La indispensable función de las cargas en la pintura de impasto

mayo 22, 2018

El término “cargas” se usa para denominar distintos materiales inertes e incoloros que se anexan a las pinturas para volverlas más espesas. Así como los hay de distintos tipos, naturalmente producen diferentes efectos, también. Algunas ayudan a que las películas de pintura sequen rápido y a que al hacerlo consoliden de manera óptima, mientras que otras ayudan a los fabricantes de materiales para artistas a usar menos pigmento en sus tubos y hacer que las pinturas mantengan su consistencia.

Las hay de distintos tipos: delgadas, muy delgadas, medianas, gruesas y muy gruesas. En esta entrada hablaremos sobre cargas, especialmente sobre su uso en la pintura de impasto.

 

Rembrandt van Rijn, La novia judia, temple y óleo sobre lino, 121.5×166.5 cm, 1662.

 

¿Para qué sirven las cargas?

Las cargas son uno de los ingredientes más importantes de la pintura artística. Es mediante ellas que se le da absorción a las imprimaturas con las que preparamos nuestro lienzos, son las responsables de consolidar las capas de pintura de técnicas como el encausto, y es también gracias a sus cualidades que podemos pintar con impastos gruesos sin que éstos escurran del lienzo, pierdan su forma y tarden años en secar.

 

Rembrandt van Rijn, La novia judia, temple y óleo sobre lino, 1662. (fragmento)

¿Qué son las cargas?

Las cargas son polvos inhertes e incoloros, utilizados para cumplir todos los propósitos mencionados en el párrafo anterior y algunos más. Las hay desde muy delgadas, como el blanco de Boloña o el blanco de Barita, y hasta muy gruesas, como algunas arenas sílicas e inclusive ciertos materiales de construcción que también se llegan a utilizar en la pintura.

Actualmente el lugar más común para encontrar cargas dentro de la pintura comercial es en pinturas de baja calidad y en pinturas de calidad media (aunque lamentablemente también se encuentra ocasionalmente en pinturas de calidad “alta”). Las grandes marcas de pintura agregan cargas en todas sus pinturas de calidad media (conocidas como calidad de estudiante) para disminuir la cantidad de pigmento que normalmente debería emplearse en un tubo de pintura acrílica, óleo, gouache o una pastilla de acuarela.

De esta forma le dan consistencia a la pintura, reduciendo el costo de producción. A su vez esto les permite hacer que la consistencia de todos sus tubos de pintura sea similar, cosa que sin cargas es imposible de lograr.

 

Rembrandt van Rijn, La novia judia, temple y óleo sobre lino, 1662. (fragmento)

 

El pigmento, los diferentes medios y la consistencia de la pintura

Si tenemos pigmentos distintos, al mezclarlos con diferentes medios obtendremos también diferentes consistencias.

Pongamos por ejemplo la pintura al óleo. Estamos acostumbrados a sacar pintura de un tubo de óleo y esperar un tipo de consistencia específica. Queremos ver pintura espesa que no escurre en una paleta y que conserva su forma, incluso tras ser aplicada, secando a su vez bastante pronto. Mucha gente espera abrir un tubo de óleo y que al aplicar la pintura que contiene sobre un lienzo aparecerá como por arte de magia una pincelada tipo van Gogh. Esto ha causado que muchas empresas de pinturas se hayan enfocado en producir un tipo de óleos que posea ese tipo de apariencia. El problema: para lograr esto hay que hacer algunos agregados a las pinturas con el fin de igualar la consistencia de pigmentos que originalmente no tendrían ese comportamiento esperado.

Diferentes pigmentos provienen de fuentes diferentes. Algunos son óxidos de metales, otros tierra, otros pigmentos orgánicos, etcétera. Esto implica que no todos se van a comportar de la misma manera al ser mezclados con aceite de linaza. El blanco de titanio, por ejemplo, es un pigmento blanco muy pesado y con absorción nula que tiende a escurrir de los lienzos si se usa empastado. Distintas marcas de materiales emplean cargas para darles a este tipo de pigmentos (con comportamiento distinto al que el grueso de los compradores espera ver) un carácter más reconocible y fácil de manejar. Para esto se usan también las cargas, para ajustar la consistencia de las pinturas.

 

Rembrandt van Rijn, La novia judia, temple y óleo sobre lino, 1662. (fragmento)

 

El problema de usar cargas en los tubos de pintura

El problema que conlleva el uso de pinturas a las que se les ha añadido cargas desde antes de ser envasadas, es que algunas de las características de los pigmentos se pierden. Es por esta razón que este tipo de pinturas se conocen como calidad estudiante, puesto que son más baratas, pero a su vez de menor calidad.

Pigmentos muy delgados como algunas lacas, carmines, alizarinas, y muchos otros, se volverán más cubrientes y menos vibrantes al agregárseles las cargas que se emplean para las pinturas antes de ser entubadas. Las cargas forzosamente les darán cierto carácter opaco a los colores que, como tales homogeneizarán la apariencia tonal de nuestras pinturas, cosa que es a veces completamente indeseable al reducir y preestablecer nuestra paleta de posibilidades.

Así mismo, los tubos de pintura tendrán una menor capacidad tintante, puesto que se les quita pigmento para agregar en lugar del mismo la carga. Esto tendrá como resultado que ciertas pinturas serán muy transparentes al ser aplicadas, aún si se les usa un tanto gruesas.

En suma, las pinturas transparentes se volverán menos transparentes y las muy tintantes se volverán menos tintantes. Esto, como todo en la pintura, puede beneficiar a algunos pintores y ser detrimental para otros.

 

Rembrandt van Rijn, El hombre del casco dorado, temple y óleo sobre lino, 67.5×50.7 cm, 1650 -1655.

 

La ventaja de pinturas a las que se les ha agregado carga antes de ser entubadas

La ventaja que tienen estas pinturas es que para pintores que empiezan son más fáciles de manejar que lo que serían las pinturas de mayor calidad. Puesto que los colores son ni muy transparentes ni muy cubrientes o tintantes, los resultados que se consiguen con ellas son más fáciles de predecir. Con pinturas de mejor calidad, sin añadidos, hay que conocer más a fondo nuestros pigmentos, conocer más respecto a cómo se comporta cada uno de ellos, las funciones que tiene y cómo aplicarlos. La realidad es que cada tipo de pigmento se comporta de manera diferente en relación a su composición química y las características que derivan de la misma.

Para pintores que no deseen compenetrarse a tal punto con su medio, las pinturas calidad estudiante pueden muchas veces producir resultados más satisfactorios que las pinturas profesionales. Claro que, a su vez, dicha uniformidad puede ser una desventaja para aquel que quiere explorar su propia forma de pintar más profundamente.

La realidad es que al usar las pinturas a las que se les ha agregado carga previamente, algunos efectos que pueden ser logrados mediante veladuras, transparencias, grisallas y otras muchas técnicas se vuelven mucho menos espectaculares.

 

Rembrandt van Rijn, El hombre del casco dorado, temple y óleo sobre lino, 1650 -1655. (fragmento)

 

Ventajas de pinturas sin cargas previamente añadidas

Las pinturas profesionales, en las que sólo se ha empleado pigmento y medio sin cargas pre-agregadas, nos ofrecen el más grande abanico de posibilidades.

Con ellas tenemos la oportunidad de explorar a fondo las distintas cualidades de los pigmentos con que fueron fabricadas, para así usarlos como nos parezca más conveniente. Sin embargo, si tenemos en mente un resultado específico que queremos conseguir, generalmente requiere más que sólo mayor conocimiento de los materiales que estamos usando, pues también necesitaremos saber de los diversos procesos de aplicación de los mismos materiales.

Entre esos procesos de aplicación se encuentra también el uso de distintas cargas, de manera controlada y por distintas razones.

 

Rembrandt van Rijn, El hombre del casco dorado, temple y óleo sobre lino, 1650 -1655. (fragmento)

 

¿Cómo usar las cargas?

Como ya se mencionó, las cargas se emplean para dar consistencia a las pinturas, pero también para volverlas menos transparentes y para generar textura. En general, su uso depende de la función que han de cumplir y de la técnica en la que habrán de utilizarse, pero todas las cargas se agregan a las pinturas para obtener alguno de los resultados antes mencionados.

