La importancia de las técnicas de pintura

febrero 12, 2018, 9:00 PM

Durante el siglo XX, y particularmente a principios del mismo, se criticó mucho el uso de las técnicas de pintura. Los pintores vanguardistas se fueron liberando de las técnicas a la vez que se deshacían de los rígidos lineamientos de la academia.

La realidad es que la academia europea del siglo XIX se había vuelto sumamente estrecha de miras. Recordemos que en este período las exigencias de un nuevo mercado burgués le habían impulsado a crear lineamientos específicos que pretendían ayudar a determinar qué arte era más valioso que otro en términos económicos. Lo único que puede decirse de de estos primeros lineamientos es que eran ridículos y, por suerte o por desgracia, fueron a la vez tan duros e incongruentes que impulsaron a muchos artistas a buscar nuevos caminos, nuevas formas de crear.

Como consecuencia esto trajo muchas nuevas manifestaciones artísticas y, por desgracia, trajo a la vez la pérdida y el rechazo de la herencia del pasado. Esta herencia es, precisamente, las técnicas de pintura y los procedimientos de los grandes maestros de la antigüedad, que tardaron muchos siglos en desarrollarse y que, en realidad, fueron muchas veces tan transgresoras como en su momento lo serían las vanguardias.

El problema de la academia no era la técnica, sino la mentalidad cerrada que dirigía el uso de las mismas. Las técnicas en sí mismas no pueden limitarnos, puesto que no son más que herramientas. Aquí hablaremos un poco sobre la academia y respecto al valor que poseen las técnicas de pintura.

 

Shields, on the River Tyne 1823 Joseph Mallord William Turner 1775-1851

 

La expresión y el lenguaje

Lo más significativo de la pintura y de todas las formas de arte es que detrás de ellas hay personas que piensan, sienten y que quieren servirse del arte para decir algo. El que pinta quiere manifestarse, hablar de su tiempo, de la sociedad, realizar criticas y expresar sus quejas; busca expresar su vínculo con lo divino o exponer la miseria humana. Lo mismo ocurre cuando se escribe, cuando se toca música, se canta o se baila.

Hasta hace algunas pocas décadas no existían ni el derecho ni la obligación de que la gente fuera a la escuela. En México, no fue hasta 1952 que se volvió obligatorio asistir a la escuela, aprender a leer y a escribir. 1952. A otros países su circunstancia social específica les permitió hacer este cambio décadas antes, mientras que, a otros, hasta después. Algunas naciones se dieron cuenta desde principios de siglo que para las empresas era mejor que la gente supiera sumar, restar, multiplicar, escribir y leer. Sin embargo, el beneficio que conllevó el que la gente aprendiera a leer y escribir no sólo se limitó a facilitarle la labor a las empresas.

Al usar un lenguaje común, las personas adquieren la posibilidad de manifestarse y de acceder a lo que otros manifiestan por su cuenta. Una vez deja de dependerse del lenguaje hablado y una vez que lo que es manifestado se vuelve palabra escrita, se agrega la posibilidad de viajar grandes distancias, no sólo geográficas, sino también a través del tiempo. Este lenguaje es el dado por las letras, mas como ya se mencionó, hay muchos lenguajes. Hay los dados por símbolos o señas, hay el conocido como lenguaje corporal, el lenguaje de los animales, el lenguaje del instinto.

 

Jean van Eyck, Virgen y Niño con Canon van der Paele, c. Temple y óleo sobre panel, 1434–36.

 

Muchos lenguajes

Hay quien hace de la expresión su razón de vida, un buen ejemplo de lo cual seríamos, por supuesto, los artistas. Plasmamos nuestras ideas, dialogamos con los demás e intentamos muchas veces que aquello que manifestamos no sólo exprese algo nuestro, sino que además pueda darle voz a otros, haciendo de vehículo a algo que ha sido llamado universal.

Entre los artistas hay quienes buscan, con esta finalidad, refinar su lenguaje, encontrando en su proceso formas de trabajo más precisas o abstractas y haciendo de su arte algo que trascienda el tiempo, barreras mentales, culturales, comunicando a la vez cosas grandes o sutiles. Se trata de cosas que son difíciles de transmitir literalmente, por lo que suelen transmitirse entre lineas, pero en las cuales usualmente están las claves de lo que pretende transmitirse en el arte.

 


Leonardo da Vinci, La última cena, Buon fresco terminado al seco, 1495-1498

 

El lenguaje de la pintura

La pintura es tan sólo un lenguaje entre tantos más. En ella se usan color, trazo, línea, forma, mancha y las características de los materiales en lugar de las palabras. Este es el lenguaje del artista o creativo que se identifica con las imágenes que pueden lograrse con la pintura. Aquel que considera que lo que quiere transmitir y expresar ya se encuentra dicho en parte dentro del propio material de la pintura.

Semejante tipo de creativos han existido por muchos siglos, acumulando a lo largo de todos esos años una cantidad inmensa de información respecto a cómo han logrado manifestar sus ideas. Nos han legado sus recursos, herramientas y descubrimientos. Dichos recursos son las técnicas y los procedimientos de la historia de la pintura.

