierna derecha. A pesar de esta pérdida, su pasión por observar el paisaje volcánico desde lo alto no disminuyó. Cuando su cuerpo ya no se lo permitió, utilizó los aviones como prótesis, valiéndose de estos para observar, ahora incluso desde aún más alto, la cima de los volcanes y montañas.

Con la visión que obtuvo al ver el paisaje desde los aviones comenzó a incursionar en el aero paisajismo. Debido a esto, en sus pinturas se incorporaron ángulos que mostraban por completo el cono del volcán rodeado de nubes. Precisamente las nubes tienen un papel importante, casi protagónico en algunos de sus cuadros, estas ayudan a crear una presencia imponente por parte de la naturaleza,  añaden profundidad al espacio montañoso y ayudan a crear ángulos más dramáticos que solo podrían verse desde la misma altura en que se encuentran estas acumulaciones de vapores de agua. (Krieger, "Las geo-grafías del Dr. Atl, Transformaciones estéticas de la energía telúrica y atmosférica", p. 26)

Dr. Atl, Popocatepetl desde un avión, 1958
Dr. Atl, Popocatepetl desde un avión, 1958

Debido a la velocidad, cuando comenzó a utilizar los aviones como manera de seguir subiendo a las alturas, también tuvo que recurrir a la fotografía para poder realizar sus pinturas. Sin embargo, al momento de pintar, no buscaba imitar cabalmente el contenido de la imagen, sino que al igual que con sus cuadros anteriores Atl realizó a propósito pinceladas gruesas y marcadas para dar relieve así como colores vibrantes para generar contraste y darle un aspecto abstracto al paisaje volcánico. Con estas modificaciones Atl reinterpreta la fotografía y logra crear una composición con colores que sugieren lejanía y dan a los volcanes un carácter espiritual  (Krieger, "Las geo-grafías del Dr. Atl, Transformaciones estéticas de la energía telúrica y atmosférica", 2014, p.24).

La cocina del artista: la importancia de conocer los materiales con lo que se trabaja 

Dr. Atl es un gran ejemplo de la importancia que debe tener para el artista no sólo tener una buena técnica, sino también un conocimiento completo de los materiales que utiliza. Al ser él mismo quien crea sus materiales tiene un mayor control de las cosas que puede hacer, es de esta manera que se puede tomar la libertad de superponer colores y crear texturas que generan un efecto luminoso con la seguridad de que el resultado será el deseado y de que una vez concluida la obra, esta va a resistir de manera óptima el paso del tiempo. 

Si te gustaría preparar los Atl colors, puedes conseguir los materiales dando click en el nombre.

Copal (150gms)

Cera blanca (350gms)

Parafina / Cera pura de abeja (350gms)

Aceite de linaza (100ml) 

Trementina (50gms)