Cuando las agregamos es importante considerar que, al igual que los pigmentos, las cargas no son por sí mismas aglutinantes y que requieren, por lo tanto, de los medios de pintura para adherirse al lienzo.

Agregar carga a una pintura de tubo como óleo, acrílico o gouache implica que agreguemos poca carga o que agreguemos más medio. Si la cantidad de medio es escasa en relación a la cantidad de carga, la pintura se craquelará y no se adherirá bien a nuestro lienzo.

 

Rembrandt van Rijn, El retorno del hijo pródigo, temple y óleo sobre lino, 262×105 cm, 1662.

 

Cargas de distintos grosores

Existen cargas con muchos grosores diferentes. Entre las más delgadas encontramos el blanco de Boloña, el blanco de Barita, mientras que entre las ligeramente más gruesas encontramos el caolín. Estas cargas delgadas son ideales para ser utilizadas en técnicas como el temple de agua, la acuarela, la pintura a la caseína y el jabón de cera. Dichas técnicas no poseen una capacidad de anclaje fuerte, puesto que sus aglutinantes son delicados, por lo que deben ser utilizadas en conjunto con cargas delgadas y en cantidades controladas para que las capas de pintura se mantengan estables a la larga.

La técnica dry brush, utilizada tanto en temple como en acuarela, se beneficia ampliamente del uso de estas cargas. El pintor estadounidense Andrew Wyeth empleaba en particular el blanco de boloña como carga, tanto en sus acuarelas, como en sus temples.

Curiosamente, la técnica conocida hoy día como gouache nació de la acuarela. De hecho, tradicionalmente consiste simplemente en acuarela con extra carga para volverla más densa y menos translúcida. Al agregarle carga se debe utilizar junto a una mayor cantidad de solución de acuarela para que la carga pueda adherirse al papel.

 

Rembrandt van Rijn, El retorno del hijo pródigo, temple y óleo sobre lino, 1662. (fragmento)

Cargas medias

Entre las cargas medias encontramos el caolín, el carbonato de calcio, y también podrían entrar las arenas sílicas delgadas. El caolín y el carbonato de calcio son las cargas que mayor cantidad de usos tienen, tanto para realizar impastos, como para otras tareas dentro de la pintura. A eso se suma que también son utilizadas dentro de las imprimaturas para darles mayor absorción.

Al ser utilizadas en impastos, estas cargas ayudan a darle mayor cuerpo a la pintura y a que las pinceladas con impastos conserven su forma al ser colocados en el lienzo. También hacen que la pintura, aún usada gruesa, seque con mayor velocidad que cuando contiene exclusivamente pigmento.

El hecho de que estas cargas ayuden a secar la pintura es particularmente importante en la pintura al óleo utilizada con impastos gruesos, lo mismo que en el caso de la pintura de encausto. En la pintura al óleo usada muy gruesa los tiempos de secado pueden ser muy largos, sobre todo de la parte interna de los impastos. Por si fuera poco, conforme van secando estos impastos gruesos tienden a perder su forma y “rechuparse”. Sin embargo, si se les agrega una cantidad suficiente de carga, conservaran su forma de mejor manera, sin deformarse.

En el caso del encausto el uso de estas cargas es sumamente importante, ya que esta técnica tarda mucho tiempo en secar completamente (varios siglos, de hecho). Esto implica que continúa siendo sensible a los incrementos ambientales fuertes de calor por mucho tiempo, lo que significa que los cambios de temperatura pueden llegar a derretir los cuadros. Lo bueno es que el uso de las cargas en conjunto con este medio de pintura ayudará a que seque más velozmente y a que las capas de pintura estén mejor consolidadas y, por tanto, resistan mejor el medio ambiente.

 

Rembrandt van Rijn, El retorno del hijo pródigo, temple y óleo sobre lino, 1662. (fragmento)

Cargas gruesas

Tradicionalmente las cargas gruesas son distintos tipos de arenas sílicas. Estas son gruesas, no sólo por el diámetro de sus partículas, sino también por el peso mismo del material.

Rembrandt uso muchas arenas sílicas distintas, las cuales de hecho eran polvos de cuarzo molido. En sus cuadros, estas arenas sílicas tenían la función de ayudar a consolidar los impastos, volverlos densos, estables y ayudarles a conservar su forma -pero con una característica particular-. Al ser de vidrio transparente, los impastos de ciertas arenas sílicas permiten cierto paso de la luz entre sus partículas si son usados con la lógica correcta.

Algunos impastos de Rembrandt hechos con blanco de plomo aprovechaban tanto las cualidades del plomo como las de las arenas sílicas para generar impastos sumamente refractantes, que de otra forma no podrían haber sido creados.

 

Rembrandt van Rijn, El retorno del hijo pródigo, temple y óleo sobre lino, 1662. (fragmento)

Consejos para usar cargas

Algo de suma importancia al utilizar cargas en cualquier técnica es recordar que se les debe agregar medio suficiente para que puedan quedar adheridas correctamente al soporte. En caso de no utilizar medio suficiente, no habrá suficiente “pegamento” para adherirlas al lienzo en el cual fueron colocadas.

Lograr distintas calidades de pintura junto con las cargas (ya sea ligeramente más secas y absorbentes o con más medio e impermeables) es también algo ventajoso para la pintura. Volver ligeramente más secantes nuestras capas de pintura internas, mediante el uso de los medios correctos en las cantidades correctas, puede ser particularmente deseable si posteriormente daremos acabados superficiales a estas capas con veladuras. De esta forma, las veladuras que coloquemos se agarrarán al soporte de mejor manera y de manera perfectamente uniforme.

Y aquí acaba nuestra aportación sobre las cargas, al menos por este momento. Esperamos les sea útil.

Secretos del impasto en distintas técnicas

mayo 15, 2018

Hoy en día pintar en óleo y acrílico de forma impastada parece haberse vuelto tan simple como abrir un tubo de pintura cualquiera y aplicarlo grueso. Ya en caso que deseemos una calidad de impasto especial, podemos si acaso mezclarle a dicha pintura recién salida del tubo un medio de gel para impasto.

Las grandes empresas de materiales han hecho que los resultados de distintas técnicas antiguas, que requerían considerables conocimientos para ser logrados, hoy puedan producirse sólo destapando un tubo de pintura con preparación previa. Por desgracia, lograr buenos resultados en cualquier forma de pintura no siempre es tan simple. Esto es porque aunque un resultado se vea en apariencia similar a otro, no quiere decir que internamente sea similar.

La realidad es que cuando aplicamos impastos de pintura directa del tubo, o acondicionada con medios de gel, ésta en muchos casos cambia considerablemente de dimensión al secar. Por otra parte, si aplicamos nuestra pintura de impasto sobre un bastidor cualquiera, no pensado para pintar con impasto sobre él, la vida de nuestra obra podría verse comprometida. Por último, la pintura de impasto requiere trabajarse con cierta lógica que permita que la pintura se ancle en lo profundo de la imprimatura sobre la cual está siendo aplicada. Es de dicho procedimiento que dependerá a mediano y largo plazo la vida de la obra.

Esta vez analizaremos aspectos importantes a considerar para trabajar pintura de impasto, de tal forma que nuestros resultados sean los que buscamos y que nuestra obra sea duradera.

 

Andrew Wyeth, Blue measure (Medida azul), 1959, drybrush y acuarela.

 

De magro a graso

De magro a graso es el nombre que se le dio al sistema de pintura que mejor permite el uso de impastos.

El término de magro a graso actualmente se utiliza como sinónimo de delgado a grueso, mas también implica de fluido a denso y de seco a grasoso. De magro a graso tiene que ver con la lógica a partir de la cual se construye un cuadro.

Pese a que cuando observamos un cuadro lo que vemos es simplemente una superficie cubierta de pintura, la realidad es que un cuadro se construye a capas. Esto implica que hay varias capas internas que, aunque no son visibles sobre la superficie de un cuadro, juegan un papel importantísimo, tanto en la apariencia final del cuadro, como en la estabilidad futura del mismo.

 

Andrew Wyeth, Spring Sun (Sol de primavera), 1958, dry brush.