 

Sandro Botticelli, Venus y Marte, c. 1485. Temple de huevo sobre panel, 69 cm × 173 cm

 

La herencia técnica

Las técnicas de pintura deben su desarrollo a la búsqueda -e incluso la lucha- de algunos artistas del pasado por mejorar su obra, por lograr más y de mejor manera. No existiría el gran acervo de experimentos exitosos y fallidos si no fuera por el intento de algunos artistas por que sus obras atravesasen la línea del tiempo, por la durabilidad de las técnicas y los medios que desarrollaron, pero también porque el impacto de sus obras fuera tal que se grabara en las mentes de quienes las observaran.

Tras años de experimentación y desarrollo en su propio trabajo, algunos pintores se dieron cuenta de qué técnicas de las que usaban eran más afortunadas que otras. Notaron cuáles duraban más tiempo, con cuáles se podía exaltar mejor la luz, con cuáles se podía exaltar mejor el color, cómo había que retratar las formas, exaltar las perspectivas, entre otras cosas. Notaron cuáles eran las combinaciones más afortunadas de materiales y heredaron las mismas a artistas posteriores. Sus medios, soportes y otros recursos técnicos, medios que al ser comprendidos por los artistas crean un puente entre el espectador y el artista, llevando sus ideas y emociones hasta los otros y haciendo que ellas impacten a todo aquel que las ve.

 

Rembrandt, Autorretrato, Temple y óleo sobre tela, 1658.

 

La adaptación de las técnicas

Durante la Edad Media, la iglesia controlaba las técnicas y determinaba cómo se debía pintar y cómo no, con qué medios y con cuáles no. A partir del Renacimiento temprano muchos artistas comenzaron a desarrollar técnicas para liberarse de esos lineamientos. Las técnicas resultantes fueron un esfuerzo conjunto de grandes artistas a lo largo de mucho tiempo.

Grandes artistas inventaron nuevas técnicas, las transformaron y las heredaron, todo con la finalidad de mejorar su alfabeto: el lenguaje de la pintura. En aquella época, si bien había secretos de taller que no eran revelados, la rigidez técnica que alguna vez impusiera la iglesia no era la norma. En el período comprendido desde el Renacimiento temprano y hasta el Barroco tardío, el desarrollo técnico logrado por mucho pintores implicó también el desarrollo de nuevas técnicas y no sólo el preservar y continuar la herencia legada por los artistas del pasado.

Grandes artistas de la talla de Rembrandt y Tiziano tomaron técnicas antiguas y las transformaron a su conveniencia, inspirando de esa forma a muchos otros y transmitiendo cosas que antes no habría sido posible transmitir. No sólo heredaron sus obras, sino también sus procesos, para que otros pudieran partir de sus métodos para crear los propios.

 

Durero, Autorretrato (1500), Pinacoteca Antigua de Múnich.

 

El desarrollo de nuevas técnicas

Técnicas como aquellas desarrolladas por Rembrandt siguen maravillando a gran cantidad de pintores actuales. Sin embargo, solemos olvidar que lo que Rembrandt logró en su momento no fue el trabajo de un solo hombre. Se trata del logro de muchos pintores, de varios siglos de información y del desarrollo técnico que el artista tuvo la posibilidad y deseo de retomar y mejorar.

Debido a las búsquedas por lo nuevo, en el siglo pasado muchos artistas de vanguardia asumieron las técnicas como imposiciones obsoletas. Así se satanizaron los sistemas antiguos de uso, en beneficio de encontrar un nuevo discurso en la plástica del momento. Con el tiempo, esto produjo una especie de nueva academia; una nueva forma de esclavitud en la que el artista debe obedecer un conjunto de reglas. Justo aquello de lo cual escapaban quienes en un principio abandonaron la técnica. La academia de las post vanguardias.

La ventaja de este desarrollo fue que enfatizó el problema real. El enemigo nunca fueron las técnicas, sino la mentalidad rígida que tenían detrás. Las técnicas no tienen voluntad propia y no nos pueden obligar a trabajar de una forma u otra. Nadie puede hacerlo. Son herramientas que permiten cosas y que podemos transformar para adaptarlas a nuestras necesidades. En lugar de ser cadenas que nos atan al pasado, pueden ser alas para volar una vez son comprendidas. Comprender las técnicas es lo que permite al pintor transformarlas y crear nuevas, encontrando aquellas óptimas para cada pintor.

 

Anselm Kiefer, Parsifal III, óleo y sangre sobre papel sobre lienzo, 1973, Tate.

 

El valor de las técnicas

Las técnicas antiguas siempre serán recetas que, bajo nuevos ojos y sentido de autodirección, mantendrán su carácter de técnicas personalizadas. No se tiene por qué pintar igual que aquellos del siglo XVI, XVII o XVIII, mas tampoco se tiene por qué rechazar hacerlo, si eso es lo que deseamos hacer.

Las recetas sólo son para usarse como vehículos y para construir sobre ellas formas nuevas de producir. Nos ayudan a llegar a la dirección que buscamos, haciendo que nuestra obra tenga una óptica específica. Son muchas que, combinadas con la libertad implícita en cada ser humano, se pueden utilizar tal como se quiera, para lograr lo que sea que se desee.

A aquellos que se atrevieron a investigar las técnicas y a transformarlas según sus necesidades, se les nota en sus obras. Es además interesante que ellos por lo general son los más grandes artistas de la historia. Aquellos que no sólo se quedaron con lo que les ofrecía y dictaba el presente, sino que tuvieron la capacidad de tomar del pasado y a su vez transformarlo en relación al futuro que tenían en sus mentes.

 

Jackson Pollock, 7, acrílico sobre lienzo, 1968.

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