 

De magro a graso y su vínculo con la imprimatura

Como se mencionó en el texto pasado sobre la preparación de lienzos para pintura de impasto, la imprimatura juega un papel indispensable en la pintura de impasto. Puesto que la pintura de impasto es densa, y por tanto más pesada, requiere un mejor anclaje que aquel que requerirían formas de pintura más delgadas. Por esta razón, las imprimaturas para pintar con impasto deben ser más absorbentes que aquellas para pintura delgada.

Actualmente el grueso de los pintores utiliza un mismo tipo de gesso acrílico para preparar sus lienzos, indistintamente de si se preparan para acrílico, óleo e incluso temple, además de hacerlo independientemente de la forma en que se habrá de trabajar con dichas técnicas sobre los lienzos. Incluso suelen venderse telas previamente preparadas que supuestamente pueden utilizarse en todo tipo de técnicas. Si bien en un principio los efectos de no considerar con más cuidado la imprimatura de nuestros lienzos no siempre es visible, a la larga pueden traer consigo considerables problemas.

También cabe señalar que el uso de gesso acrílico para todas las técnicas no es ideal, debido a algo que se mencionó en la publicación pasada. Lo que deseamos de una imprimatura es que esta se compenetre íntimamente con las fibras del soporte sobre las cuales fue aplicada, que absorba y ancle a la pintura que habrá de ser puesta sobre ella y que se unifique con la pintura y el soporte. Por esta razón, lo ideal es emplear imprimaturas con cualidades análogas a aquellas de la pintura que habremos de utilizar, para que así ambas puedan unificarse más que sólo estructuralmente, uniéndose a nivel molecular.

Como ejemplo, al emplear imprimatura de aceite para pintar al óleo, la imprimatura no sólo absorbe al óleo, sino que el aceite que la misma contiene se unifica a él, generando una misma película de aceite que va desde las fibras internas del lienzo hasta los impastos superiores más densos. En caso de emplear imprimatura de acrílico, la unión del acrílico y el óleo siempre será meramente superficial, por la simple razón que el acrílico es molecularmente distinto al aceite.

La conclusión sería que lo mejor es siempre emplear imprimaturas ideales para la técnica que vamos a utilizar sobre ellas.

 

Andrew Wyeth, dibujo a lápiz y dry brush.

 

Cómo se relaciona magro a graso con la imprimatura

Una vez hayamos elegido la imprimatura correcta, aplicar la misma un poco más gruesa para volverla más absorbente juega un papel muy importante en relación al sistema de magro a graso. Como ya he mencionado en una publicación anterior sobre este sistema, magro quiere decir fluido, delgado y poco grasoso. Esto es importante en las primeras capas de pintura por tres razones:

Por un lado, si las primeras manos de pintura son fluidas, podrán penetrar fácilmente en la imprimatura y anclarse a la misma, no sólo de forma superficial, sino profunda. En caso de que empezáramos directamente con impastos gruesos, los mismos únicamente quedarían anclados de manera superficial.

Por otra parte, si empezamos con capas de pintura relativamente fluidas, pero muy gruesas, corremos el riesgo de que en ellas sólo seque primero la capa más externa, lo que conforme pase el tiempo puede hacer que nuestros impastos adquieran una textura irregular y extraña. Lo ideal para evitar esto es construir nuestras pinturas a capas cada vez más densas, que a su vez contengan cargas (de las cuales hablaremos en lo sucesivo).

En última instancia, comenzar con capas fluidas, delgadas y poco grasosas o densas permitirá que las capas de pintura que coloquemos mantengan cierta capacidad de absorción. De esta forma los impastos, e incluso veladuras superiores que coloquemos, se anclarán fácilmente a las capas previas de pintura. Para conseguir esto también juegan un papel de gran importancia las antes mencionadas cargas.

 

Andrew Wyeth, Ice Storm (Tormenta de hielo), 1971, drybrush, acuarela y gouache sobre papel.

 

Cómo se construye cada vez más graso

Construir cada vez más graso implica distintas cosas en diferentes técnicas. No mencionaré todas las técnicas, pero mencionaré aquella a partir de la cual, según mi percepción, puede deducirse la aplicación de magro a graso en todas las otras: el temple de agua.

Temple de agua: En la técnica de temple de agua construir de magro a graso quiere decir empezar con un temple con varios volúmenes de agua y terminar con pura yema de huevo sin nada de agua. En esta técnica, la frase de magro a graso describe perfectamente lo que ocurre al pintar. En un principio, las capas son fluidas por la cantidad de agua, delgadas puesto que al tener poca yema (el aglutinante) no pueden cargar gran cantidad de material, y a su vez secas puesto que contiene mucha más agua que grasa de huevo, lo que las vuelve absorbentes en relación a las siguientes capas.

La técnica de temple de agua comienza a volverse más grasa conforme empleamos menos cantidad de volúmenes de agua en nuestro temple y comienza, por tanto, a haber en él cada vez más yema. El pintor Andrew Wyeth solía decir que lo máximo que podía usarse de agua en temple de agua eran 10 volúmenes y que los impastos podían realizarse con la pura yema de huevo. De hecho, él empleaba en dicha técnica un impasto conocido como dry brush, el cual implica no sólo usar pura yema de huevo en el impasto, sino dejar secar la yema durante la noche en la paleta y agregarle más yema a la yema ya medio seca para volverla aún más grasa y densa.

Nota: La técnica de dry brush existe también en técnica de acuarela y podríamos considerarla una forma de impasto en acuarela. Ella consiste en dejar secar la pintura de acuarela en el pincel, o en un procedimiento similar al del temple en que se enriquece el medio de acuarela seco con más pintura. Existe también otro tipo de impasto en acuarela que es conocido como técnica de gouache el cual implica el uso de cargas junto con la acuarela.

 

Andrew Wyeth – Helga ‘Pageboy’ (detalle) 1979. Drybrush y temple sobre panel

 

De magro a graso en otras técnicas

Tal como se mencionó sobre el caso del temple de agua, en otras técnicas de magro a graso siempre implicará volver cada vez más densas y grasosas nuestras capas de pintura.

En temple de barniceta quiere decir usar cada vez menos agua y más yema, pero también emplear cada vez mayores cantidades de barniceta y usar barnicetas cada vez más gruesas.

En técnica de óleo implica emplear en un principio barnicetas de aceites delgados y en capas delgadas, y cada vez barnicetas de aceites más gruesos y de forma más densa.

En pintura de acrílico, lo ideal sería comenzar con acrílico fluido y posteriormente pasar a acrílicos más densos. Es importante considerar que, aunque el acrílico puede adelgazarse con pura agua, el agua es para el actílico un solvente y debilita tanto su poder de agarre como su vida sobre el lienzo. Por esta razón no es ideal emplear sólo acrílico denso y adelgazarlo con agua, sino que es mejor usar acrílico fluido y suave primero, y posteriormente pasar a acrílico denso.

 

 

Andrew Wyeth, End of storm (El fin de la tormenta), Acuarela, gouache y drybrush.

 

Qué pasa si se hace al revés

Si en lugar de pintarse de magro a graso se pinta de graso a magro, pueden ocurrir distintas cosas. En primer lugar y como ya se mencionó antes, las primeras capas de pintura no penetrarán en la imprimatura y su anclaje no será más que superficial.

En segundo lugar, nuestras capas de pintura superiores secarán antes que las capas internas, lo que puede generar arrugas en las capas de pintura conforme secan o incluso craqueladuras en las capas superiores.

A menos que nuestra intención sea jugar con distintas texturas de craqueladuras y otras texturas espontáneas (cosa que también es completamente válida), no es recomendable pintar a la inversa, sobre todo si en nuestros impastos no se han utilizado cargas.

 

Andrew Wyeth, Hierbas caídas, acuarela, gouache y drybrush.

 

Las cargas para hacer impastos densos que consoliden y que no se contraigan

El término “cargas” se usa para denominar distintos materiales inertes e incoloros que se anexan a las pinturas para volverlas más densas.

Puesto que los hay de distintos tipos, también suelen producen diferentes efectos. Algunos ayudan a que las películas de pintura sequen rápido y a que consoliden de manera óptima al hacerlo. Otras ayudan a los fabricantes de materiales para artistas a usar menos pigmento en sus tubos y hacer que las pinturas mantengan su consistencia.

Las hay de distintos tipos: delgadas, muy delgadas, medianas, gruesas y muy gruesas. En la próxima entrada hablaremos más sobre cargas, especialmente sobre su uso en la pintura de impasto.

 

 

 

 

 

Curso Intensivo de Encáustica y Técnicas a la Cera – Abril 2018

febrero 26, 2018

Curso Fecha Horario Ubicación Precio
Curso intensivo de encaústica y técnicas a la cera Viernes 20 y Sábado 21 de Abril 2018 10:00 am a 7:00 pm Av. Jardines de San Mateo 20 A,
Conjunto San Miguel, C.P. 53010
Naucalpan, Edo. Mex.
         $3,870.00

(Incluye la mayoría de los materiales)

El encausto es una técnica de pintura translúcida de hermosa apariencia que puede ser utilizada a manera tanto espontánea como controlada, con finísima precisión. De hecho, algunos de los primeros retratos figurativos de la historia fueron hechos en técnica de encausto, mismos que fascinaron a pintores de épocas posteriores. Entre estos se encuentran Leonardo da Vinci, el Greco y Diego Rivera. Su multiplicidad de posibilidades hace de esta técnica ideal para ser utilizada tanto en pintura abstracta como figurativa o puntos intermedios entre ambas. Lo importante a considerar al utilizar encausto, es que para el realismo, el medio debe permitir la precisión, para lograrlo el pintor debe hacer que el encausto tenga las características que le den este comportamiento. Por otro lado, a la hora de hacer pintura abstracta, el pintor podría necesitar que su material tenga la capacidad de comportarse de múltiples formas y generar una amplia gama de resultados, tanto ópticos como matéricos. En ambos casos la importancia de que el artista conozca el material y tenga la capacidad de controlarlo es lo que determinará si logrará o no aprovechar las magníficas cualidades de esta técnica, que han fascinado a grandes pintores a través del tiempo y con ello, poder enriquecer su obra.

El encausto es una pintura imperecedera, de presencia laqueada que no se altera y que permite abundantes juegos plásticos. Es altamente flexible en cuanto a aplicación de materiales en diferentes grosores, desde los ínfimamente delgados hasta los muy gruesos. Es un material que por sus características, queda completamente anclado a la imprimatura desde las primeras manos, volviéndose con el tiempo una unidad con ella. Es capaz de generar textura y se le puede incrustar oro, y otros elementos, utilizarlo con sílice y vidriar su superficie provocando una apariencia refractante. Puede ser trabajado en caliente o en frío y producir desde la figuración más precisa hasta la abstracción más espontánea.

Para utilizar exitosamente esta técnica es indispensable conocer cómo preparar soportes especiales, controlar la transparencia del material, utilizar cargas, y saber qué función tienen las resinas.

Objetivos:

  • Analizaremos los materiales, imprimaturas y medios en sus distintas durezas.
  • Estudiaremos cómo aplicar las capas de pintura en técnicas de encausto para lograr óptima pintura tanto figurativa como abstracta.
  • Estudiaremos cómo producir representaciones precisa en encausto, sin que éstas sufran modificaciones con el calor.
  • Estudiaremos cómo producir múltiples juegos plásticos aprovechando el carácter natural de los elementos del encausto en múltiples modalidades.
  • Analizaremos el uso de metales en polvo, laminados de oro y otros metales, sus métodos de aplicación y su comportamiento e interacción con otros materiales.
  • Estudiaremos el uso del vidriado en el encausto.
  • Cada alumno ejecutará una obra con procesos técnicos de pintura abstracta y figurativa en técnica de encausto donde aplicará lo visto en el curso.

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Usos del aguarrás en la pintura al óleo y sus precauciones

octubre 10, 2017

La esencia de trementina, mejor conocida como aguarrás bidestilado, es el solvente tradicional con el que se trabaja la pintura al óleo. En esta técnica en particular, la trementina es empleada con diversos fines. Uno de éstos es la producción de barnices de distintas resinas, como el barniz damar y el barniz de copal. También sirve para producir barnicetas con diversos aceites y barnicetas cerosas de diferentes densidades. Finalmente, se usa también para adelgazar la pintura al óleo e incluso para limpiar pinceles y otros utensilios como espátulas, paletas y charolas.

La trementina es también un componente esencial para otras técnicas pictóricas como el encausto y el temple. Si bien ha sido el solvente más usado a lo largo de los siglos para trabajar las distintas técnicas pictóricas tradicionales, hay aspectos del aguarrás bidestilado que muchos pintores desconocen y que podría serles beneficioso considerar. A esto se suma que en la actualidad existen muchos distintos solventes modernos que suelen emplearse para sustituir la trementina, aún cuando no todos pueden realmente ser utilizados en su lugar de forma indistinta.

En esta publicación hablaremos un poco sobre la trementina, sus usos, sus precauciones y cuándo puede sustituírsele con otro solvente y cuándo no.

 

Trementina ttamayo.

 

El destilado de la trementina

La trementina, también conocida como esencia de trementina, espíritu de trementina, aceite de trementina o aguarrás bidestilado, se extrae de la destilación de las resinas de distintos árboles. Dichos árboles son, en su mayoría, coníferas, también conocidos como árboles de pino.

Los árboles de pino exudan su sustancia interna de dos maneras: como resina y como jugo. Al procesar ambos es que se destila la esencia de trementina. En el proceso de destilación se calienta el jugo y la resina en un sitio cerrado y se espera a que se evapore. Lo que se evapora se recupera y contiene para luego permitirle enfriarse y condensarse. Este primer destilado tiene aún varias sustancias dentro, aparte de lo que después formará la esencia de trementina. Entre estas distintas substancias encontramos otras que también son empleadas dentro de la pintura artística. Las mejor conocidas son la trementina de Venecia y el bálsamo de Canadá.

Esta sustancia resultante del primer destilado vuelve a destilarse por segunda vez. En este proceso se separa la trementina de Venecia de la esencia de trementina, la cual se evapora de nuevo y se condensa en un recipiente separado.

 

Extracción de materia prima para producir trementina.

 

La trementina de Venecia

La trementina de Venecia es una sustancia gomosa, resinosa y chiclosa, que asemeja a un ámbar líquido y que también es utilizada en la pintura artística. Es una de las sustancias más densas que se extraen de la destilación de la trementina.

Esta sustancia comúnmente utilizada por los pintores venecianos renacentistas, es translúcida y de sensación vítrea. Ha sido empleada por siglos como un medio para enlazar las capas de pintura al temple. También se mezcla con algunos medios pictóricos, como los aceites y las barnicetas, para acentuar algunas de sus características. Por ser una sustancia adherente, ligante y lustrosa, algunos pintores la usan para darle más brillo a óleos y temples. Sin embargo, la trementina de Venecia es un material que debe ser utilizado con moderación. De emplearse demasiada, las capas de pintura no secarán y, en vez de ser más brillantes, recolectarán polvo por años.

Existen otras substancias similares a la trementina de Venecia. Entre éstas encontramos el bálsamo de Canadá y el bálsamo de Estrasburgo. Ambas son sustancias idénticas a la trementina de Venecia, sólo que son extraídas de destilados de coníferas distintas. Como resultado se obtienen sustancias con características ligeramente diferentes, siendo la distinción más significativa el color de las mismas. Por ejemplo, el bálsamo de Estrasburgo es prácticamente incoloro, a diferencia de la trementina de Venecia que es de color ambarino. Esta particularidad hace que este bálsamo sin color sea ideal para ciertas técnicas de temple.

 

Trementina de Venecia ttamayo

 

La esencia de trementina

Tras la segunda destilación de las resinas y jugos de pino, se extrae lo que conocemos como aguarrás bidestilado o esencia de trementina. Éste es un solvente volátil que, como ya se mencionó, lleva utilizándose por varios siglos en distintas técnicas tradicionales de pintura.

La esencia de trementina es incolora, mas no es inodora. Su aroma es fuerte y puede ser una sustancia tóxica si se inhala por mucho tiempo. Varios pintores llegan a tener problemas con la trementina si la emplean en lugares cerrados. Respirar sus vapores constantemente y por tiempo prolongado puede producir una fuerte intoxicación y, posiblemente, alergia.

Sin embargo, estos problemas pueden ser evitados sin grandes precauciones:

  1. Debe trabajarse en un lugar con buena ventilación.
  2. No deben dejarse destapados los frascos de trementina.
  3. No emplear barnices o trementina en spray en lugares cerrados.

Hay algunos pintores que tienen la costumbre de mantener un recipiente con trementina en el que depositan sus pinceles. Esto no es bueno, ni para los pinceles, ni para la salud. Por un lado, el pelo de los pinceles se debilitará rápidamente (particularmente los de nylon) y, por otra parte, a menos que se haga en un espacio con mucha ventilación, podría dañar la salud y producir una fuerte alergia.

La trementina puede ser tóxica si te encierras a pintar con ella en un cuartito sin ventanas, pero tampoco se le debe tener miedo. Este solvente ha sido empleado por siglos por gran cantidad de pintores, sin que por eso tuviera efectos secundarios adversos en su salud. La único importante es usarla de manera responsable e inteligente.

 

Esencia de trementina ttamayo o aguarrás bidestilado.

 

El aguarrás común como sustituto de trementina

En la actualidad existen distintos solventes con los cuales se pinta, algunos de los cuales son destilados del petróleo. El más conocido y utilizado en la pintura artística es el aguarrás. Por desgracia, los componentes inorgánicos del aguarrás acidifican y destruyen las partículas orgánicas del aceite con que se fabrica el óleo. Esto hace envejecer rápidamente a la pintura, craquelándola y desbaratándola.

El aguarrás derivado del petróleo no es compatible con sustancias orgánicas y al ser utilizado para diluir aceites, sus moléculas no quedan bien adheridas o amalgamadas entre sí. La pintura que ha sido trabajada de esta forma se endurece con el tiempo, como si envejeciera más rápido. Esto puede traer como resultado craqueladuras y desprendimiento.

Por lo tanto, a menos que la intención del pintor sea acelerar el proceso de envejecimiento por alguna razón previamente considerada, es mucho mejor utilizar trementina de buena calidad, la cual comúnmente se consigue con el nombre de aguarrás bidestilado de pino.

Además, el aguarrás de petróleo es mucho más tóxico para los usuarios que el de pino y, de no usarse en lugares con suficiente ventilación y tomarse precauciones, puede acarrear repercusiones negativas para la salud.

 

Aguarrás sintetico

 

Otros sustitutos de trementina

Existen otros solventes especiales para pintura al óleo que pueden ser sustitutos de trementina para quien sea alérgico a la misma. Si bien éstos también son destilados de petróleo y tampoco son ideales para trabajar con materia orgánica, son menos dañinos que el aguarrás corriente.

Pese a los beneficios de estos posibles sustitutos, el solvente ideal para la pintura al óleo sigue siendo la trementina, puesto que no acidifica ni destruye parcialmente el aceite. El mejor uso para los solventes inoloros sintéticos -para aquellos no alérgicos a la trementina- es para limpiar pinceles y otros instrumentos de pintura. En ese tipo de labores, donde el solvente no tendrá contacto directo con la pintura del cuadro y en que el pintor tiende a inhalar mayor cantidad de vapores, es que son ideales dichos solventes.

 

Aguarrás sintetico sin olor.

 

La trementina como medio para trabajar el óleo

Actualmente, muchos pintores usan la la trementina como único medio para adelgazar y volver fluidas sus pinturas al óleo. Si bien ésta no es la técnica tradicional de óleo, no necesariamente está equivocada. Sin embargo, se deben tener en cuenta ciertas cosas.

En la pintura al óleo, lo que pega las partículas de pigmento sobre el lienzo es el aceite. La trementina no posee ninguna capacidad de pegado, por lo que no puede usarse como medio ligante. Una vez que ésta se evapora no hay nada que pegue las moléculas de pigmento al lienzo. Por esta razón es importante considerar que, si el óleo se adelgaza en exceso con pura trementina, podría no haber suficiente aceite que mantenga el pigmento pegado a la superficie.

 

La trementina para preparar medios de pintura

Para contrarrestar el problema antes mencionado que puede producir el exceso de trementina, se usan otros medios para adelgazar el óleo. Algunos pintores actuales emplean una mezcla de aceite refinado y trementina. Con esto se puede volver fluido el medio, sin miedo a que se adelgace en exceso.

Existen muchos otros medios que llevan siglos utilizándose y que son la forma ideal de adelgazar la pintura al óleo. Estos medios son conocidos como barnicetas y son una mezcla de resinas, aceites, trementina y, en algunos casos, ceras u otros materiales como la trementina de Venecia.

Existen barnicetas de distintos tipos, algunas fluidas, otras de densidad media y algunas sumamente gruesas. Todas tienen como ingrediente esencial a la trementina, pues sirve para integrar los materiales que las componen. Estas barnicetas cumplen distintas funciones, dando tipos variados de cuerpo a la pintura al óleo y permitiéndole realizar tareas de muy diversa índole.

 

Barnicetas de cera ttamayo

 

Consejos para pintura figurativa en técnica de encausto

septiembre 18, 2017

La técnica de encausto, o encáustica, es una técnica milenaria redescubierta a principios del siglo XX. Algunas de las pinturas más famosas realizadas en esta técnica son los retratos mortuorios del Fayum, que han fascinado a gran cantidad de pintores a través de los siglos, tanto por su calidad figurativa como por su técnica única.

Los retratos del Fayum nos permiten ver que la precisión figurativa de los pintores previos a la Edad Media era altísima. Nos dejan percibir un poco del gran dominio técnico de antaño y de su forma de pintar, permitiéndonos reconocer cómo transformó por completo al arte la llegada del oscurantismo, subordinándolo a la ideología de un sector de la población: el clero.

Durante el Renacimiento, la existencia de los retratos del Fayum fue recuperada por distintos pintores. Entre éstos se encontraba Leonardo da Vinci, quien intentó reproducir la técnica de encausto, sin éxito. Se sabe que pintó murales con la misma y que al intentar cauterizarla con calderas ardientes, la pintura lloró de las paredes. Da Vinci no fue el único que intentó reproducir la técnica de encáustica sin éxito; hubieron varios intentos. A principios del siglo XX, la técnica fue redescubierta por Diego Rivera, para ser utilizada de ahí en adelante por una gran cantidad de pintores.

 

Retrato de Joven, Encaustica sobre tabla, 125 – 150 A.D.

 

Las características del encausto

Existen muchas formas de trabajar la técnica de encausto. Muchos prefieren usar este material en pintura abstracta o semifigurativa, puesto que por sus características puede dificultar la realización de trabajos de alta precisión. Esto ocurre por distintas razones. En primer lugar, el encausto en frío es un material tan denso que no necesariamente es ideal para hacer detalles delicados. Al ser pastoso se dificulta trabajarlo con pincel, por lo que son preferibles espátulas para manejarlo.

El otro aspecto que dificulta lograr alta precisión con la encáustica es que ésta requiere ser cauterizada con calor. Esto quiere decir que los cuadros con esta técnica deben ser sopleteados o cauterizados al final con pistolas de calor industial. De no tomarse en consideración este paso, el encausto -entre otras cosas- no penetrará en el soporte. Esto ocasionará que con el tiempo, conforme se endurezca la película de cera, ésta se separará del soporte.

Sin embargo, es posible que esto no sea el mayor problema para la pintura figurativa en encausto. El conflicto está en que al sopletear el encausto, éste tiende a perder un poco su forma y, con ella, la precisión inicial pretendida. El calor hace que el encausto se reblandezca y, de esa forma, que la apariencia final del cuadro cambie un poco. Por suerte, si consideramos ciertos aspectos clave, podemos remediar o atenuar esta circunstancia. A continuación, los puntos a considerar.

 

Icono en encaustica del siglo 6, extraido del Convento de Santa Catarina, Egipto.

 

El encausto figurativo

El primer problema que presenta el encausto para la pintura figurativa, que es su gran densidad, puede solucionarse de dos formas. La primera es adelgazarlo con trementina para volverlo fluido. Al igual que el óleo, la encáustica tiene la capacidad de ser afinado con solvente, siendo la trementina el ideal. Por supuesto, es importante no usar tanta trementina que la cantidad de cera en la solución sea casi inexistente. No se debe olvidar que lo que pega el pigmento al soporte es la cera y no el solvente, por lo que la trementina se debe usar moderadamente. Sin embargo, esto es un buen remedio para solucionar el exceso de densidad del encausto.

Otra forma de resolver este problema es calentando el encausto antes de utilizarlo. De esta forma, la cera se volverá fluida y podremos trabajarla con pincel sin mayor conflicto. Existen distintas formas de calentar el encausto mientras es empleado. Quizá la más sencilla sea preparar previamente nuestros colores de encausto en recipientes de metal o peltre, que puedan calentarse. De esta forma podremos colocarlos en una parrilla en la cual mantengamos calor bajo pero constante, manteniendo así la fluidez de nuestras pinturas. En caso de que no tengamos una parrilla especial, otra forma de lograr lo mismo es colocando los mismos recipientes de metal con la encáustica en una palangana extendida con agua y mantenerlos calientes a baño maría.

 

La momia de Demetrio, 95-100 C.E.,11.600a-b, Brooklyn Museum

 

Problemas del encausto fluido

Si bien volver fluido el encausto puede hacer que trabajarlo sea más fácil, puede traernos algunas complicaciones a la hora de sopletear. Cuando sopleteamos el encausto, tiende a penetrarse en la superficie del soporte, por lo que las capas muy delgadas pueden llegar a desaparecer. Es por esto que utilizar el encausto demasiado fluido puede traernos problemas. Pero lo cierto es que esto no es irremediable; puede solucionarse colocando una capa previa de encausto delgado antes de comenzar a trabajar. De esta forma, saturaremos la superficie de nuestro soporte y éste no se tragará todas las capas superiores de pintura que coloquemos.

Es importante considerar la absorción de nuestro soporte antes de comenzar a trabajar, ya que algunos soportes absorben más que otros y por tanto requerirán una capa previa de mayor o menor densidad. También es importante no exceder la cantidad de encausto en la primera. De lo contrario, a la hora de sopletear podría perder su forma aquello que pintemos.

 

 

 

Momia con retrato de joven sobre panel insertado, Periodo Romano, A.D. 80–100, Egipto, Fayum, Hawara, Encaustica sobre madera de tilo,restos humanos, lino, material para momificación, momia: l. 169 cm (66 9/16 in); w. 45 cm (17 11/16 in); panel: l. 38.1 cm (15 in); w. 18 cm (7 1/16 in)

 

El impasto en pintura de encausto

Otro problema que presenta la encáustica al ser sopleteada es que con calor tiende a reblandecerse y a extenderse sobre el soporte, de la misma forma que la cera. La forma de solucionar esto es agregando cargas al encausto mientras se está trabajando. Esto quiere decir aumentarle la cantidad de pigmento al encausto o agregarle materiales de carga como carbonato o caolín. Por una parte, la carga extra aumentará la densidad del encausto, lo que hará que no se mueva tanto al ser sopleteado. Además, generará en él una especie de sensación de fraguado que también le dará solidez. Por último, le ayudará a secar mucho más rápido. Este último punto es quizá el más importante del uso de cargas extra en la pintura de encausto, ya que a menor sea el tiempo de secado del medio, menos se moverá la pintura al sopletearlo.

Por supuesto y como imaginarán, agregar carga extra a la encáustica tiene sus consecuencias. Al volverse menos fluido y un poco más denso, éste se vuelve un material más tosco, lo que hace un poco más difícil el trabajo delicado. No obstante, adquiere un carácter visual bastante interesante, típico de la pintura de encausto.

 

 

Retrato del Fayyum, Carlsberg Glyptotek, Copenaghen, Danimarca

 

Dejarlo secar

Un último consejo para que lo que pintemos con encáustica conserve su forma, es dejarlo secar el tiempo suficiente. En gran medida, lo que hace que la pintura de encausto pierda su forma al ser sopleteada es el exceso de trementina. Si dejamos que ésta se evapore por suficiente tiempo antes de sopletearlo, reduciremos la deformación resultante. Lo ideal es dejar secar el encausto por mínimo un mes antes de sopletearlo, para que se le evapore completamente la trementina y se endurezca. Por supuesto, una pintura de encausto delgada puede requerir menos tiempo, mientras que la gruesa siempre necesitará una cantidad de tiempo mayor.

 

 

Momia con retrato de joven sobre panel insertado, ca. A.D. 80–100. Encaustica sobre madera de tilo; Momia: 169 x 45 cm (57 1/8 x 17 3/4 in.)

 

 

 

Información sobre los componentes del encausto.

La encáustica se prepara a base de cera, solvente y resinas. La cera es el medio principal, aquel que pega los pigmentos a la superficie del soporte. El solvente adelgaza la cera y a su vez le permite fundirse con las resinas. Por último, las resinas son las que le dan dureza a la cera y le permiten consolidarse después de secar.

La cera por sí misma es un material que no seca. Si realizamos un cuadro con pura cera y lo colocamos en un lugar muy cálido, éste va a escurrir. Esto ocurrirá así pasen 10, 20 o 100 años; incluso más, puesto que la cera tarda muchísimo tiempo en petrificarse. Por eso son esenciales las resinas para realizar encausto, puesto que éstas le darán la dureza necesaria y capacidad de pegado que requiere. Es importante que las resinas empleadas para realizar la encáustica sean las correctas. Resinas muy débiles no le darán la dureza suficiente, trayendo a la larga problemas a las capas de pintura. Las resinas que empleaba Diego Rivera para realizar su encausto eran resina Damar y copal de pino mexicano. Hasta la fecha, estos componentes siguen siendo las resinas ideales para prepararlo.

Otros aspectos de suma importancia para la preparación de encausto son la condición de la cera y el tipo de solvente. El tipo de cera ideal para encausto debe estar completamente libre de miel y no debe tener mezclada ni la mínima cantidad de parafina. La miel no permitirá que seque nunca y la parafina hará que se craquele fácilmente, implicando problemas para lo que se pinte con cualquiera de las dos. Por otra parte, el solvente debe ser de origen orgánico; idealmente, trementina. Los solventes derivados del petróleo traerán a la cera condiciones similares a las que le da la parafina, reduciendo su flexibilidad y, por lo tanto, su tiempo de vida.

Siempre es importante considerar las características de los componentes del encausto a la hora de estarlo trabajando. Si lo piensan, lo que este texto ha intentado mostrar es que muchos de los aspectos técnicos a considerar a la hora de trabajar con este material son sólo cuestiones lógicas, relacionadas con las características de sus componentes.

 

 

 

 

Curso San Carlos: Técnicas de Encausto para Pintura Abstracta y Figurativa

agosto 27, 2017

Curso Fecha Horario Ubicación Precio
Técnicas de Encausto para Pintura Abstracta y Figurativa 5, 12, 19, 26 de septiembre y 3 de octubre de 2017 Martes de 9:00 a 14:00 horas Academia de San Carlos, Academia No.22, Centro Histórico, México D.F. C.P. 06060 Mexicanos $1,700.00, Extranjeros $2,500.00 (no incluye materiales)
El encausto es una técnica de pintura translúcida de hermosa apariencia que puede ser utilizada a manera tanto espontánea como controlada, con finísima precisión. De hecho, algunos de los primeros retratos figurativos de la historia fueron hechos en técnica de encausto, mismos que fascinaron a pintores de épocas posteriores. Entre estos se encuentran Leonardo da Vinci, el Greco y Diego Rivera. Su multiplicidad de posibilidades hace de esta técnica ideal para ser utilizada tanto en pintura abstracta como figurativa o puntos intermedios entre ambas. Lo importante a considerar al utilizar encausto, es que para el realismo, el medio debe permitir la precisión, para lograrlo el pintor debe hacer que el encausto tenga las características que le den este comportamiento. Por otro lado, a la hora de hacer pintura abstracta, el pintor podría necesitar que su material tenga la capacidad de comportarse de múltiples formas y generar una amplia gama de resultados, tanto ópticos como matéricos. En ambos casos la importancia de que el artista conozca el material y tenga la capacidad de controlarlo es lo que determinará si logrará o no aprovechar las magníficas cualidades de esta técnica, que han fascinado a grandes pintores a través del tiempo y con ello, poder enriquecer su obra.

El encausto es una pintura imperecedera, de presencia laqueada que no se altera y que permite abundantes juegos plásticos. Es altamente flexible en cuanto a aplicación de materiales en diferentes grosores, desde los ínfimamente delgados hasta los muy gruesos. Es un material que por sus características, queda completamente anclado a la imprimatura desde las primeras manos, volviéndose con el tiempo una unidad con ella. Es capaz de generar textura y se le puede incrustar oro, y otros elementos, utilizarlo con sílice y vidriar su superficie provocando una apariencia refractante. Puede ser trabajado en caliente o en frío y producir desde la figuración más precisa hasta la abstracción más espontánea.

Para utilizar exitosamente esta técnica es indispensable conocer cómo preparar soportes especiales, controlar la transparencia del material, utilizar cargas, y saber qué función tienen las resinas.

Objetivos:

  • Analizaremos los materiales, imprimaturas y medios en sus distintas durezas.
  • Estudiaremos cómo aplicar las capas de pintura en técnicas de encausto para lograr óptima pintura tanto figurativa como abstracta.
  • Estudiaremos cómo producir representaciones precisa en encausto, sin que éstas sufran modificaciones con el calor.
  • Estudiaremos cómo producir múltiples juegos plásticos aprovechando el carácter natural de los elementos del encausto en múltiples modalidades.
  • Analizaremos el uso de metales en polvo, laminados de oro y otros metales, sus métodos de aplicación y su comportamiento e interacción con otros materiales.
  • Estudiaremos el uso del vidriado en el encausto.
  • Cada alumno ejecutará una obra con procesos técnicos de pintura abstracta y figurativa en técnica de encausto donde aplicará lo visto en el curso.

Más información e inscripciones en la Academia de San Carlos.

Academia No.22, Centro Histórico, México D.F. C.P. 06060

Tels. (55) 5522 0477 y (55) 5522 0630 ext.224
[email protected]

Los bajotonos de los colores: secretos del colorido vibrante

diciembre 18, 2016

Uno de los aspectos técnicos más valiosos que un pintor puede aprender sobre color es sobre el impactante carácter visual que el uso de bajotonos otorga a los colores. Los tonos y bajotonos de los colores surgen de la apariencia que un color determinado adquiere por la relación entre el grosor de las partículas de pigmento y las distintas formas de aplicación de las mismas sobre una superficie. Existen diversas formas de pintar: en aguadas, impastos, veladuras, impastos yuxtapuestos, etc. Cada una de estas distintas formas de aplicación es comúnmente asociada con diferentes técnicas, por ejemplo: aguadas con tintas y acuarelas, impastos con óleo, veladuras con temple, etc. Sin embargo estas formas de aplicación más que corresponder a diversas técnicas, corresponden a la capacidad de lograr diferentes calidades ópticas por medio del uso consciente de los materiales de pintura.

 

bajotonos

Johannes Vermeer, La joven de la perla o Muchacha con turbante, óleo sobre tela,1665-1667

 

Existen dos formas básicas de aplicar pintura sobre una superficie, ya sea en masa o en veladura. Aplicar color en masa se refiere al acto de aplicar pintura con impastos lo suficientemente densos como para que estos no sean traslúcidos. Aplicar pintura en veladura implica la utilización del color de tal manera que los brochazos sean transparentes y permitan observar no solo el color sino lo que está debajo de donde ha sido utilizado el mismo. Los bajotonos de los colores surgen de la aplicación de pintura en veladura, de tal manera que la pintura sea utilizada de forma traslúcida. Esta circunstancia implica para los distintos pigmentos, que la luz incida de forma diferente sobre los mismos. Lo que por consiguiente produce que la apariencia de estos cambie. En resumen la apariencia visual o color de múltiples pigmentos se transforma a la vista cuando estos son aplicados a manera de impastos (masa) o aguada (veladuras).

 

PY150 Llamado amarillo traslucido por Schmincke y Nickel Amarillo Azo por Golden. Es un ochre pálido en masa y un amarillo brillante en bajotono.

 

 

Bajotonos

 

Podemos considerar a los bajotonos como la personalidad escondida de los colores. Cuando usamos de forma delgada un color, su tonalidad tiende a aclararse (por supuesto esto solo se percibe cuando el color se coloca sobre una superficie de color claro). El color inmediatamente adquiere luminosidad. Sin embargo esta luminosidad, la cual muchas veces intentamos lograr en nuestra pintura a partir del uso de color blanco, no produce el aspecto gisoso que por lo general los pigmentos blancos dan a los colores. De esta forma podemos lograr que los colores mantengan no solo su intensidad, si no que esta se vuelve tanto más alta a su vez que luminosa.

Pese a lo útil que en sí misma es ésta situación, ello no es lo único que ocurre a los colores al ser usados a manera de veladura. Muchos de estos no solo cambian de intensidad, sino que también cambian de color —así es— de color. Un buen ejemplo de esta circunstancia es el amarillo PY-150 que puede observarse arriba. Éste posee una apariencia ochre un tanto oscura cuando es aplicado grueso y al ser utilizado delgado se convierte en un amarillo brillante y traslucido, con una apariencia que en cierto sentido remite al fuego. De igual manera existen muchos otros colores que cambian cuando son utilizados en masa o en bajo tono, ya sea que cambien de forma sutil o drástica. El siguiente color Naranja Oxido Traslucido de schmincke es un magnifico ejemplo de un cambio tonal drástico.

 

Naranja Oxido Traslúcido, mezcla de rojo oxido e hidrato de óxido de hierro en óleo.

 

Tipos de bajotonos

Hay varios elementos que deben ser tomados en cuenta para entender como surgen los bajotonos de los colores y para saber de que pigmentos podemos mejor aprovechar esta característica.

Grosor del pigmento: Aquellos pigmentos que posean moléculas gruesas como pueden ser los óxidos o los cadmios cambiaran mucho menos al ser usados delgados o empastados. Por más delgada que sea la película de pintura que apliquemos de estos pigmentos la refracción de la luz no hará grandes cambios debido a su grosor molecular.

 

Amarillo cadmio medio

 

Por otro lado, cuando utilizamos pigmentos de moléculas delgadas habrá un gran cambio en las tonalidades que los mismos muestren dependiendo la forma en que estos sean aplicados, ya sea en impasto o en veladura. A continuación ejemplos con gradientes de distintos pigmentos delgados y los cambios tonales que de los mismos se obtienen.

 

 

Mezclas de pigmentos

Si tomamos en consideración el punto anterior a la hora de realizar mezclas de colores, podemos aprovechar la delgadez o el grosor de los mismos para producir colores que en masa se vean de un tono y en veladura de otro. Algunos pigmentos fabricados por distintas marcas hacen uso de esto mezclando un pigmento grueso y uno delgado para hacer colores. Este tipo de mezclas bien realizadas pueden ser muy útiles en la mano prima de un cuadro.

Muchos habrán escuchado el termino anglosajón underpainting, el cual se refiere a la mano prima de una pintura. Esta es un primer bosquejo del cuadro que deseamos realizar, más no solo en línea, sino ya formalmente en pintura, por lo general de forma monocromática. En él desarrollamos y definimos de forma simple los valores en una pintura así como la cantidad de contraste de la misma. Esta fase de un cuadro es por lo general realizada con un solo color, normalmente algún ochre o sienna. Sin embargo para esta finalidad son particularmente útiles las mezclas de colores con variantes en los bajotonos. Ya que si los programamos bien podemos no solo definir valores tonales y contrastes, sino también hacernos cierta idea de cambios de chroma que las zonas de luz y sombra tendrán.

 

Pintura en mano prima (izquierda), terminada (derecha)

 

Principal utilidad de los bajotonos

El aspecto mas valioso y benéfico que el uso de bajotonos puede traer a nuestra pintura es un color vibrante y luminoso como el que ninguna otra forma de pintura produce. Pintores de muchas épocas han hecho uso de ello en sus cuadros. De hecho durante muchos siglos, desde la edad media hasta el barroco e incluso durante el impresionismo y posteriormente en el fauvismo, aquellos pintores que lograron el colorido más imponente e impactante en sus cuadros hicieron uso del conocimiento de los bajotonos y las veladuras en su obra. Incluso podríamos decir que muchos sistemas de pintura antigua se idearon tomando en consideración el uso de veladuras y bajotonos. Quizá el más importante de estos sistemas sea el uso de grisallas, el cual permite a partir del modelado previo en blancos y sombras, exaltar mediante el uso de veladuras el color de los objetos representados sin sacrificar luminosidad o la vibración cromática del superpuesto al blanquearlo. Claros ejemplos de ello podemos verlos en la obra de artistas del periodo veneciano o en la obra del pintor barroco Caravaggio. Si analizamos con detenimiento los cuadros de este último, podremos ver como sus cuadros se valen por completo del uso de veladuras y bajotonos para lograr la alta luminosidad y dramatismo que caracteriza sus pinturas.

 

Giovanni Bellini, El dux Leonardo Loredan, óleo y temple sobre tabla, 1501-1504.

 

Caravaggio, El sacrificio de Isaac, 1603.

 

Una de las escuelas de pintura que más amplio uso hizo de los bajotonos y las veladuras fue la escuela de pintura rusa del siglo XIX. El colorido de los cuadros de muchos de sus exponentes es impactantemente luminoso. Interesantemente su forma de aplicación del color es en muchas cosas similar al sistema que distintos pintores fauvistas desarrollaron para lograr su colorido, el cual estuvo inspirado principalmente en el uso del color de Vincent van Gogh. De quien pese a todo lo que se ha dicho sobre su carencia de técnica y su uso del color directo del tubo, es en realidad un pintor sumamente técnico y el colorido de sus cuadros lo demuestra. Como bién dijo Van Gogh en una carta dirigida a Van Rappard:

Sondeemos los misterios de la técnica tan profundamente que la gente se agolpe alrededor de los cuadros y jure por los cielos que no tenemos técnica alguna

 

Arkhip Kuindzhi, After the thunderstorm, 1879

 

Henri Matisse, El postre: Harmonia en rojo, 1909.

 

Vincent van Gogh, La Meridiana o La Siesta, óleo sobre tela, 1890.

 

 

Bajotonos con blanco y cargas

Un aspecto importante a considerar cuando se trabaja con veladuras y bajotonos es la forma en que el agregar pigmento blanco o cargas a nuestros pigmentos puede alterar dramáticamente los bajotonos de nuestro colores. Esto no necesariamente es malo, inclusive puede ser deseable. De hecho es recomendable hacer pruebas con distintos tipos de blancos y en diferentes cantidades para reconocer el efecto que estos tendrán sobre nuestros colores y la forma en que los mismos refractarán la luz, una vez sean aplicados a manera de vealduras. Distintas empresas de óleos y pigmentos toman esta circunstancia en consideración y en sus pruebas de colores nos permiten ver el uso de los pigmentos que promocionan tanto en bajotono sin blanco como en bajotono con blanco.

Otros usos de los bajotonos

 

Otra de las grandes ventajas de esta característica de los pigmentos (ya sea la delgadez o grosor de sus moléculas) es que nos permite jugar mucho más con la sensación de los colores que avanzan y retroceden. El grosor de los pigmentos, como mencioné en textos anteriores, tiene la capacidad de producir la sensación de distancia o proximidad. Este elemento de la pintura —el avanzar y retroceder de los colores— del cual se habla muy poco en la pintura actual, nos permite abordar los cuadros y la composición de los mismos, no sólo como planos bidimensionales, sino como espacios tridimensionales y virtuales, independientemente de si nuestra pintura es abstracta o figurativa.

Gracias a implementar este tipo de técnicas, tanto la experiencia del espectador como la experiencia creativa de nosotros como pintores se enriquece profundamente. El grosor y la delgadez de los diferentes pigmentos es uno de los elementos clave en cuanto a esta ilusión que la pintura puede producir.

 

Los materiales de pintura de Rembrandt (segunda parte)

agosto 1, 2016

Rembrandt Van Rijn (1606-1669), uno de los más grandes pintores de todos los tiempos, fue también uno de los más grandes técnicos de la pintura. Desarrolló distintos medios nuevos para solucionar problemas de los materiales de su época y con ello, logró resultados que muchos pintores de épocas posteriores han intentado emular, y que incluso hoy en día seguimos emulando. En este texto hablaremos de distintos medios que inventó, las razones de los mismos y las ventajas que estos tienen al ser utilizados sobre nuestros lienzos.

 

Self-Portrait, 1658

Rembrandt, Autorretrato, 1658

 

En el texto anterior hablamos brevemente sobre el contexto histórico de Rembrandt, conocido como la época dorada holandesa, período que le permitió tener acceso a una gran cantidad de materiales de pintura, entre otras cosas. La historia nos pinta a Rembrandt como un gran excéntrico, apasionado por lo nuevo y lo diferente, dispuesto a gastar todos sus ingresos en busca de aventuras estéticas. Y en efecto, Rembrandt fue un gran coleccionista de todo tipo de objetos: ropa de países lejanos, plumas de aves desconocidas, huesos y cuernos de animales que nunca antes había visto y más. Era tal su avidez por el coleccionismo y tanta la cantidad de dinero que gastaba con esos fines, que en cierta etapa de su vida esta actividad lo llevó casi a la quiebra.

Sin embargo, Rembrandt no sólo estaba interesado en coleccionar objetos extraños. Como ya mencioné, también se interesó por conseguir nuevos materiales que pudiera utilizar en su pintura. Fue a partir de estos nuevos materiales que Rembrandt desarrolló distintas técnicas y métodos de aplicación de los mismos; entre los materiales con los que experimentó se encuentran nuevos medios de cera, impastos con cuarzos molidos y pigmentos desconocidos de otras partes del mundo, como la grana cochinilla. Al trabajar con estos materiales, Rembrandt se dio cuenta de sus reacciones químicas en conjunto con otros medios, su comportamiento en relación al ambiente y cómo esto repercutía en la obra. De esta forma comenzó a idear sistemas para hacer uso de estos materiales sin que tuvieran posteriormente contratiempos sobre sus telas y de este modo aprovechó sus características para desarrollar técnicas que produjeran resultados que eran imposibles hasta ese momento, así como para solucionar algunos inconvenientes de los materiales ya existentes en la época.

 

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Los materiales de Rembrandt (primera parte)

julio 25, 2016

Rembrandt Van Rijn (1606-1669) nació durante el periodo hoy conocido como la Época Dorada Holandesa. Durante este periodo muchos de los pintores holandeses, especialmente aquellos que vivían en el puerto de Amsterdam o cerca de él, tuvieron la oportunidad de experimentar con materiales que provenían de distintas partes del mundo, lugares tan lejanos como India, Japón o México y otras regiones de América. Esto trajo cómo consecuencia que dichos pintores descubrieran a partir de los nuevos medios, nuevas técnicas de pintura con las que enriquecieron las posibilidades de la misma. Uno de los artistas que más se interesó por experimentar con los nuevos materiales fue Rembrandt, quien no solo fue —como todos sabemos— un pintor excepcional, aún considerado por muchos como el más grande de la historia, sino también un increíble técnico. En éste texto, el cual dividiré en dos entradas debido a su extensión, hablaremos primero sobre materiales que fueron ampliamente utilizados durante la época de Rembrandt y que formaron también parte indispensable de su técnica de pintura. En el segundo texto hablaremos sobre su invención de distintos nuevos medios y procedimientos, y de las ventajas y resultados que le fue posible lograr con los mismos.

 

Self Portrait with two circles *oil on canvas *114,3 x 94 cm *1665 - 1669

Self Portrait with two circles *oil on canvas *114,3 x 94 cm *1665 – 1669

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La técnica de encausto: a lo largo de la historia y en la pintura actual

mayo 16, 2016

Pese a que la técnica de encáustica es en realidad muy antigua, para nosotros los pintores actuales es relativamente nueva.

Existen cuadros ejecutados en esta técnica (basada en el uso de ceras y resinas) que datan de hace más de 2000 años. Estas antiguas obras de encausto han seducido a muchos artistas a lo largo de la historia, tanto que quisieron emularla sin lograrlo. Entre estos artistas encontramos al célebre Leonardo Da Vinci, quien insistió en buscar el método para que sus cuadros en encausto quedaran con las cualidades de las obras antiguas que él pudo ver en esta técnica, que fueron las pinturas mortuorias de El Fayum.

 

Fayum-34

Pintura de El Fayum

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